El exitoso proyecto de biblioteca pública se extendió hasta en 10 barrios de la ciudad 


El proyecto Libros Libres SN está en la calle desde hace tres meses. “Surgió en pandemia gracias al tiempo disponible que tuve, pensando en la circulación colectiva de libros, en un contexto de escuelas cerradas y el acceso a las bibliotecas restringido”, contó a El NORTE Julieta Parodi, profesora de literatura nicoleña. “La respuesta de los vecinos es increíble”, comenzó con una casita de libros en un solo barrio y hoy ya son más de 10. Pasa, llévalo, léelo y devolvelo, así funciona la iniciativa.


La casita de Libros Libres es un éxito.Julieta Parodi, profesora de literatura de la Escuela N°5 de Moreno y en N°19, en la Escuela de Arte y en el CENS 451(escuela de adultos), es la cabeza creativa detrás de esta iniciativa que tiene más de 300 libros girando entre vecinos de distintos barrios.Motivación“La idea surgió pensando en nuevas formas de circulación literaria, hace años que quería oxigenar como circulan los textos escritos”, expresó a EL NORTE la profesora Parodi.“Encontramos una mesa de luz antigua que restauramos y pusimos en la vereda sobre calle Falcón. El proyecto comenzó con 30 libros, hicimos las redes sociales y la repercusión fue increíble”.Gracias a que, evidentemente, el marco pandémico encontró una ausencia de algo, de contenido, de motivación, de emoción, que posibilitó un acercamiento de las personas a la literatura.“Muchos vecinos separaron libros viejos o ya leídos y me los dieron textos. Así empezamos.La gente se lleva un libro, lo lee y después lo devuelve. Ahora hay diez casitas en distintos barrios. La idea sería que haya una por barrio”, comentó Julieta.
En la idea original “nunca se me ocurrió que haya tantos, venían lectores de zona norte, por ejemplo, a buscar puntualmente algo. Empezó a crecer sola, y en la necesidad de que la gente no viaje, estamos construyendo en casitas en distintos lugares”.“Es increíble la cantidad de libros, son 30 libros en 10 casitas, 300 libros en la calle, de casa en casa, de historia en historia”, Julieta entiende que esta modalidad garantiza el acceso libre, y el gesto fundamental que es “la devolución del libro en tiempo y forma”.

Diversidad
Los libros infantiles suelen ser costosos, en ese sentido “es lindo enseñarles a los chicos que tienen que devolverlo para que esa lectura la haga otro niño”.También se puede dejar otro a cambio.Hay novelas que vuelven por sexta vez, “creo que es exquisito regalarle a una novela infinitas lecturas, me parece un gesto trasgresor”.La gente sigue llamando para poner sus casitas. “Está bueno para la gente que tenga libros ya leídos u obsoletos los pueda dar. Hay lectores de todos estilos y variedades. Hay ejemplares de fotografía y cocina. Y de esta forma se nota que cada barrio va teniendo una identidad propia, que se la propicia cada lector. Cuando las casita está en la calle, ya es parte identitaria del barrio”.

Historias
El proyecto comenzó un 12 de octubre.“Aparecen ideas re lindas, como por ejemplo la de realizar talleres alrededor de la casita o lecturas de cuentos, cuando todo vuelva a normalidad lejos de la pandemia, por supuesto”.El que tiene la oportunidad de tener la casita en su barrio, en la puerta de su casa “es increíble porque le pasan historias por su puerta, hay chicos que se sientan a leer ahí mismo, me parece maravilloso”.La iniciativa motiva el encuentro íntimo con el libro de un lector relajado y despojado de ciertos prejuicios, “me gusta el lector que solo mira sin estar observado, donde nadie le pregunta nada. Creo que en esto hay un camino bastante autónomo de lectura”.Hay un trabajador de la fábrica que pasa todas las semanas para llevarle algo de leer a su hija. Una jubilada que no puede comprar libros pero volvió a leer durante la cuarentena, casi como un ritual.“Durante este año sentí la ausencia del aula y fue la manera de seguir llegando, de alguna forma.Considero que durante la pandemia se entendió el valor del libro, del texto, de la literatura. Están llegando ejemplares muy valiosos. No hay nada mejor para un libro que regalarle una nueva lectura”.El objeto se va perdiendo con el tiempo pero “está buenísimo rescatarlo de ese olvido. Darle como el último suspiro de vida”.Ves una persona haciendo los mandados o paseando y llevándose un libro.Poético.
En redes se puede encontrar como Libros Libres SN; y en Instagram Libros Libres SN.“Las maneras de colaborar nunca las imaginé, un día me golpearon la puerta y una chica hizo señaladores para poner dentro de los libros, una persona hizo un dibujo gigante para decorar, todas formas de colaborar hermosas. No hay límite para ser parte de esto”.La idea surgió de ver en el planetario de Rosario una casita con la misma leyenda, “llévalo y trae otro. Libros libres, llévalo léelo y devolvelo o trae otro”.“Averigüe que esa casita era de un chico de barrio Ludueña que lo había matado la policía, y el Padre del joven quiso de alguna manera representar el trabajo que el hijo hacía, porque coordinaba una biblioteca en su barrio”, reveló Julieta.