Esparcieron las cenizas del “Nene” Spurio en el río Paraná, dentro del Club de Regatas 


En una emotiva e informal ceremonia que reunió a familiares, amigos, excompañeros y exdirigidos suyos, cumpliendo con el deseo que en vida había manifestado el propio “Nene”, las cenizas de Carlos Daniel Spurio fueron esparcidas el miércoles por la tarde en el río Paraná dentro de las instalaciones del Club de Regatas.

Se hicieron presentes en el lugar su esposa Matilde, su hijo Mariano, sus dos hijas y sus nietas. Del ambiente del básquet, por ejemplo, estuvieron entre otros “Fatu” Marcantonio –quien lo llevó a iniciarse en la disciplina–, el “Bicho” Ferrieri, el “Profe” Jorge Martínez, Pablo Dastugue, Iván Zuelgaray, Lucas Martínez (compañeros de Spurio en sus últimos tiempos ligado al baloncesto como entrenador del Náutico), el jugador profesional Matías Alluchón, su padre Oscar (uno de los que le dio impulso a esta iniciativa), Walter Turchi, José De San Martín, Jorge Gómez (todos por el Maxibásquet), José Lasalle, Carlos Amaya, “Angelito” Maiztegui y los periodistas Javier Tisera, “Mingui” Dastugue y Facundo Mancuso.
Acompañó a los seres queridos de Spurio el presidente de Regatas, Pablo Capriotti, y a través de un sentido mensaje telefónico, a la distancia se despidió por última vez de Spurio un viejo compañero y rival suyo, Teodoro Michalópulos. Una despedida que el “Nene” había imaginado antes de viajar a la eternidad; y que se merecía.El legendario Spurio falleció el 14 de agosto pasado a los 63 años, tras haber arrastrado problemas de salud por una complicación coronaria. Como basquetbolista se inició en Regatas y fue requerido por los mejores clubes del país en su época, a tal punto que participó del partido inaugural de la Liga Nacional allá por 1985, cuando su equipo, San Lorenzo de Almagro, se enfrentó con Argentino de Firmat en cancha de Obras Sanitarias. Diez años antes, en 1975, había dado el salto hacia la Capital Federal para jugar en Boca Juniors, iniciando un largo periplo fuera de su suelo natal (casi siempre utilizando el número “13” en su espalda, afirmándose como goleador con una zurda letal, jugando de alero o como interno). Actuó también en Ameghino de Pergamino, YPF de Capital Federal, Obras Sanitarias, River Plate, Vélez Sarsfield, Independiente de Neuquén, Unión de Santa Fe, Gimnasia de Pergamino y Club Córdoba de Corrientes.En la “A”, Spurio en total disputó 64 encuentros a lo largo de tres temporadas, con un promedio de 11.1 puntos.
Spurio fue, al mismo tiempo, uno de los más grandes jugadores de la historia del básquetbol nicoleño y uno de los símbolos de los inolvidables “Acercamientos”. Ya en la etapa final de su carrera, en 1991 regresó a Regatas para jugar la vieja Liga B (lo que luego sería el TNA), entre 1992 y 1994 actuó en Somisa, consiguiendo el ascenso a la “B”. Tuvo un paso por Náutico de San Pedro y con casi 40 años se retiró de la actividad en 1995 en Automóvil Club, al que más tarde dirigiría. Además, integró diferentes seleccionados de San Nicolás, Pergamino, Provincia de Buenos Aires y de Capital Federal, y vistió la camiseta de la selección argentina.