Básquet: Diez años ya pasaron del primer título de Defensores 


En este mes de diciembre que empieza a escaparse, se cumplen diez años del primer campeonato obtenido por el Granate en la Primera local, luego de haber vencido a Belgrano en las finales del torneo Clausura. Nicolás Arámburu fue su DT y Germán Zalloco, Luciano Pasciullo y Leandro Bordoy las grandes figuras en esa campaña inolvidable.


Facundo Mancuso
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Para empezar a hablar de ese exitoso ciclo de Defensores campeón hay que remontarse al 2009, y a lo que significó la llegada de Nicolás Arámburu a la dirección técnica, dentro de una estructura que ya venía creciendo con buenos valores locales. “Niky” le dio un giro al básquet de la institución sobre todo por su profesionalismo para trabajar, y al mismo tiempo incorporando a jóvenes refuerzos del interior del país, como el cordobés Mauro Abraham, el santiagueño Maximiliano Orrieta y el talentoso alero de Lincoln Sebastián Scandolera, quienes llegaron a la entidad de Villa Ramallo con miras a su participación en el Provincial de Clubes. Esta iniciativa no dio los frutos esperados en el corto plazo, pero sí sirvió para potenciar a los valores del propio semillero, los cuales en este proceso luego tendrían una notable incidencia poco tiempo después. En ese sentido, manteniendo un orden cronológico de los acontecimientos, es indispensable recordar que en el Apertura del 2010, Defensores había accedido a las semifinales, habiendo finalizado segundo en la fase regular, detrás de Regatas. Sin embargo, en semis fue eliminado por Automóvil, que luego perdería en la final justamente ante Regatas.
Para el Clausura, el Granate redobló la apuesta y fue por su primer título, manteniendo su sólida base con miras en el Provincial de Clubes especialmente, compuesta por mayoría de jugadores de la casa; como Luciano Pasciullo, Tomás Inurritegui, Germán Zalloco, Leandro Brucellaria, Maxi Musante y los jóvenes Antonio Natalini y Fernando Salazar; reforzados por el sampedrino Leandro Bordoy y por el interno nicoleño Cristian Aguiar. También formaba parte del plantel conducido por Nicolás Arámburu Esteban Chitarroni, quien además oficiaba de delegado ante la Asociación de Básquetbol de San Nicolás, cumpliendo con una destacada labor en ese ámbito en esos años.Fue todo un récord ese campeonato, ya que hubo doce participantes. Ellos fueron –además de Defensores– Automóvil, Del Acuerdo, Don Bosco, Riberas, Regatas Azul y Regatas Naranja, Belgrano Rojo y Belgrano Amarillo, Deportivo San Nicolás y La Emilia, con sus dos representativos, el A y el B.Con un equipo aguerrido, con mucho carácter y un hondo sentido de pertenencia, Defensores fue tercero en la fase regular, con un registro de nueve victorias y dos derrotas. En semifinales derrotó por 2 a 1 al campeón vigente, Regatas Azul, venciéndolo por 70 a 60 en condición de visitante en el tercer y decisivo juego del cruce, con 22 puntos de Cristian Aguiar, 16 de Zalloco, 14 de Bordoy y 11 de Inurritegui. Lo destacable de esa clasificación fue que Defensores la logró ganando dos encuentros en “La Ribera”, después de haber caído en el inicio de la llave en suelo ramallense.
En la final, “Defe” se midió con el máximo ganador de la historia de la categoría, Belgrano, que dejó en el camino a Automóvil el mejor de la fase regular, etapa que este había ganado con puntaje ideal. El conjunto dirigido por Ángel Cachari contaba en su plantel con mayoría de juveniles, como Diego Choternasty, Juan Cruz Colla, Gonzalo Silvero, Elías Eterovich, Joaquín Eseverri, Franco Voltatorni y Emiliano Podestá. La definición comenzó un lunes 6 de diciembre en el “Fortunato Bonelli”, dado que los ramallenses contaban con la ventaja deportiva por haber tenido una mejor ubicación que su rival que había sido cuarto y por ese motivo tendrían la posibilidad de resolver la eliminatoria en casa. En el primer partido, el equipo de Arámburu se impuso por 79 a 72, con 21 puntos de Pasciullo, 15 de Aguiar y 14 de Zalloco y de Inurritegui. En la revancha –jugada el jueves 9– en otro duelo sumamente parejo volvió a ganar Defensores, para entrar en la historia grande del básquet nicoleño, alzándose con su primer título. En esta ocasión, revirtió una desventaja de doce puntos en el tercer cuarto y ganó 70 a 67, con una actuación superlativa de su máximo emblema, el “Zurdo” Zalloco, autor de 27 puntos. Al alero lo secundó en el goleo Bordoy, con 18.
Con esta conquista, Defensores ganó su derecho a jugar con Regatas la final anual, modalidad que se empleaba por esos años solo para conocer al mejor de la temporada, puesto que tanto el que ganaba el Apertura como el que se quedaba con el Clausura figuraban en las estadísticas oficiales como campeones.Regatas venía dominando el Provincial de Clubes, a tal punto que había sido el mejor clasificado de la primera etapa (luego abandonaría en el receso veraniego esa competencia por problemas económicos). Por su parte, Defensores había quedado eliminado anticipadamente del certamen bonaerense, por lo que su atención estaba puesta en este mano a mano. En ese cruce Regatas ganó 81 a 71 en Villa Ramallo y en San Nicolás lo hizo por 89 a 64 para imponerse por 2 a 0, contando en sus filas con Federico Pascual, Rodrigo Noguera, Luciano Giuzzio más los juveniles Ignacio González, Ramiro Cruz y Sebastián Andollo.
Al año siguiente, con esta rica base, más las llegadas de Noguera, de Pascual y del emiliano Juan Antílopi, Defensores sería campeón invicto con doce jugados y doce ganados en el Clausura 2011, ahora batiendo a Automóvil en el cotejo decisivo por 70 a 59 y adjudicándose el Final Four que se desarrolló en el “Luis María Giordano”.

“Jugábamos muy bien al básquet”
Germán Zalloco es uno de los históricos jugadores del básquet local. En efecto, a sus 45 años, se prepara para seguir jugando cuando se reanude la competencia en Primera División. Y fue hace diez años una de las figuras que tuvo Defensores en su primer título oficial en el ámbito de la ABSN. El “Zurdo” recordó con EL NORTE aquella inolvidable campaña en el club de sus amores. “Fue una sensación y una emoción muy grande y más pasa el tiempo mayor magnitud cobran aquellos logros, el del 2010 y el del 2011”, expresó en primer lugar el alero, rememorando luego que ese “fue un equipo muy bueno de jugadores y de personas”. “Jugábamos muy bien al básquet, se notaba que nos entendíamos y que había química dentro de la cancha –destacó– respetando siempre lo que nos marcaba Niky, que tuvo las cosas muy claras en los tres años que estuvo con nosotros en el club”. “Se dio que todos los que estábamos en el club en ese momento íbamos por la misma sintonía, dirigentes, cuerpo técnico y jugadores”, resaltó.
Observando a la distancia esos años gloriosos, Zalloco sostuvo que “a veces suena como algo imposible, más allá de que el deseo es que se vuelvan a repetir”. Y por último, en lo personal confesó que “por haber sido jugador del club y también entrenador, haber estado en ese primer título fue algo increíble”. “Es un recuerdo que siempre va a estar en mi memoria; siempre lo tengo presente”, comentó.