“El arte mural de Alejandra Estivill, su huella en San Nicolás, por siempre” 


“Muchos vecinos ya no están físicamente, pero, sus huellas quedan, material o inmaterialmente. Tal es el caso de Alejandra Estivill, artista plástica y docente, que el pasado 15 de octubre su corazón dejó de latir por el COVID-19, pero su forma de cómo vio la vida a través del arte perdurará por siempre”.


Por Carlos Colombo
Especial para EL NORTE

En tiempos de pandemia, los sucesos mundiales nos conmueven, y notamos la ausencia de seres queridos cuando ya es tarde. Nuestra ciudad no se queda atrás, muchos vecinos ya no están físicamente, pero sus huellas quedan, material o inmaterialmente. Tal es el caso de Alejandra Estivill, artista plástica y docente, que el pasado 15 de octubre su corazón dejó de latir por el COVID-19, pero su forma de cómo vio la vida a través del arte, perdurará por siempre.En la multiplicidad en la historia de las artes, el mural fue y es inquietante, tanto en la irrupción en la vida cotidiana como en lo urbano. Ya sabemos que lo encontramos en datos visuales en la prehistoria, dando testimonio así que corrió mucha agua bajo el puente.No se trata de realizaciones en telas, papel, chapa o madera, es en un muro o pared como soporte, que desembarca el oficio del artista para desarrollar su necesidad de contar algo, ideas, en realizaciones sencillas o complejas.
Las técnicas fueron y seguirán siendo muy diversas; la imaginación no tiene límites.Sabemos que el muralismo fue un movimiento artístico iniciado en México a principios del siglo XX, y que a la hora de representar el intelecto jugó un papel fundamental. Nada surge porque sí, hay factores que intervienen en un movimiento como tal, guerras, revoluciones, desigualdad, depresiones económicas, etc. Claro está que estamos frente a una apretada síntesis al hablar del arte del mural.
Estivil indagó y desahogó sus preocupaciones. Planificó y construyó sus ideas, interviniendo su propia casa, su gran obra, destacándose, como un faro en el medio de un mar embravecido.Frente a la contaminación ambiental y tanta movida global ante los efectos climáticos, los artistas transforman, hacen, proyectan, cristalizan las molestias de este tiempo, se inquietan y concretan en relatos en principio llenos de ingenuidad y espontaneidad naíf, o que polemizan. Los desechos materiales, dejados por una sociedad antipática en manos de artistas, son transformados dando nuevas lecturas posibles ante un mundo incoherente…Alejandra ubicó sus personajes en el hábitat del otro, sugiere intercambio de roles, de paisajes, mudanzas itinerantes, empatías.
Hacer del norte el sur y del sur el norte, el artista plástico Nicolás García Uriburu, en sus ideas de ver a Latinoamérica al revés, nos llama la atención en ser más activos, en encontrar caminos de convivencia entre “naturaleza y civilización” a pesar de la incompatibilidad entre ambas. Cuestionó y puso patas para arriba la geografía de nuestro mundo. Deja por sentado e interpela la visión que creen tener los poderes de turno, en organizar hasta de cómo tenemos que ver el mundo, si de arriba para abajo o de abajo para arriba.La artista, mujer fuera de toda área de confort, también nos llama la atención y nos revela en sus obras estas incomodidades, en composiciones coloristas y alegres. Texturas y relieves se entrelazan. En sus figuraciones simples pero no menos expresivas, más bien, de síntesis avasalladora.Destacó la presencia del ojo, el sentido de la visión, podemos ver, pero contemplar es para pocos, y quizás aún más su lado simbólico, lo providencial y vigilante, nada escapa bajo la mirada del Creador hacia la humanidad. Ella asumió la importancia del diálogo, convocó, interactuó y escuchó. Sumó el código de la amistad, con todo lo que eso conlleva.Cada objeto encontrado, buscado, atesorado, esperando ser usado en tiempo conveniente en manos de la hacedora, no hace otra cosa que intelectualizar en el individuo, el ser, pertenecer a un todo. Tamaños diversos se conjugan, colores y texturas dialogan, caminos trazados lúdicamente se entrelazan, somos nosotros mismos frente a la vida.La inquietud, esa característica propia de los espíritus andantes, así desarrolló su “forma de ver el mundo”, mujer de carácter fuerte y alegre, elocuente y sin vueltas en su forma de expresarse, desprejuiciada y sin filtro a la hora de comunicar, sus murales le permitieron de alguna manera bajar tanta locura, múltiple y variada, fresca y vital.
Encontramos datos concretos e históricos en su obra, dejarse seducir sin datos preliminares ni prejuicios, el espíritu conecta, las musas de las artes se presentan, ahí están, buscando corazones sensibles.Acostumbrados a lo lógico, ver de una manera las cosas, que nos direccionen, pasivos autómatas, sumisos, aburridos. Ver al revés demanda una postura frente a la vida. Los hacedores en el mundo de las artes intentaron salir de su zona de confort, y ella lo logró, para el goce estético de todos nosotros...

Foto gentileza de Maru Maiztegui.-