El doloroso adiós a Adrián Cionco


A los 48 años, un día después de festejarlos, Adrián Cionco, bajista de la mítica banda “La Mosca” y célebre compositor, falleció a causa de un infarto. Su familia, amigos y todo el público lo recordó con dolor, pero también con alegría por la extraordinaria persona que fue. La banda, sus compañeros de música y aventura expresaron: “Por siempre en nuestro corazón”; sus canciones traspasaron los márgenes argentinos para llegar al público latinoamericano, que también lamentó su perdida. Sus allegados lo definieron como un tipo bondadoso, divertido y sencillo.


Desconsuelo.Adrián, muy querido por el círculo artístico nicoleño y de todo el país, fue despedido con dolor, pero también con alegría, recordando el “tipazo” que fue, como aseguraron muchos de sus allegados.“Extremadamente solidario, divertido y siempre sonriente”, recordó un amigo en conversación con este medio.Lideraba el estudio de grabación ‘El Mudito’, donde “tocaba con quien fuera, daba consejos, acompañaba, una gran persona. Todo, siempre, con muchísima humildad. Nunca se creyó una estrella de otro mundo, era un tipo más”.“Amable, amiguero y trabajador. Un verdadero artista”, definió.

La Mosca
El año pasado, en una entrevista con EL NORTE, Guillermo Novellis, cantante y líder de La Mosca, había contado que a Cionco se lo habían “robado” de otra banda de Ramallo. "Es un músico increíble y muy talentoso. Uno de los mejores bajistas de la zona”, aseguró entonces.El propio Cionco también había contado cómo fue su llegada al grupo, luego de rechazar en varias oportunidades la propuesta de sumarse. “Cuando me fui de la banda en la que estaba, ‘Los Quemasábanas’, decidí irme a Buenos Aires, porque la mamá de mis hijos se iba a trabajar allá. Y en ese momento me hace la propuesta Guillermo de tocar en La Mosca porque el bajista de ellos no aguantaba, porque era profesor de Educación Física y se le estaba complicando mucho", relató.Y continuó: “En ese momento, la banda ya era La Mosca, pero no tenía esta magnitud. Y yo le pregunté qué precisaban, porque ya me habían venido a buscar tres veces y les decía que no, porque yo quería irme a Buenos Aires, a otra cosa. Ellos ya tenían un primer disco, una primera compañía, pero yo quería ser sesionista. Me di cuenta de que con un grupo iba a ser muy difícil de llegar porque tenía que encontrar 5 locos que pensaran lo mismo que yo, entonces la idea era sesionar. Pensaba: ‘Si me preparo bien, leo bien las partituras, estudio bien, voy a tener la posibilidad de tocar con un (Alejandro) Lerner, con un Fito (Páez), con un Charly (García) o con quien sea, pero no voy a estar dependiendo de qué quiere hacer mi baterista, qué quiere hacer mi cantante, porque esto va a ser imposible’. Y nada que ver, fue posible. Pero primero les dije que no varias veces”.
¿Cómo se concretó su participación?: “Un día Guillermo vino a verme y me dijo: 'Mirá, Adrián, no me digas que sí, solamente te necesito porque no tengo bajista y tenemos que ir a tocar a Cemento con un montón de grupos y al programa de Valeria Lynch en América. Y no era la tele, era Cemento. A nosotros, que lo único que teníamos acá era la revista 13/20, Obras y Cemento eran todo, la cancha de Boca y la de River, no había otra cosa. Y yo dije: ‘No me puedo perder esto’. Así que le digo a Guille: ‘Dale, yo les hago este favor por este problema que han tenido’, y me pasó los temas. A los dos días nos fuimos y ahí entendí todo, cuál era la responsabilidad que me iba a tocar y qué podía pasar si esto se daba”, explicó entonces el músico.Finalmente, Cionco contó que, tras esas presentaciones, le ofrecieron quedarse en el grupo y que en julio de ese 1997 les dijo que lo haría por apenas unos meses. “En noviembre volvimos a hablar y le dije: ‘Me gusta esto, me encanta disfrutar de otras cosas’. Ahí no había plata, no había contrato, nada. Yo no tenía ni dos pesos para tomar el remís compartido hasta Ramallo, pero mamá siempre estaba”, recordó. Y siguió trabajando junto a la banda durante los siguientes ventitrés años.
La banda “la Mosca”, en la que se aventuró, se refirió a su partida desde la cuenta oficial de Instagram: "Con inmensa tristeza queremos despedir a nuestro amigo, hermano y excelente músico @cioncoadrian #QEPD ¡Gracias por compartir con nosotros esta aventura de la música! Todos abrazamos a tu familia y amigos... Por siempre en nuestro corazón".Adrián ingresó a La Mosca en el segundo disco de la banda, Vísperas de Carnaval (1999). En varias entrevistas contó que Guillermo Novellis lo había ido a buscar porque el grupo de Ramallo tenía que hacer un par de actuaciones en Buenos Aires y el bajista original no los podía acompañar. Cionco no solo les resolvió el problema de aquel fin de semana, sino que con el tiempo se quedó a la formación. Oriundo de San Nicolás, se integró fácilmente al grupo nacido en Ramallo y le aportó canciones que se convirtieron en hits, como "Chá-chá-chá" y "Todos tenemos un amor"."Se ha ido un gran amigo, un gran hermano, un gran músico. Un tipo al que le gustaba mucho la vida; le encantaba viajar, pescar y cocinar. Y amaba a sus tres hijos: Florencia, Nicolás y Facundo", dice Santiago Ruiz, responsable del management de La Mosca desde la oficina Nacho Producciones.En el último año se dedicaba a su estudio de grabación “El Mudito”, al tiempo que participaba de un programa radial en radio Noba. Además, junto a Guillermo Novelis habían inaugurado el bar teatro “2900”, una sala de música exquisita, con un telón extraordinario, vermutería y cenas sabrosas. Un espacio que vio pasar músicos, actores, stand up, artistas de todo tipo de distintos puntos de la región.El pasado 19 de septiembre, La Mosca fue una de las primeras bandas en realizar un exitoso show vía streaming.A principio de año, clausuraron el único centro cultural que tenía San Nicolás. El espacio artístico independiente “Ágora”. “Apenas Adrián se enteró, me llamó y me dijo, ‘Contá con 2900, reprogramen todas las fechas que necesiten en nuestro bar’. Sin cobrarnos un peso. Así era Adrián, solidario y noble”, recordó un integrante del grupo Ágora.