“Las medidas del Gobierno nos van a enterrar a todos los comerciantes”


Antonio Ponte, referente de la Cámara de Comerciantes del Microcentro, cruzó fuerte a las autoridades provinciales por las restricciones impuestas al comercio en el marco del retroceso a Fase 3 de aislamiento que experimenta desde ayer San Nicolás. “La vida del comerciante y de los empleados depende de que podamos recibir a los clientes. Ahora nos cierran las puertas del negocio. La situación es completamente desesperante”, advirtió.


El referente de la Cámara de Comerciantes del Microcentro, Antonio Ponte, dialogó con periodistas del programa «Pila y Media» (Radio U) a propósito del impacto que tendrán las restricciones vigentes desde ayer para el sector comercial, en el marco de la nueva normalidad que rige para la ciudad al pasar de Fase 4 a Fase 3 de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO).
Tal como informara este diario, desde ayer lunes los comercios pueden abrir sus puertas de 8:00 a 20:30 aunque no está permitida la posibilidad de que los clientes puedan ingresar al local. Las modalidades de venta por delivery y take away se mantienen activas aunque, en rigor, esto representa una conveniencia sólo para algunos rubros comerciales.
Si bien el municipio informó que la decisión de pasar a Fase 3 se tomó en acuerdo con Provincia, los comerciantes manifiestan que el Gobierno local les comunicó que se trata de una decisión tomada por el Ejecutivo bonaerense.
Como sea, la realidad es que las nuevas restricciones no hacen más que afectar de manera muy seria a la economía doméstica en general, y en particular a un sector comercial que ya no puede soportar las restricciones que se le aplican desde el mes de marzo a esta parte.
"Ya no sabemos de qué manera decir que el comercio no aguanta más esta situación”, aseguró Ponte a modo de síntesis de las dificultades económicas, financieras y operativas que atraviesan las pymes de este sector.
"A nosotros no nos llega nada, mientras el Gobierno dice que está haciendo un esfuerzo enorme. Estas medidas nos van a enterrar a todos los comerciantes”, tiró.
“El comercio se cae a pedazos y no encontramos respuesta de nadie. No pretendemos que nos regalen nada sino que nos permitan trabajar cumpliendo los protocolos que estaban establecidos y que de alguna manera nos permitían funcionar con cierta normalidad. Esta nueva restricción no hace más que empujar al abismo a muchos comerciantes que ya no pueden más”, apuntó el referente de una Cámara que reúne a más de 400 comerciantes de diferentes rubros.
Todos ellos, luego de recibir el domingo por parte del municipio la comunicación formal de las nuevas restricciones, plantearon ante las autoridades locales algún tipo de flexibilización en el sentido de que les permitieran la atención presencial al menos hasta las 13:00. Pero la propuesta no tuvo eco.
“El municipio nos explicó que la decisión viene de Provincia y responde al incremento de contagios de Covid. Todos entendemos que es una cuestión de salud, pero la vida del comerciante y de los empleados depende de que podamos recibir a los clientes. Ahora nos cierran las puertas del negocio. La situación es completamente desesperante”, afirmó Ponte en Radio U.Para Ponte como para la mayoría de los comerciantes, las medidas restrictivas tomadas por el Gobierno provincial no hacen más que dañar a una economía fuertemente afectada por la crisis sanitaria que se sumara a la crisis económica.
“Desde el 18 de marzo sabíamos que la situación sanitaria en algún momento se iba a complicar. Que hoy nos sorprendamos con que el número de contagios haya aumentado es poco creíble. Durante todos estos meses nos pidieron un esfuerzo mientras se trabajaba en la ampliación del sistema sanitario. Y resulta que hoy estamos explotados tanto en lo económico como en lo sanitario”, se quejó Antonio Ponte.

Desobediencia
Los comerciantes aguardaban con expectativas que las ventas remontaran estos días, en la previa de la celebración del Día de la Madre. Pero las nuevas restricciones amenazan seriamente la posibilidad de una buena rentabilidad en esta fecha especial.
"Desde hace meses estamos trabajando por debajo del 50 por ciento. Esperamos con muchas ansias las fechas especiales como el Día de la Madre. Todos los comerciantes hicieron una inversión importante para stockearse de productos, y ahora nos impiden recibir clientes dentro del local. Esta nueva disposición para muchos comerciantes va a ser terminal, no tengo dudas”, dijo Ponte, categóricamente.
Sobre la posibilidad de que los comerciantes desoigan la nueva normativa, algo que desde el mismo domingo comenzó a arengarse en redes sociales, Ponte fue muy claro: “Hay negocios que han decidido unilateralmente abrir sus puertas al público, de manera presencial. No pueden ya resistir otra forma de trabajo. Es un último recurso. Es abrir o cerrar, definitivamente. No se trata de una vocación de incumplimiento sino de supervivencia. El que abre para atención presencial no es un delincuente sino alguien que de otra manera tiene que cerrar sus puertas para siempre”, dijo, lapidario.

“Nefastos”
Antonio Ponte no escondió la frustración que sienten los comerciantes con la actitud del Centro de Empleados de Comercio de San Nicolás, al que calificó de “nefasto” y de no tener sensibilidad para comprender el actual escenario.
"Tenemos un sindicalismo nefasto que quiere imponer cosas que no tienen sentido como el cambio de horario o aumentos de sueldos que ya son impagables. Esto no lleva a otro lugar que el cierre de negocios y, con ello, a la caída de puestos de trabajo en el comercio”, dijo.
“Tienen un doble discurso porque por un lado nos dicen que de esto salimos todos juntos, y por otro lado nos tratan de empresarios oligarcas cuando ni siquiera somos micro pymes. En la mayor parte de los casos, el comerciante tiene ese único ingreso económico. Ponen a los comerciantes en contra de los empleados, mientras ellos no salen de atrás de un escritorio en el que negocian no sé qué tipo de cosas. A nosotros no nos llega el ATP, y tampoco el IFE. Y encima del pie en la cabeza que nos pone el Gobierno tenemos que lidiar con un sindicalismo que no entiende que si el comercio se funde los empleados se quedan sin trabajo”, completó Antonio Ponte.