Quino, un maestro eterno que universalizó la mirada infantil, inteligente y crítica 


El pasado 30 de septiembre de 2020, el mundo se conmovió con la noticia de la muerte del dibujante Joaquín Lavado, conocido como Quino. Sus caricaturas llegaron a ser traducidas al chino, un artista que supo unir la emoción de distintos sectores, eso que para esta época de polarización es un montón. Además, en una entrevista a Alejandra Lunik, dibujante, de humor ácido y elocuente, que trabajó en revistas como Genios, Billiken y Sexhumor, recordó al genio que nos dejó su obra para pasar a las futuras generaciones.


Manuela Fernández Nessi
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La obra de Quino es un legado mundial. Mafalda, la creación que lo hizo famoso, es un símbolo simple de la curiosidad, la rebeldía y la libertad.“El humor sirve para poner en evidencia las cosas absurdas que hacemos los seres humanos. Hacerlo sin sentido crítico o político no me nace”, dijo Quino al dibujante Tute en una entrevista. Podríamos decir que sin esta característica sustancial, su obra no sería tan recordada una y otra vez en la actualidad, una obra transversal a todos los tiempos.

Crecimiento
A los 22 años comenzó a publicar en el semanario “Esto es”, una revista política y cultural. A efectos de la dictadura militar, tuvo que cambiar de medio y sus publicaciones eran de chistes mudos y minimalistas, empapados del humor vanguardia francesa e inglesa.En 1963, nace Mafalda con el objetivo de publicitar el lanzamiento de una marca de electrodomésticos llamada “Mansfield”. Finalmente, la campaña no fue realizada, pero Quino se quedó con la tira. La primera publicación de nuestra niña inteligente y contestataria amaneció en el semanario “Primera Plana”. Ese mismo año, el dibujante publicaría su primer libro de humor gráfico: “Mundo Quino”, con prólogo del escritor, dibujante y humorista Miguel Brascó.Dos años después, el diario El Mundo quiere a Mafalda, ganando la tira un éxito reconocido.America del Sur, Europa y países asiáticos saben de la niña que no le gusta la sopa.
Con el golpe de Estado en Argentina, Quino se exilia en Italia, hasta la vuelta de la democracia en 1983. En 1984, junto al director de cine Juan Padrón crean la serie de cortometrajes Quinoscopios, basados en los libros de Humor y producidos por el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC).
EstiloIncisivo, preguntón, simple y revolucionario, Quino hizo historia, y Mafalda pasó a ser un símbolo para distintas luchas.“¿Novias en la juventud?, no, solo dibujaba, perdí el tiempo”, dijo riendo en una entrevista a canal Encuentro.El manejo de la lógica del absurdo con el tinte de los chistes mudos, el ideario infantil, a la que los adultos casi no nos animamos. Quino viaja a la infancia de manera magistral, mezclando la lógica infantil con temas relevantes de nuestro cotidiano y despuntando la lógica del sistema capitalista.Humor, humor que con silencios elocuentes apuntan a pensamientos psicológicos y sociales, apelándolos con inteligencia.“La idea de que la ilustración es un arte menor, de que solo la plástica hace algo bueno, me inquietó y motivó a seguir por el camino que me nacía”, apuntó el maestro. “Las pretensiones de ser artista plástico no iban conmigo, pero sí me hicieron crecer en cuanto al arte del dibujo, junto con la influencia del cine, donde en la observación de una sola imagen me daba cuenta de qué iba a ir la película”.
Un tipo sencillo y humilde, que sin haber tenido hijos supo leer las mentes más pequeñas y utilizarlo para cuestionar el orden.

Curiosidad
La alegoría de la sopa, que simbolizaba la dictadura cívico-militar, “no me trago la sopa”, quedará para siempre en la cultura argentina.Humor filoso e impiadoso, escéptico, basado en los valores humanistas, dirigido a desenmascarar el doble discurso, apunta al capitalismo, el abuso de poder, haciéndonos reír sin mucha alegría.“Siempre tuve latente los temas que trato, el existencialismo. Después de tantas guerras uno ve que el mundo no va bien; sin embargo, creo en la política y eso me hace tener una cuota de esperanza”.Su obra es, por sobre todo, coherente. Así fue que se retiró de La Nación en 2009, “no quería convertirme en un artista que se repite a sí mismo. Sentí que ya no tenía algo más para dar”.“¿Quién maneja la idea que aparece a último momento cuando uno la necesita? Me quita el sueño. ¿De dónde viene y quién nos baja esa información?, inspiradora, es lo que siempre me pregunté”, dijo Quino a Tute para el Canal UN3tv.
En cuanto a los premios que recibió durante los últimos años, expresó, escéptico: “Te enriquecen el ego, pero uno piensa, ¿todo esto para qué?”.Mafalda, mujer, curiosa, libertaria, ya es parte de nuestra identidad.La niña porteña de 6 años copó los medios propios y ajenos.

Alejandra Lunik
Nació en Santiago de Chile en 1973, pasó por la época más cruda del país vecino, reside en Argentina desde sus primeros años.Es ilustradora y dibujante de historietas. Durante más de una década se desarrolló en el rubro infantil para distintas editoriales de Argentina, España y Estados Unidos. Colaboró con las revistas Genios y Billiken. En 2011 publicó "Crónicas de la cultura" en la revista Ñ y sus historietas en las revistas Sexhumor y Fierro. A lo largo de su carrera realizó tres muestras unipersonales: en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires, en la galería FB69 de Münster (Alemania) y en el World Bank, en Washington DC. Lola es parte de la revista Ohlalá! desde 2011.En la actualidad publica periódicamente en el diario La Nación.En diálogo con el programa «Una y Mil» emitido todos los jueves por Radio U (FM 89.9), Lunik expresó: “Hay una frase que dice que los dibujantes somos los niños que siguieron dibujando. Creo que es un poco así. Somos las personas que pudimos continuar con la actividad, me alegra ser una de esas personas”.Abordó distintos temas, pero “encontré una buena recepción, una facilidad en el humor, de clase media, que nos cuestiona los roles que sostenemos o elegimos las mujeres”.En cuanto a Quino, dijo: “Sus dibujos son una fuente de inspiración, va a quedar siempre en nuestra identidad. Creo que hoy, un artista como Quino no podría publicar sin efecto colateral. Hablo del odio de las redes sociales, que cuestionan todo de una forma brutal”.

Caio Di Lorenzo
Esta semana, el artista nicoleño publicó su último libro de humor gráfico en las librerías de San Nicolás y el país.“Más bajo presupuesto”, una obra que mezcla distintas técnicas artísticas, de la editorial Loco Rabia.Caio Di Lorenzo nació en San Nicolás en 1966. Es pintor, dibujante, humorista gráfico y docente, profesor en Artes Visuales.En la compilación hay un derroche de elementos, galletitas, rodillos, pinturas y hojas otoñales, herramientas que acompañan el lápiz óptico y nuevos soportes para experimentar.“Algunas de las piezas no están dibujadas, sino fotografiadas e incorporadas a las tiras a través del collage, una técnica que tiene sus orígenes en los álbumes de recortes caseros del siglo XIX, que en el XX adquirió estatus artístico con Pablo Picasso y Georges Braque. En Bajo Presupuesto remite a esas dos dimensiones al mismo tiempo”, señala el prólogo a cargo de Judith Gociol.