Comienza a reactivarse la construcción en obras chicas 


Tras una parálisis marcada durante el inicio de la cuarentena, el sector de la construcción da incipientes señales de vida. Las obras chicas –construcción de viviendas particulares o refacciones- son las que están teniendo más reactivación, contrario de la realidad que atraviesan las grandes obras que, por el momento, siguen en su mayoría con el pie en el freno.


Más de la mitad de la industria de la construcción estuvo paralizada en junio afectada por el aislamiento social, ya que solo el 45% de los proyectos públicos y privados estuvieron en actividad, según señala un informe de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO).El mismo indica que en julio la proporción de obras con desarrollo normal mejoró algo respecto del mes de junio, donde el 64% de las empresas no realizaron presupuestos u ofertas de obras públicas y el 60% no realizó ninguno para obras privadas.Asimismo, sostiene que más del 80% de las empresas constructoras consultadas no tuvieron ninguna adjudicación en el mes de junio y, desde el inicio de la pandemia, una importante cantidad de empresas no paga impuestos.
Nuestra ciudad no escapa a la realidad nacional, ya que la pandemia por coronavirus ocasionó al inicio una parálisis total de la actividad de la construcción que luego se fue reactivando de a poco, a partir del avance en las fases de aislamiento y el permiso gradual de actividades laborales en los diversos rubros productivos.Consultado por EL NORTE, desde la Cámara de la Construcción local Adrián Petrocelli destacó: “Venimos de un mal año el año pasado, donde ya caía la construcción ante la incertidumbre de precios y el freno de las ventas de las unidades funcionales. Ello sumado al tema de la pandemia hizo que la parálisis fuera total. Sin embargo, hace unos dos meses la actividad de la construcción arrancó bastante bien”.

Incipiente mejoría
La construcción se divide en dos grandes grupos, la obra privada y la obra pública. “En eso tengo una visión particular, en cuanto a mano de obra sobre todo para la gente que no tiene trabajo, que intente acercarse a la obra pública porque creo que va a ser el dador de trabajo en los próximos tiempos. En la obra privada me parece que va a demorar más tiempo la reactivación, porque tiene mucho que ver con la estabilización de los precios. Si no tenemos valores de venta demasiado claros y está medio planchado es muy difícil que la obra privada arranque con todas las luces”, evaluó el entrevistado.Al tiempo que afirmó que las obras chicas –construcción de viviendas particulares o refacciones- son las que están teniendo más reactivación, contrario de la realidad que atraviesan las grandes obras que, por el momento, siguen en su mayoría con el pie en el freno.“Tiene que ver con los tiempos y la inversión. La obra de construcción de un edificio en altura es a mediano y largo plazo, entre dos y cuatro años aproximadamente en situaciones normales. Con la incertidumbre que hay hoy en la compraventa, los valores de las cosas, la inflación y no tener claro el valor del dólar, es bastante inconsistente que la gente se ponga a invertir en grande. En cambio, en la obra chica pasa otra cosa, porque aquellos que quedaron dolarizados están vendiendo a 140 pesos el dólar y comprando a 70 o 75 pesos. Todo eso sumado a que la mano de obra ha bajado mucho por la falta de trabajo, hoy si alguien quiere hacer reformas en su casa, invertir en la construcción en el corto plazo de su vivienda o para inversión, me parece que es un buen negocio”, analizó Petrocelli, sin dejar de reconocer que el sector de la construcción en general sigue atravesando un momento de suma dificultad, al igual que muchos sectores productivos del país, que habrá que ver cómo sortear cuando termine la pandemia.