La historia del isleño que en realidad no sería tan isleño 


En redes sociales se viralizó el video de una familia que solicitaba alimentos, ropa y frazadas por vivir en situación vulnerable en zona de islas. Este medio recibió denuncias anónimas en relación a que esta familia en realidad vive en barrio San Francisco y recibe ayuda constante de la comisión vecinal.


La solidaridad es una virtud que distingue a la comunidad nicoleña. Lo vemos a diario, y no sólo en tiempos de pandemia sino en infinitas ocasiones en las que un vecino o una familia necesitó de la ayuda del prójimo. Inundaciones, incendios, crisis económicas, en fin, son algunos de los escenarios en los que la colaboración desinteresada permitió superar malos trances. Pero hay ocasiones en las que ese espíritu solidario se ve engañado por quienes buscan aprovechar una situación a partir de una mentira ¿piadosa?.
En los últimos días se viralizó en redes sociales un video de un hombre que dijo vivir en la zona de islas junto a sus pequeños hijos. En la grabación, que fue compartida por un número importante de usuarios de redes sociales, el ciudadano en cuestión pidió frazadas, ropa, útiles escolares, elementos de higiene y alimentos esenciales como azúcar, yerba, sal, productos secos, además de una garrafa. Incluso se publicó el número de teléfono de una persona encargada “de cruzar las donaciones” a la isla.Lo concreto es que a la redacción de EL NORTE llegaron denuncias de que en realidad la historia no sería tan cierta. Este diario realizó algunas averiguaciones que concluyeron en una realidad algo diferente a la relatada más arriba. Esta familia no reside en la zona de islas sino en una vivienda de calle Alonso Baldrich, en barrio San Francisco. De hecho, miembros de la comisión vecinal del mencionado barrio le confirmaron a EL NORTE que este señor vive allí con sus hijos, y que se moviliza a la isla por tratarse de un pescador.

Sorpresa
“No entendemos por qué hizo ese video. El hombre vive aquí y nosotros lo ayudamos en todo lo que podemos, ya sea con alimentos o con ropa y frazadas para su familia. Por eso nos vimos sorprendidos ingratamente cuando nos llegó el video”, le dijo a este diario una persona que integra la comisión vecinal de San Francisco.La familia en cuestión recibió donaciones de quienes se sintieron movilizados por el video. Y agradeció la colaboración recibida. Lo cierto es que esa buena fe de la comunidad hoy parece haber sido defraudada. Lo negativo de este tipo de ¿engaños? es que puede generar descrédito ante un pedido solidario real. Como en el cuento del lobo y el pastorcito mentiroso, cuando alguien necesite ayuda de verdad tal vez no haya tantas personas dispuestas a dar su colaboración.