Cuarentena y economía: el desafío de no dejar el sueldo en el súper 


El valor de los alimentos en el país parece no tener un piso firme. Todas las semanas, las bolsas salen con productos, pero cuestan más. Según un relevamiento que hizo EL NORTE, en la ciudad de Buenos Aires y Rosario se manejan precios un poco más bajos que en San Nicolás. Los salarios no acompañan. Muchas personas vieron afectados sus ingresos, y deben hacer malabares para llegar a fin de mes. En efecto, la consulta a distintos trabajadores revela una cosa, “es mejor comer bien al mediodía y evitar la cena, para ahorrar”, como sostuvo una mujer.


Mala combinación, baja muy fuerte en los ingresos, altas subas en los precios de los negocios de cercanía. Una situación inquietante para familias de distintos sectores.Por suerte la ciudad de San Nicolás entró a la fase 5 de cuarententa, lo que permite a muchos sectores económicos reanudar las actividades, enhorabuena para empleados y empleadores.Sin embargo, es muy importante la diferencia de precios respecto a otras ciudades. Aun mayor en pequeños mercados y almacenes, que en un primer momento aumentaron considerablemente los precios debido a la incertidumbre que generó el Aislamiento Preventivo Social y Obligatorio en todo el territorio nacional.
Los fantasmas del desabastecimiento proyectaron más de un 20% de aumento en la canasta básica según un relevamiento del Indec.Carnes, frutas, verduras, harinas, aceites, lácteos, no se salvaron ni los productos de limpieza.La realidad es que una pequeña bolsa de supermercado, ronda entre los 500 y 1000 pesos, con poquísimos productos.

Semejanzas
¿Cuánto gasta una familia tipo en alimentos por día?Una mujer, trabajadora doméstica, charló con este medio y contó una realidad que luego se verificó en otros sectores: “Para decir la verdad, tengo que admitir que en casa almorzamos bien y a la noche nos arreglamos con un té o un café con leche”.Esta modalidad tiene similitudes con la respuesta de Inés, una kinesióloga, mamá de tres hijos: “Apenas aprobaron nuestra actividad fue un alivio enorme. En casa, estábamos haciendo economía de guerra para poder comer bien, con las deudas que empezaban a acumularse. Ahora la perspectiva es más amigable, pero seguimos haciendo las compras meticulosamente, optamos por cocinar y hacer rendir, y también, servir porciones más pequeñas”.El dueño de un pequeño comercio de artículos para niños, ahogado por la abrupta disminución de las ventas, dijo: “Tuve que cerrar el negocio por no poder pagar el alquiler, alquiler que intenté negociar con el dueño del local, pero no hubo caso. El tema es que no solo es bajar una persiana, se trata de cambiar todo el ritmo de vida dentro de la casa porque ya no tenés el ingreso que tenías antes. Sí, hacemos menos compras, esta todo carísimo”, aseguró el papá de dos niños.
La situación de los merenderos y comedores es bastante más compleja, como siempre. Los sectores más vulnerables de la ciudad se han volcado a la ayuda social para poder comer. María, coordinadora de un espacio, comentó: “Es difícil decirle a las familias que no hay más, para muchas, es la única comida del día”, además aseguró que la calidad de la comida no es la recomendada, “muchas harinas, faltan carnes y verduras”.
La jubilación mínima es de $ 16.864, ¿los adultos mayores pueden comprar todo lo que necesitan? El desempleo, la informalidad, los recortes salariales, pero los gastos corren.Días atrás, EL NORTE realizó un sondeo por verdulerías céntricas, y los dueños coincidieron en que una bolsa con pocos productos rondaba los 400 pesos para una familia de cuatro. Esta bolsa hipotética no dura más que uno o dos días.¿Cuánto se destina, entonces, para alimentos?, ¿cuánto resta para pagar servicios, alquileres, gastos...?¿Hay control?Los programas de control de precios parecen no ser eficientes y la explicación de que los precios en los comercios de cercanía hayan aumentado más que en los supermercados, podría deberse a una estrategia comercial de las grandes cadenas, con el objetivo de que no le siguiera ganando la competencia, como son los mayoristas, que venían con mejores números.El único relevamiento realizado en supermercados que registró aumentos es el de la ONG Consumidores Libres, que marcó un alza en alimentos del 3,77% en la primera quincena de mayo. Con todo, en los primeros cuatro meses del año, los precios de los 17 productos que contemplan subieron un 34,8 por ciento.
En San Nicolás el control a supermercados está siendo relevado por un grupo de Defensa al Consumidor, a pedido de la Municipalidad. Pero la realidad es que los aumentos continúan.El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) emitió dos informes sobre la actividad en supermercados y autoservicios mayoristas. Entre los datos más relevantes, destacan las subas en las ventas y la baja en el personal de supermercados, que tiene casi 1900 empleados menos que en abril del año pasado.Curioso: de los que indicaron caídas de ventas, la mitad aseguró que cayeron entre un 20 y un 40%, mientras que el 40% afirmó que cayeron hasta un 20%. La visión de los supermercadistas se modificó radicalmente entre marzo y mayo. En marzo, la mayoría decían que las ventas habían aumentado. En abril y mayo, la mayoría afirman que disminuyeron.Las operaciones con tarjeta de crédito crecieron en un 61,7%. Este crecimiento se explica, en parte, por el crecimiento de las ventas online, pero sobre todo por la baja en el poder adquisitivo de los consumidores, que tomaron más deuda para abastecerse. Así las cosas, la tarjeta de crédito lidera el ranking de los medios de pago. Representan el 38,2% del total de ventas; el efectivo, el 29,6%, y el débito, el 27,7%. El precio de ticket promedio, en tanto, se elevó un 131,6%.