Rubén Pagnanini: “Mi convocatoria a la Selección Argentina fue una sorpresa”


El “Gato” integró el plantel que se consagró campeón del Mundial 78, hace exactamente 42 años, disparando: “Si estuve entre los 22 jugadores, fui un elegido. No reniego si jugué o no jugué”. Además repasó sus inicios en San Nicolás, sus éxitos en Estudiantes de La Plata e Independiente, las enseñanzas que adquirió y los técnicos a los que admiró, siendo Osvaldo Zubeldía quien lo marcó más, considerándolo “un adelantado”.


Marcelo Sassaroli
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Rubén Oscar Pagnanini es el único nicoleño que tiene el orgullo de haber sido campeón del mundo con la Selección Argentina, galardón que atesoró el 25 de junio de 1978 al vencer en la final a Holanda por 3 a 1 en tiempo suplementario en el colmado Monumental de Nuñez.El “Gato” evocó el histórico logro, y además recordó sus comienzos en el fútbol, su rica trayectoria en el profesionalismo, y también su carrera como entrenador.“Soy nicoleño, nací el 31 de enero de 1949, siendo único hijo, mi mamá es Olga que tiene 90 años y mi papá se llamaba Oscar, quien ya falleció. Jugué en el baby para el equipo de las Tres Marías en el Club Yapeyú, junto a ´Fito´ Godoy, ´Mingo ´Alemani y Berdún, y el director técnico era Juan Macalucci” comenzó rememorando.Luego prosiguió: “El mismo Macalucci organizó la etapa siguiente de inferiores de Atlético Paraná, yo tenía aproximadamente 12 años y jugaba en cancha grande. Juan era una persona especial y de gran pasión por lo que hacía. Tuvo la visión y la inteligencia de formar un equipo de fútbol que hoy todavía hay gente de San Nicolás que lo recuerda”.

Su puesto
Consultado sobre la posición que solía ocupar en sus inicios, Rubén precisó: “yo jugaba como número dos, es decir de back central. Con el tiempo muchos técnicos me fueron mostrando que podía desempeñarme en otros puestos, jugué mucho como volante central y terminé como marcador de punta, que me dio las mejores posibilidades”.El llamado del “Pincha”Pagnanini recordó cómo se dio su incorporación al “León”. “Tenía 15 años cuando apareció la oportunidad de ir a Estudiantes de La Plata. La selección de jugadores se hizo en la vieja cancha de Teatro Municipal y estuvo organizado por otro señor con mayúscula como lo es “Cachi” Baldarenas, al cual le estaré siempre agradecido por lo todo lo que hizo en mi carrera. Como era muy joven en Paraná prácticamente no llegué a jugar en primera, creo entré en un solo partido de un campeonato nocturno que se disputó en la cancha de Tráfico´s Old Boys de Pergamino”. Luego agregó: “Mi arribo a Estudiantes se produjo a fines de 1965 y estuve hasta 1977, que pasé a Independiente en octubre dicho año. Fueron doce años intensos y gloriosos. Estudiantes es mi identidad, mi afecto hacia el club es total, me dio todo deportivamente hablando, me educó y enseñó lo que significa la palabra profesional”.

Los títulos
Luego el nicoleño enumeró los éxitos cosechados en el albirrojo platense: “Me consagré campeón en inferiores (quinta división, tercera especial), subcampeón en primera y campeón de la Copa Libertadores de América en 1970. Todos estos logros no hubieran sido posibles si un adelantado como lo era Osvaldo Zubeldía no hubiera llegado a la institución con su visión de trabajo, la inteligencia para plantear los partidos. Su estrategia lo pinta en un todo, por eso para mí fue un maestro del fútbol”.

El gran salto
“A los 28 años mi carrera hizo un click, porque sorpresivamente apareció mi traspaso a un club prestigioso como Independiente. Yo había perdido un poco las esperanzas de ser transferido, porque anteriormente se había frustrado otra venta al Hércules de Alicante, España. En el ‘Rojo’ estuve tres años y salimos dos veces campeones. Teníamos un gran equipo, había excelentes futbolistas como Ricardo Bochini, Rubén Galván, Omar Larrosa, Enzo Trossero, Hugo Villaverde, Norberto Outes, Héctor Baley, Antonio Alzamendi, entre otros. El 25 de enero del 78 conseguimos el título del campeonato Nacional empatándole 2 a 2 a Talleres en Córdoba con ocho hombres, una hazaña muy difícil de repetir”.

La Paternal, otra estación
Tras su paso por Avellaneda, la nueva camiseta que vistió fue la de los “Bichos colorados”, y así lo contó: “En 1980 ya con el pase en mi poder recalé en Argentinos Juniors. Fue corta mi estadía allí ya que solamente duré nueve meses. Tuve problemas con mi contrato que me alejaron de la institución de La Paternal, en la que llegué a jugar junto a Diego Maradona”.
Luego continuó: “En 1981 tuve una oferta de los Estados Unidos y decidí irme a la Liga americana, el equipo era de Minnesota. Después de esa incursión decidí abandonar la práctica activa del fútbol profesional”.

En Regatas
Sin embargo el “Gato” volvió a patear la redonda. “Estando en San Nicolás, unos amigos me convencieron para que jugara un Torneo Regional para Regatas. Y acepté integrar el plantel, aunque desagraciadamente me había lesionado en una quinta y no pude brindarle todo que quería al “Náutico”.

El título mundial
Un capítulo aparte merece su paso por la Selección Argentina, siendo uno de los integrantes del plantel que hace 42 años dio la vuelta olímpica ante una multitud y que le dio la primera gran alegría a nuestro pueblo. “Mi convocatoria a la Selección fue inesperada, una hermosa sorpresa. Pero tuve que rendir examen para quedarme, éramos 25 y quedamos 22. Nunca fui un conformista, pero creo saber ubicarme y aceptar lo que la vida me ha deparado. Si estuve entre los 22 de la lista definitiva fui un elegido, y no reniego si jugué o no jugué en el Mundial 78”.

Su carrera como DT
Una vez que resolvió retirarse definitivamente, abrazó la profesión de entrenador, y el “Gato rememoró cómo fue el proceso siendo Argentino Oeste el club donde tuvo más éxito al estar a un paso de ascender al Nacional B en 1987, aunque también fue conductor táctico de Somisa, Olimpo de Bahía Blanca y La Emilia. El campeón del mundo sentenció: “Decidí hacer el curso de director técnico en Rosario, fueron dos años con Rubén Sacconi y Roberto ´Topo´ Viglione. Surgió la posibilidad de dirigir Argentino Oeste, en un nuevo proyecto que era importante por la barriada que lo cobija y más que era mi barrio. Argentino es un sentimiento inalterable en mi vida. La gente, los dirigentes y principalmente los jugadores me brindaron lo mejor de ellos para que pudiera llevar al equipo a los más alto, y estoy agradecido eternamente. Nunca me preocupó que me tildaran de Bilardista, aprendí ´algo´ de personas inteligentes y capaces como Zubeldía, Bilardo, Pastoriza y Menotti”.
Por último Rubén expresó “Me despido comentándote como está constituida mi familia, mi señora Laura, mis hijos Matías, Lucas, Ornela y Juan Ignacio, y tres nietos”.

“Antes los equipos tenían varios jugadores que la rompían”
Rubén hizo referencia al fútbol de antes y el actual, explicando “La diferencia que veo entre el fútbol en la época que yo jugaba y el de ahora está radicada en el aspecto físico( la velocidad), en tecnología , salud, cuidados y dietas que antes no existían. Para el espectador los actores de antes eran mejores que los actuales, salvo algunas excepciones. Cuanto hace que no nace un Maradona, un Messi, un Kempes. A favor de mi época era que en cada equipo había varios que la rompían y alegraban a la gente. Hoy en día el jugador tiene que concentrarse física y mentalmente para poder entender las indicaciones del DT. Ahora en un mismo partido el entrenador cambia las indicaciones que dio al principio dando solamente un seña. Me hubiera gustado jugar en esta época”.