Un equipo inolvidable que le devolvió la gloria al básquet nicoleño


Hoy se cumplieron dos años de la consagración de la Selección de San Nicolás en el Provincial Sub-19 que se desarrolló en La Plata, lo que le permitió al básquetbol de la ciudad cortar una sequía de 18 años sin festejos en el ámbito bonaerense y sumar su duodécima conquista en la historia. Algunos de los protagonistas recordaron esa brillante campaña y la final ante el poderoso Bahía Blanca.


Facundo Mancuso
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Hoy, 24 de junio, se cumplen dos años de la consagración de la Selección de San Nicolás en el Provincial Sub-19 que se desarrolló en La Plata, lo que le permitió al básquetbol de la ciudad cortar una sequía de 18 años sin festejos en el ámbito bonaerense y sumar su duodécima conquista en la historia. El combinado nicoleño contó con la dirección técnica de Ariel Amarillo (asistido por Gastón Petrella) y entre sus filas estuvieron Víctor Fernández, Francisco Soldarini, Benjamín López, Ayrton Vega, Nicolás Rodríguez, Genaro Calcaterra (todos de Belgrano), Santiago López, Bautista Ingrata (ambos de Regatas), Bruno Castonjáuregui (Somisa), Matías Alluchón (ya había dejado Regatas y jugaba Estudiantes de Concordia). Como “refuerzos” de Zona I participaron de ese éxito el pergaminense Benjamín Levato y el zarateño Facundo Mora. Fue presidente de la delegación: Miguel Amarillo, acompañado por Américo Ríos.
San Nicolás debutó un miércoles 20 de junio superando por 66 a 61 a Mar del Plata (26 de Juan Martín Fernández), con 18 puntos de Levato, 15 de Santiago López y 12 de Fernández. Al día siguiente, en su segundo compromiso (con 30 tantos de Fernández, 28 de Levato y 10 de Santiago López) venció por 88 a 81 al dueño de casa (17 de Thiago Sánchez), en tanto que el viernes consiguió un nuevo triunfo al derrotar por 89 a 74 a Chivilcoy (17 de Matías Morera), con los protagonismos en ofensiva de Alluchón (17), Santiago López (16) y Fernández (12). Estos resultados le permitieron al seleccionado de la ABSN adjudicarse el Grupo A y avanzar en forma invicta a las semifinales. En dicha instancia se topó nuevamente con Mar del Plata, al que ya había doblegado en el duelo interzonal. Y al que volvió a ganarle. En esta oportunidad fue 83 a 72, apoyándose en las notables producciones de Santiago López (22), Fernández (20), Mora (17) y Levato (15).
En la definición del torneo esperaba el siempre candidato y dominador absoluto de los provinciales, Bahía Blanca, gigante de la provincia y verdugo de San Nicolás en diferentes momentos de la historia. Los bahienses tampoco habían perdido, por lo que la final ofrecía un choque entre imbatibles. En la cancha de Gimnasia, del lado de San Nicolás todos volvieron a estar a la altura. En ese contexto, Alluchón fue el héroe de un encuentro equilibrado de comienzo a fin; muy técnico y de un alto vuelo basquetbolístico. Una jugada de doble y falta de Alluchón hizo que San Nicolás quedara uno abajo en el tanteador (82-81). Con ese impulso, los suyos fueron a buscar el triunfo con 26 segundos por jugar, y a 13 para el cierre el ex jugador de Regatas clavó un bombazo para dejar las cosas 84-82. En la última bola, los pibes de Amarillo defendieron como leones para sostener la victoria y desatar un alocado festejo tras el sonido de la chicharra. En la final, para el vencedor Fernández anotó 21 puntos, seguido por Alluchón y Levato (los dos con 18) Santi López (11) y Mora (10). Fernández finalizó el certamen con promedios de 19 puntos, 5.6 rebotes y 3.8 asistencias y fue elegido por la organización como el MVP. Pero no fueron menos valiosas las actuaciones de Levato (16.6+4.4+ 2.2), Santiago López (14.4+2.4+3.8), Alluchón (10.6+5.4+2) y Mora (10.2 puntos+5.8 rebotes).

Los protagonistas
El DT de ese ciclo recordó ese momento. “Fue una alegría inmensa, de las mayores de mi carrera, porque fue un grupo de chicos hermoso, excepcional, desde lo humano y con gran proyección deportiva. Después de muchos años, en La Plata y ante Bahía Blanca, un rival de mucho jerarquía, además en una categoría importante”, contó Amarillo, quien luego señaló que “uno va a estos torneos siempre con las mejores expectativas y con ilusión pero después el torneo te pone en el lugar que te corresponde”. “En este caso veníamos con una clasificación agónica en el Zonal se jugamos en cancha de Regatas contra Zárate-Campana y Pergamino –repasó-, logrando llegar al Provincial por diferencia de gol gracias a una gran participación de (Nicolás) Fiorio que después no pudo ir por una lesión al Provincial”. “Los refuerzos que llevamos potenciaron a los jugadores nuestros; como Facundo Mora y Benjamín Levato; y en el Provincial nos dimos cuenta que podíamos alcanzar el objetivo porque el equipo se fue soltando en el día a día”, analizó el ex técnico de Regatas y de Belgrano y asistente de Néstor García en San Lorenzo en la última temporada de la Liga Nacional. Luego apuntó: “Siempre fuimos mejorando y volviéndonos más sólidos y unidos como equipo, en el juego y en lo mental”. “Fue durísima la final con Bahía, la definimos con un triple de Matías (Alluchón). Siempre estuvimos en juego, compitiendo de igual a igual. Fue parejo el partido, palo a palo los 40 minutos, en el cierre hicimos las cosas mejor, tuvimos más serenidad”, describió Amarillo.
Por su parte, Víctor Fernández expresó: “Lo primero que se me viene a la mente es el equipo, que estaba formado por un grupo de amigos que no conocíamos desde bastante, si bien no jugábamos en los mismos clubes. Eso facilitó todo. Tuvimos muy lindos momentos juntos fuera de la cancha”. “Llegamos a La Plata a ver qué pasaba y con el correr de los partidos nos fuimos soltando, jugamos bien y aprovechamos que teníamos un equipo largo. La final con Bahía era la medida para ver si los anteriores partidos ganados con rivales duros habían sido de casualidad y demostramos que no, jugando muy bien de nuevo”, destacó el base que jugó en La Unión de Formosa el último año.
Mientras tanto, Santiago López comentó: “Al Zonal lo ganamos de casualidad con los tres tiros libres que metió Nico Fiorio en los segundos finales, pero a partir de ahí sabíamos que teníamos buen equipo para el Provincial, porque la mayoría estábamos jugando en nuestro club con buen rodaje y en buen nivel y en la Liga Junior nos había ido muy bien esa temporada, a Regatas, Belgrano y a Somisa”. “Teníamos potencial y con los refuerzos sabíamos que íbamos a competir de igual a igual contra cualquiera, pero sabíamos que Mar del Plata y Bahía eran los favoritos. Nos veían como uno de los equipos fáciles y por eso La Plata nos puso en su grupo. Cada actuación fue espectacular, llegamos al techo ese año, después de haber jugado muchos provinciales juntos con casi todos los chicos de esa camada”, consideró el base/escolta de Regatas, marcando más tarde que Amarillo “tuvo el mérito de apostar a una rotación larga”. “Casi siempre jugamos los doce y nos dio aire para llegar enteros a la etapa decisiva”, sostuvo. “En semifinales le volvimos a ganar a Mar del Plata que nunca lo esperaron ellos y en la final con Bahía era muy difícil, porque ellos ganan casi siempre en todo. No les teníamos miedo igual nosotros y lo ganamos en el cierre”, evaluó. Y finalmente con emoción confesó: “Hasta el día de hoy me sigue emocionando ese logro y más a medida que pasa el tiempo. Fue inolvidable ese viaje a La Plata, además porque se afianzó nuestra amistad con los chicos”.
Por último, Matías Alluchón indicó: “Veníamos la gran mayoría de jugar desde hacía tiempo en las selecciones juntos, desde Sub-13. Cuando vi el fixture y nos tocaba el debut con Mar del Plata, un candidato y le ganamos. La final fue como una revancha con Bahía Blanca, que nos había ganado el año anterior, en el que habían estado José Defelippo, Facundo Podestá y Cristopher Abramor, entre otros”. “Salimos con la mentalidad de jugarles de igual a igual –afirmó- aprovechamos que ellos salieron relajados en el primer cuarto y cuando reaccionaron nosotros estábamos bien”. “Después se hizo un partidazo, en el que nosotros jugamos muy bien, que era la única forma en la que le podíamos ganar”, aseguró Alluchón, formado en Regatas y base juvenil de Atenas de Carmen de Patagones en el último tiempo. “Esa fue la mejor selección en la que jugué. Cuando volvíamos nos mirábamos entre nosotros no lo podíamos creer, como que no caíamos”, rememoró, sin tomar consciencia como muchos de sus compañeros de lo que ese grupo inolvidable logró, devolviéndole a San Nicolás la gloria perdida. Y convirtiéndose en eternos campeones.