Julio Ariel Rodríguez: con el aro entre ceja y ceja


El “Lunguito” es el segundo máximo goleador de la Liga Nacional, en donde completó 19 temporadas. No pudo ser campeón, pero integró grandes equipos desde su debut en 1987 con Pacífico de Bahía Blanca hasta su retiro en 2005 con Argentino de Junín. Además, fue partícipe de los mejores momentos de Regatas y Belgrano en la “A”.


Facundo Mancuso
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Más allá de lo que lograron a nivel clubes Regatas y Belgrano, si en San Nicolás se habla de Liga Nacional otra referencia ineludible es Julio Ariel Rodríguez.El “Lunguito” -nacido el 3 de noviembre de 1966- dio sus primeros pasos en el club de su pueblo, La Emilia, bajo el ala de Horacio Seguí y de Juan Domingo “Cocaco” Gandoy. Pero, ya cuando tenía 14 años y medía 1.97 fue Héctor “Toti” Zamparo quien lo convenció para que eligiera uno de los tantos deportes que practicaba –entre ellos el fútbol- y se dedicara de lleno al básquet. El propio Zamparo lo llevó a jugar a Comunicaciones de Pergamino, en donde atravesó su etapa formativa, antes de recalar en Gimnasia de esa ciudad y terminar de moldearse como jugador.
Con el paso del tiempo se convertiría en uno de los grandes anotadores de la historia de la Liga Nacional.En efecto, Rodríguez disputó un total de diecinueve temporadas en la máxima categoría, totalizando 808 partidos, siendo además el nicoleño que más presencias tiene en la competencia (detrás suyo se ubica Nicolás Ferreyra con 669). Con esta marca, el emiliano se ubica entre los diez jugadores que mayor cantidad de cotejos registran en la “A”, por detrás de Diego Osella (1096), Leonardo Gutiérrez (1014), Gabriel Cocha (959), Sebastián Ginóbili (935), Marcelo Milanesio (848), Facundo Sucatzky (838), Diego Cavaco (837), Gabriel Díaz y Bruno Lábaque (ambos con 822).Sin embargo, el dato que más destaca su paso por la Liga es el que lo coloca como el segundo goleador histórico, con 16252 puntos anotados (promedio de 20.1 por juego, con 58% en dobles, 40% en triples y 83% en libres), solo superado por Héctor “Pichi” Campana que tiene 17359 (y ubicándose delante de “bestias” como Leo Gutiérrez y Juan Espil). Además Rodríguez tiene el mayor registro de la historia en dobles convertidos, está segundo en libres lanzados y libres convertidos (detrás de Campana en ambas tablas) y se ubica noveno en el apartado de rebotes totales (con 3834).
En 1990, el año del Mundial de Argentina que jugaría con la albiceleste, el oriundo de La Emilia fue elegido el Jugador Más Valioso de la “A” (y también del Juego de las Estrellas), tras haber alcanzado un promedio de 20.5 puntos y 4.1 rebotes actuando para Gimnasia de Pergamino. Antes había debutado con gran suceso en Pacífico de Bahía Blanca. Y después jugaría en Olimpo de Bahía Blanca, Boca Juniors, regresó a Gimnasia de Pergamino, pasó una década entre Regatas y Belgrano (del 94 al 2004) y su último club fue Argentino de Junín, en donde retiró en 2005 (con 10.9 puntos y 4.7 rebotes de media).
Alguna vez, en una de las tantas entrevistas que le concedió a EL NORTE (respondiendo en tono bajo, con poca elocuencia, pero siempre con respeto), valoró que la que desarrolló “fue una carrera muy larga” y que por ello “la experiencia fue muy buena”. “Anduve por muchos lugares, tengo las puertas abiertas en todos lados a donde voy y me quedaron muchísimos amigos”, resaltó. Y más tarde confesó: “No me fui del básquet con cuentas pendientes, no tengo, porque dentro de mis posibilidades hice lo que pude, lo mejor. Estuve varias veces cerca del título, pero no lo tomo como algo pendiente porque cuando uno deja todo se va tranquilo de esto, como me pasó a mí”, explicó, sin que le sobre una palabra en sus declaraciones. Total, él hablaba con hechos dentro de la cancha. Mejor dicho, allí lo que hacía es directamente dar cátedra.

Su participación en el Mundial de 1990 con Argentina
Julio Ariel Rodríguez disputó con la Selección argentina el Mundial que se realizó en nuestro país en 1990. El mismo que ganó la recordada Yugoslavia de Drazen Pretovic, Vlade Divac, Tony Kukoc y compañía, y en el que Argentina fue octava.Rodríguez llegó a la Selección Mayor con apenas 20 años, debutando frente a Estados Unidos en los Juegos Panamericanos de Indianápolis ´87, pocos meses después de que hiciera su estreno en la Liga Nacional con Pacífico de Bahía Blanca (previamente había participado del Sudamericano y el Premundial de 1989 y había formado parte de los combinados nacionales de Cadetes y Juveniles, en 1984).En 1990, el año del Mundial, el oriundo de La Emilia fue elegido el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, tras haber alcanzado un promedio de 20.5 puntos y 4.1 rebotes actuando para Gimnasia de Pergamino. Ese desempeño de Rodríguez -y probablemente el del torneo anterior, en el que, también jugando en el Lobo pergaminense, tuvo una media de 24.7 y 5.3- fue el que llevó al entrenador del seleccionado argentino, Carlos Boismené, a inclinarse por él, dejando de lado a Germán Filloy y Esteban Camisassa, los dos con los que “peleó” por un lugar hasta último momento. En consecuencia, junto a Rodríguez, estuvieron en el plantel albiceleste Miguel Cortijo, Marcelo Richotti, Marcelo Milanesio, Héctor Campana, Carlos Romano, Esteban de la Fuente, Diego Osella, Sebastián Uranga, Diego Maggi, Ariel Scolari y Gabriel Milovich (junto a los citados Filloy y Camisassa, quedaron fuera de la nómina definitiva Gabriel Parizzia, Sergio Aispurúa y Hernán Montenegro).
En el Mundial, Argentina integró el Grupo D junto a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Canadá y Egipto. El combinado local finalizó en el segundo puesto, con dos victorias y una derrota. Debutó perdiendo 99 a 77 frente a los soviéticos (a la postre subcampeones), en un encuentro en el que Rodríguez anotó 14 puntos y fue el segundo goleador de su equipo, detrás de Milanesio (21). En su segunda presentación, Argentina superó a los canadienses 96 a 88 (20 de Campana, 19 de Uranga y 2 de Rodríguez), mientras que luego -con 20 unidades de de la Fuente) derrotó a los egipcios 82 a 65 (el “Lunguito” no anotó).Desde allí, ya los dirigidos por Boismené no volvieron a triunfar. En la segunda fase cayeron contra el Estados Unidos de Alonzo Mourning 104-100 (5 de Rodríguez), frente a Puerto Rico 92-76 (sumó 4) y ante Australia 95-91 (contribuyó con 8).Con estos resultados, los anfitriones quedaron fuera de las semifinales, instancia a la que Yugoslavia superó a Estados Unidos 99 a 91 y la URSS a Puerto Rico 98 a 92. En la final, los yugoslavos mostraron su básquet de lujo y vencieron a los soviéticos por 92 a 75, gracias a los 18 puntos de su estrella, Drazen Pretovic, por entonces el mejor jugador FIBA del mundo (falleció en 1993 en un accidente automovilístico, cuando se encontraba en el plenitud de su carrera y ya brillaba en la NBA).Paralelamente, Argentina peleó por quedar en el quinto puesto, aunque, finalizó octavo. En la ronda consuelo perdió con Grecia 81 a 78 (9 del emiliano) y más tarde contra Australia por 98 a 84. En este último compromiso, Rodríguez encabezó el goleo de Argentina con 24 puntos (su mayor aporte en el seleccionado, en el que disputó 29 partidos y convirtió 214 puntos).

Rodríguez,segúnla historia
Junto a lo que marcan las indelebles estadísticas, sobre Rodríguez los libros del básquet grande de nuestro país dicen que “todo lo tenía; piernas que lo llevaban bien arriba; era buen triplero, lo que le daba su depurada técnica de tiro y tenía penetración con cualquier perfil”.Recientemente, la web Básquet Plus incluyó a Rodríguez entre los veinticinco mejores de todos los tiempos, puesto por puesto en la Liga. De hecho, lo eligió como uno de los mejores cinco aleros (junto a Esteban De la Fuente, Jorge Racca, Germán Filloy y Marcos Mata). Y en otro informe realizado por Ignacio Miranda lo definió como “un goleador empedernido”. “Podía correr la cancha, lanzar con una mecánica rápida y natural, cambiar de ritmo y liquidar a su rival con incontables movimientos”, señaló ese medio.Por su parte, Julio Mozzo, del área de prensa de la Asociación de Clubes, colocó a Rodríguez entre los quince mejores de la Liga, que acaba de cumplir 35 años de vida. Y en su análisis consideró que como “tomó la decisión de jugar en su ciudad (San Nicolás) y no en candidatos”, “no peleó títulos y eso le quitó trascendencia” en relación a los otros jugadores destacados de su época.

El dato
Entre los tantos logros personales que consiguió a lo largo de su carrera, Rodríguez aparece el de haber integrado el plantel de Provincia de Buenos Aires que obtuvo el Campeonato Argentino de Mayores en 1986, el cual se disputó en Salta. En la final, el seleccionado bonaerense se impuso sobre Capital Federal por 92 a 89. En ese equipo brillaba Héctor Haile y aparecía la figura de Jorge Zulberti. También estaban Raúl “Chuni” Merlo, Daniel Aréjula, Esteban Pérez, Ricardo Palacios, Marcelo Duffy, Esteban Terzzoli, Aldo Yódice, Jorge Faggiano, Claudio Severini y un joven Julio Ariel Rodríguez, por entonces actuando en el básquet pergaminense. Raúl Belcuore fue el DT de esa Selección, que ganó el último título nacional para Buenos Aires.