El homenaje a “Chiquín” y la presencia de la “Saeta Rubia” 


Un día como hoy, pero de 1969, Teatro Municipal homenajeó a su hijo pródigo, Enrique Omar Sívori, que había decidido dejar el fútbol profesional. En cancha de Paraná, jugaron el “Celeste” nicoleño frente a los “Veteranos de AFA”, que se impusieron por 3 a 2. Alfredo DI Stéfano, por ese entonces DT de Boca, se puso los cortos y deslumbró a todos.


Ezequiel Guisone
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La lluvia había obligado a postergar siete días la gran cita. Y, pese a que el clima no era de lo mejor tampoco en la reprogramación, finalmente pudo disputarse el partido tan esperado. Fue el lunes 26 de mayo de 1969, una época del año no demasiado adecuada para un espectáculo de noche y al aire libre, pero sin dudas las estrellas que pisarían el campo de juego de Rivadavia y Necochea hacían valer la pena el esfuerzo. Fue así que un muy buen marco de público fue testigo de aquel homenaje que Teatro Municipal le hizo a Enrique Omar Sívori, meses después de que “Chiquín” anunciara el final de su carrera como futbolista profesional. Algunos días antes -el 12 de mayo- el club nicoleño había celebrado su aniversario número 28, y no encontraron mejor manera de festejarlo que teniendo consigo a su “hijo pródigo”. Sívori, entusiasmado con la idea de un reconocimiento en la ciudad, se prestó con ganas y se comprometió a armar un equipo de “estrellas de AFA” para venir a jugar contra el equipo de Teatro, que venía de ser campeón nicoleño en 1968.

A la cancha
Los nicoleños se dieron el gusto de ver en la cancha al “Beto” Menéndez, “Pipo” Rossi, Alfredo Pérez, al propio “Chiquín” y nada menos que a Alfredo Di Stéfano. Todos ya habían “colgado los botines”, pero seguían manteniendo su calidad intacta y un ritmo envidiable. Di Stéfano por ese entonces era técnico de Boca Juniors, y en ese año se consagraría campeón dejando una huella imborrable en los hinchas xeneizes, que reconocen a ese equipo como uno de los que mejor fútbol jugó en su historia. Los “Veteranos de AFA” formaron aquella noche con el vasco Medinabeytía en el arco; Alfredo Pérez, Hernández; Puigsegur, Néstor Rossi y Ernesto Gutiérrez; Evaristo, Norberto Menéndez, Di Stéfano, Sívori y Galla. El equipo de Teatro se prestaba para la fiesta, pero tampoco se dejaría avasallar por las estrellas que los visitaban. Los once fueron Calleia; Lecuna, Barbotto, Zárate y Correa; Ramírez, Gutiérrez y Barbotti; Sola, Figueredo y Montaldo. Después ingresaron Macalucci y Petazzi.
Iban 12 minutos y las figuras se pusieron en ventaja con un golazo de Menéndez, eludiendo al arquero. A los 17 aumentó Di Stéfano tras un pese de Menéndez, y también con la mirada cómplice de los árbitros que no le sancionaron a la “Saeta” una clara posición adelantada. En el segundo tiempo, Montaldo descontó para Teatro y Menéndez otra vez, con un golazo eludiendo a varios rivales en el área, puso el 3-1. El último descuento fue obra de una palomita de Juan Carlos Gutiérrez. “Cómo no me voy a acordar si me hicieron tres golazos” contó en su momento días el “Loco” Miguel Calleia, arquero de Teatro. En el segundo tiempo del encuentro, los cambios en el equipo de AFA llegaron con algunas particularidades, como lo fueron los ingresos de Rolo Puente, Néstor Fabián y “Ricky Giuliano”, como para demostrar que esa mezcla entre fútbol y farándula no es cosa nueva. Giuliano, artista de aquella época, se llamaba en realidad Aldo Perricone y por ese entonces era el esposo de la vedette Nélida Rocca, que también estuvo presente en la cancha de Paraná y se llevó más miradas que Di Stéfano y Sívori juntos. A la ciudad llegaron periodistas de la zona y también se recuerda la presencia de Ricardo Arias, de Canal 13, que se llevó imágenes y testimonios que luego le dieron trascendencia nacional a la fiesta.

El homenaje
Una vez finalizado el encuentro, el club Social recibió a los protagonistas en una cena en la que el presidente de Teatro, Alfredo Eseverri, le dio un pergamino a “Chiquín” Sívori luego de un emotivo discurso. En el mismo, remarcó todo lo que el futbolista había hecho por el club y por la ciudad a lo largo de toda su carrera, llevando el nombre de ambos a lo más alto del fútbol mundial, y destacando estas actitudes por encima de lo que en su momento mucha gente le había reprochado: haberlo dejado ir de Teatro a River sin poner ninguna “traba”. El propio Chiquín se mostró feliz aquella noche, y solo se limitó a decir “Esta es una de las mayores emociones de mi vida”.


FOTO: El Norte le dio amplia cobertura al encuentro. ARCHIVO.