“En Argentina no me dieron la chance de jugar en primera” 


Osvaldo Luis Armella, habilidoso wing izquierdo nicoleño -ahora radicado en Cádiz-, estuvo en las reservas de Boca e Independiente a principios de la década del 80, pero nunca le dieron la posibilidad de mostrarse. “Tenía una zurda endiablada y si hubiera podido debutar seguro me hubiera afianzado”. Tuvo un fugaz paso por el fútbol local en la UOM y finalizó su carrera en Portugal. Nos contó su historia y su actual profesión de representante de jugadores y cantantes.



Marcelo Sassaroli
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Osvaldo Luis Armella con su habilidad supo ganarse un lugar en el fútbol profesional de las décadas del 80 y 90. Con su zurda virtuosa jugó en las reservas de Boca e Independiente, consolidándose en Portugal donde finalizó su carrera. Vino al mundo el 1 de enero de 1961 en Maciel, provincia de Santa Fe, hijo de Osvaldo Humberto (Farmaceútico y profesor de Química) y Celia Irene Merlino, pero es nicoleño “por adopción” porque se afincó con sus padres siendo muy pequeño, iniciándose en el baby de Belgrano. El “Mono” luego de su retiro se dedicó a ser intermediario de futbolistas y cantantes, construyendo una sólida posición. Desde hace mucho tiempo está radicado en Cádiz y es padre de dos hijos, el portugués Martim Gonzalo y Gastón, que es argentino. Y mediante una charla de WhatsApp contó su trayectoria, anécdotas y su actualidad en la madre patria.
“Yo comencé con Juan Daniele en Belgrano en el baby, con su hijo Fabián, Latoff y Marcelo Lattanzio. En inferiores mi entrenador era Luis Arnone y jugaba también Daniele, Emilio Pacheco, Omar Bastía, Lattanzio. Y con solamente 15 años me dieron la chance de debutar en primera en la Liga Nicoleña, la delantera la formábamos Juan Carlos Cotto, Alfredo “Katum” Páez y yo, un dolor de cabeza para las defensas contrarias. Eso me sirvió de mucho porque fue un gran aprendizaje para el resto de mi carrera”.

La llegada a Boca
Después el xeneize se interesó por llevarlo y él recuerda la vivencia acaecida hace más de cuatro décadas: “Boca vino a probar jugadores, el padre de Lattanzio me llevó a la cancha de 12 de Octubre, llegué tarde, al igual que el “Patito Cecchi, y Carlos Román no metió juntos en el mismo equipo, él es categoría 63 y yo soy clase 61. Le tiré como cuarenta centros, él era centrodelantero y convirtió cinco goles y yo anoté dos. Ambos fuimos seleccionados y quedamos en La Candela; yo tenía edad de quinta y ahí estaban Sergio Sánchez, Ivar Stafuzza y el atacante “Pelado” Conte, que era nicoleño”. Posteriormente el atacante comentó: “A los dos meses me llevaron a la reserva donde jugaban Marcelo Bachino, Rubén Acevedo, Quiroz, Carranza, Ricardo “Tigre” Gareca, entre otros. Me vino bien que yo estaba fogueado por lo que me fue bien y estuve varios años, y muchos de mis compañeros fueron llegando a primera, pero a mí nunca me dieron la oportunidad”.

Pase al “ Rojo”
Como en el conjunto de la ribera no pudo jugar en la categoría superior, buscó nuevos horizontes. “De ahí me fui a Independiente, donde firmé mi primer contrato profesional. Estaban Enrique Bochini, Jorge Burruchaga, ‘Colorado’ Killer, Claudio Marangoni, Jorge Olguín, Enzo Trossero y en mi puesto estaba Alejandro Barberón. Cuando llegué estaba Omar Pastoriza como entrenador. Hicimos la pretemporada en Necochea y cuando regresamos a Avellaneda lo echaron al ‘Pato’ y lo reemplazó Nito Veiga, que venía de inferiores. Así que él eligió a su gente, y me relegó a reserva, donde estaban ‘Luli’ Ríos, Carlos ‘Loco’ Enrique, `Vieja´ Reynoso y Percudani, que eran más chicos que yo. Estuve dos años ahí, era un gran equipo que logró dos subcampeonatos, detrás de Estudiantes de La Plata”.

Sin chance
El “Mono” tiene la certeza que si le hubieran dando la chance de debutar en primera se hubiera consolidado: “A mí nunca me pusieron en primera pese a que estaba hecho un violín, tenía una zurda impresionante, tiraba treinta centros por partido. Pero jugaba siempre en reserva, y en Independiente me pasó lo mismo, entrenaba con la primera con grandes jugadores, pero no me hicieron debutar. Pero si me hubiesen puesto en algún partido estoy seguro que me hubiera afianzado por mi forma de jugar”.

En el ascenso
Luego su carrera siguió en el ascenso: “Del Rojo me mandaron a Dock Sud, que militaba en Primera C, y no me habitué a esa categoría, por lo que a los seis meses me incorporé a Andino de la Rioja para ver si podíamos entrar al Nacional B. Me llevó Carlos Menem junto a otros cinco jugadores, y la final nos tocó contra Estudiantes de Río Cuarto. Perdimos 1 a 0 como visitante, y como local no la podíamos embocar. Y faltando como quince minutos entré al área, me tocaron y mi tiré, pero el árbitro no cobró penal. Entonces la gente se metió en la cancha y le pegaron a todo el mundo. La AFA resolvió darle ganado a Estudiantes y de ahí regresé a San Nicolás”.
Su trayectoria siguió así: “No quería jugar más, pero me vinieron a buscar Hugo Mastroiani y Barbotto para jugar en la UOM y acepté volver a las canchas, y en el campeonato salimos quinto o sexto, es decir un digno puesto por ser el primer año que competía en la Liga”.

Encuentro con Sívori
En forma inesperada le surgió la chance de ir a jugar al viejo mundo. “Justo en esa época mi padre se cruzó con Enrique Omar Sívori y me propuso ir a Europa, por lo que me entrené dos o tres meses en Argentino Oeste para ponerme en ritmo. Se estaba disputando el Mundial 1990 y ‘Chiquín’ Sívori era comentarista para la TV italiana. Me pasó números de teléfonos de empresarios para que me colocaran en Portugal. El manager era el hermano de Paulo Futre, el ex delantero de la selección portuguesa. Me fiché en el Portimonense, luego estuve en Unión de Leiría y Unión Almeirim. En este último me consagré campeón y subí a segunda división ya con 35 años, y casi ascendimos a primera en la temporada siguiente. Ahí dejé y volví a Argentina por un tiempo y luego me radiqué en España, donde actualmente resido”.
“Luego de retirarme me dediqué a ser intermediario de futbolistas y cantantes. Tengo un socio en Argentina que jugó conmigo en Boca y traemos preferentemente comunitarios que son más fáciles de colocar en Europa. Tenemos jugadores en Gales, Italia y Rumania, donde tuve contacto con George Hagi, el diez que brilló en el Mundial de Italia. Además tenemos un proyecto de asociarnos a un club de Andorra, que es el Engordary, que al suspenderse la Liga marchaba tercero y aún no se sabe qué va a pasar por la pandemia de coronavirus. La intención es formar un buen equipo y que compita en UEFA, y tratar de superar la primera fase que son cuatro partidos, algo que nunca consiguió una institución de dicho país. Además somos representantes de cantantes de música comercial, reggaetón, balada y bachata, y todos los años tenemos buenas proyecciones”, finalizó el “Mono” Armella.


PRACTICA EN BOCA
La tremenda patada de Pernía

Cuando estaba en Boca, en las prácticas Osvaldo jugaba frente a la primera y evoca una anécdota ocurrida a principios de los 80: “En los entrenamientos yo integraba el equipo de los suplentes y el marcador de punta rival era el conocido Vicente Pernía, pero yo no tenía miedo a nadie y lo encaré dos o tres veces, y lo superé porque estaba muy rápido. En una acción le tiré un caño y el ‘Tano’ quedó caliente. Minutos después en un contrataque, me había escapado y el venía cerrando y me enganchó fuerte desde atrás el tobillo y me tiró contra el alambrado. Me pusieron cinco puntos y no pude jugar un tiempo”.


“La magia está desapareciendo”
Interrogado sobre cómo ve el balompié actual con relación a su época de futbolista, Armella subrayó: “Ahora el fútbol es más físico y más táctico, antes era más técnica. Además los entrenadores están más preparados, incluso los de inferiores y tercera van formando los chicos de otra manera. Actualmente hay mayor dinámica y potencia, casi no existen jugadores que tengan una zurda endiablada como la de Oscar ‘Tito’ Baquela o Roberto ‘Topo’ Viglione, o la magia del `Bocha´ Bochini. Ese tipo de futbolistas están desapareciendo y hay muy pocos de ese estilo”·