El San Felipe adhirió a la semana del Parto Respetado 


Los procesos naturales tienen una reivindicación en los últimos tiempos, no solo por una cuestión ética-biológica, sino por la importancia científica que tienen. El nacimiento, el hecho más importante de la vida, tiene sostén en la Ley de Parto Humanizado (Ley 25.929) en nuestro país desde 2004, que rige tanto para el sistema de salud pública como privada, con el fin de garantizar el trato digno y respetuoso hacia todas las mujeres gestantes, sus hijos y parejas.



Manuela Fernández Nessi
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Todas las terceras semanas del mes de mayo, se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado, que este año se desarrolla en una situación diferente, dada la situación epidemiológica a nivel global por COVID-19. “Con algunas adecuaciones, aun en contexto de pandemia, el parto respetado sigue siendo un derecho”, afirmó María Julia Cuetos, coordinadora del área de Obstetricia y Ginecología de la Dirección de Salud Perinatal y Niñez del Ministerio de Salud de la Nación.Este año la fecha se ubica del 17 al 23 de mayo y el lema es “Mi decisión debe ser respetada”.Entre las cosas que se buscan lograr, es eliminar la violencia obstétrica y reducir el número de intervenciones quirúrgicas innecesarias como episiotomías o cesáreas, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, para una experiencia de parto positiva.

Parto Humanizado
Mucho se ha venido haciendo en cuanto a la medicalización, la cesárea, y ya hay estudios que dicen que no son buenos para el bebé.Contrariamente a lo que muchos piensan sobre parto respetado no tiene nada que ver con quienes prefieren tener hijos en su casa o en una pileta. No es algo que se relacione exclusivamente con prácticas no convencionales durante el embarazo y el nacimiento, sino con la garantía y el amparo de los derechos de los únicos protagonistas: la madre y el bebé.
EL NORTE dialogó con Mauricio Campanella, médico obstetra y director asociado del Hospital San Felipe: “El parto respetado o parto humanizado es respetar a la mujer en sus momentos de dar a luz, haciendo respetar sus tiempos biológicos y los de su bebé, teniendo en cuenta sus deseos, sus derechos, interviniendo solo lo indispensable en este proceso de nacimiento. Esto debe contemplarse en todas las fases, tanto de dilatación como de expulsión, permitiéndole a la mujer tener una vivencia natural, propia y privada del nacimiento”.El médico o licenciado en Obstetricia “debe controlar e intervenir únicamente cuando está en riesgo la vida del bebé o si existiese alguna complicación durante el trabajo de parto. Como puede ser, una falta de progresión, un descenso de los latidos en el momento de las contracciones”, marcó Campanella.El parto humanizado, institucionalizado u hogareño (práctica que aumentó en los últimos años justamente por la cantidad de denuncias por violencia obstétrica al momento del nacimiento) debe, siempre, respetar los tiempos y los procesos del parto en forma natural.“La mujer tiene estos derechos durante el parto, y también, a tener contacto con su bebe en el momento más próximo de su salida, para prenderse al pecho de la madre inmediatamente. Los profesionales debemos fomentar el contacto inmediato de piel a piel, latido a latido, de forma natural y con el correcto acompañamiento. El cordón debe cortarse una vez que el bebé haya respirado, una vez que haya podido oler y sentir a su madre, no antes”, sostuvo el director del hospital.
Durante las primeras horas, “es importante respetar la lactancia materna y respetar al bebe, en el sentido de ser lo menos invasivo posible. Para un ser humano, nacer también es un momento muy complejo, de muchísima fuerza y estrés, y si no hay una necesidad de fuerza mayor para tener que asistirlo, es imprescindible fomentar el contacto estrecho con su madre, sin demasiados procedimientos, permitiendo una lactancia y descanso apropiado”, detalló.La legislación reconoce a la mujer embarazada como una persona sana, capaz de decidir sobre sí misma y su hijo de modo seguro, garantizando los derechos relacionados con el trabajo de parto, parto y puerperio, además del derecho individual de toda persona a la no discriminación, sean cual fuesen sus condiciones particulares.Además, la Ley de Protección Integral a las Mujeres (Ley 26.485) define a la violencia obstétrica como aquella ejercida por el personal de la salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, que puede expresarse en un trato deshumanizado, descalificador o amenazante hacia estas, el abuso de la medicación o la patologización de los procesos naturales.

Diez derechos
De las mujeres embarazadas: no hace falta utilizar en el parto medicación que no esté justificada; la madre debe conocer las intervenciones médicas que podrían realizarle; puede elegir cómo dar a luz y tiene el derecho de ser tratada como persona sana; durante el trabajo de parto, la embarazada tiene derecho a conocer la evolución del nacimiento de su hijo; puede estar acompañada con quien ella elija; en caso de que su bebé no requiera cuidados especiales puede pasar su estadía en el nosocomio junto al menor; las embarazadas merecen ser informadas sobre la lactancia materna; deben ser asesoradas sobre sus cuidados y la de sus descendientes; se le debe advertir sobre los efectos que pueden producir el consumo de sustancias tóxicas tras dar a luz.