Guillermo Gallo, todo un símbolo de los máximos logros de Belgrano


El base pergaminense fue clave en los ascenso a la “C”, a la “B” y a la Liga Nacional conseguidos por el Rojo. Además participó en las primeras campañas de los belgranenses en la “A” y luego, ya retirado, como dirigente fue uno de los que propició la llegada al Federal. “Tuve el privilegio de haber vivido desde adentro todos los procesos más importantes de la historia de Belgrano”, destacó “Gallito”.



Facundo Mancuso
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Guillermo Gallo tiene 50 años. Nació en Pergamino el 18 de octubre de 1969 pero es nicoleño por adopción. Eligió San Nicolás para desarrollar su vida familiar y laboral y aquí tiene su residencia fija desde hace 15 años; primero abocado de lleno a la práctica del básquet y luego, una vez retirado del profesionalismo, como comerciante, a cargo de una tradicional dietética de calle Almafuerte, en plena zona céntrica. Suele vérselo andando por esas veredas con pasos largos y rápidos; como cuando jugaba en Belgrano.
“Gallito” se formó en Gimnasia de Pergamino y llegó siendo un pibe en 1989 al club de la calle Pellegrini en las épocas del semi amateurismo, para jugar el Provincial de Clubes. Y en esa misma divisional más de dos décadas después vistió por última vez la camiseta del Rojo, en 2010, ya con 40 años. En el medio jugó la Liga “C”, la vieja “B”, el TNA y la Liga Nacional, ocupando un lugar preponderante en el reparto basquetbolístico de la institución. “Tuve el privilegio de haber vivido desde adentro todos los procesos más importantes de la historia de Belgrano, porque viví todos los ascensos; inclusive, como dirigente, también el último al Federal”, contó Gallo.El base fue uno de los líderes del inolvidable equipo de Belgrano campeón del TNA en la temporada 1996/97. Pero antes ya había sido clave en los ascensos a la “C” y a la “B”. Y después estuvo en las primeras campañas de los belgranenses en la “A”. También probó suerte en otros clubes del país y cruzó el océano para jugar en el ascenso de Italia.
Volvió en 2005 a Belgrano, que lograría el objetivo de la permanencia en medio de una mala performance (solo los más flojos rendimientos de La Unión de Formosa y de Argentino de Junín lo salvaron del descenso), con Eduardo Cadillac al inicio del certamen y con Daniel Maffei en la segunda parte. Fue con el “Loro” que Gallo había llegado a Belgrano; y con el mismo DT tuvo sus últimas participaciones profesionales en la entidad, más de quince años después. “El Loro me dio las libertades que yo quería y necesitaba, fue el que más me entendió y el que más me exprimió”, confesó el pergaminense al referirse a su relación con el técnico.Un referenteEn 1990 Belgrano –de la mano de Maffei- lograría el primero de sus ascensos, pasando del Provincial de Clubes a la “C”, junto a Eber Tarico, Gustavo Lattanzio, Marcelo Armellini, Gustavo Martín, Roberto Maya, Oscar Ingrata, Oscar “Bicho” Ferrieri, Guillermo Calviello, Beto Díaz, Germán Juárez y Rodrigo Ghilardi, entre otros. Y ese mismo año –con muchos de esos nombres más el estadounidense Zachary Cooper, quien venía de jugar en San Martín de Marcos Juárez- Belgrano alcanzaría el pase a la “B”, en donde a los pocos meses se darían –a estadios llenos- los primeros clásicos con Regatas en el profesionalismo.
Sobre esos años, Gallo marcó: “En Belgrano siempre se armaban equipos austeros, para competir; con mayoría jugadores identificados con el club, con sentido de pertenencia, y dos o tres chicos que venían de afuera”. Y apuntó que ese Belgrano de la 96/97 “se empezó a construir un año antes con Patota (Dastugue) y para el otro se mantuvo la mayor parte de esa estructura, vino el Loro (Maffei) y le terminó de dar su sello al equipo”. “Viniendo desde atrás empezamos a ganar después de haber arrancado muy mal con tres derrotas al hilo y terminamos siendo un gran campeón, uno de los mejores que tuvo la categoría”, destacó Gallo, al referirse a ese equipo que lo tenía como conductor y estratega, compartiendo el quinteto titular con un joven Pablo Prigioni, Danilo Delset, Marcelo “Pampa” López y “Pop” Thornton, acompañados por relevos valiosos como Mario Laverdino, Germán Juárez, Marcelo Rodríguez y Martín Pasquinelli.
Tras ese logro vino el período en la Liga, debiendo jugar Belgrano de local en cancha de Defensores de Villa Ramallo por una disposición reglamentaria. Al respecto, Gallo recordó: “Era hermoso jugar en esa época, el ánimo con el que se entrenaba, ir a jugar a Villa Ramallo, con toda la gente viajando atrás nuestro y llenando a la cancha”. “Para mí fueron los mejores años esos primeros, más allá de que después con Patota (Dastugue) se hicieron grandes campañas”, valoró.
Ya retirado, en 2012, Gallo pasó a ocupar un rol dirigencial en Belgrano y fue partícipe fundamental en la vuelta del club a la escena nacional, recuperando al mismo tiempo el protagonismo perdido en el ámbito de la Asociación de San Nicolás. Bajo su gestión, con Adrián Cionco como ladero (y con Juan José Luciano en la presidencia en esos tiempos), Belgrano se adjudicó el Provincial de Clubes 2012/13 y ascendió al Federal (además ganó dos veces el campeonato de la Primera local). Pero algo pasó en el medio y ese motivo fue el que alejó a Gallo de Belgrano para siempre. Al respecto, relató: “En el club viví un momento muy feo el día de la final (con Presidente Derqui), algunos de la hinchada me trataron mal porque no les di entradas o no los dejé tirar bengalas. Me gritaron cosas graves así que como soy muy orgulloso, al otro día me fui y no volví más. No pude volver; amo al club, tengo mis amigos ahí, llego hasta la puerta, pero no entré nunca más”. “Me siento querido y valorado por la gente y sé que antes o después voy a volver”, concluyó Gallo, quien, aunque hoy esté al margen del día a día del club, en su historia deportiva está metido bien adentro; casi como ninguno la está.

Su trayectoria
El debut de Guillermo Gallo en la Liga Nacional se dio un 11 de octubre de 1992, vistiendo la camiseta de Gimnasia de Pergamino, el club de sus orígenes. Allí había retornado luego de su primer ciclo en Belgrano (1989/1992), para meterse de lleno en el profesionalismo. En su primera experiencia en la máxima categoría disputó 42 partidos, con promedios de 6.5 puntos, 1.6 asistencias, un rebote y 19.6 minutos de juego. De allí pasó a Estudiantes de Bahía Blanca, para luego retornar a las filas belgranenses en 1995, ya en el TNA. En dicha divisional estuvo dos temporadas con el Rojo (76 presentaciones en total, en la primera con Pablo Dastugue de DT y en la segunda con Daniel Maffei), hasta el título logrado en mayo de 1997 en una recordada final frente a Newell´s Old Boys de Rosario. En esa memorable campaña de los suyos, Gallo alcanzó medias de 16.9 puntos, 2.8 rebotes, 1.6 asistencias, 1.4 robos y 35.6 minutos, en los que fueron los mejores números de toda su carrera. En la “A” jugó dos años a las órdenes de Maffei (redondeó 12 puntos, 2.2 rebotes, 2.2 asistencias y 1.3 robos), compartiendo planteles en esos años con Danilo Delset, Marcelo López, Pablo Prigioni, Jorge Rifatti, Carlos Colla, Iván Zuelgaray, Marcelo Rodríguez, Lucas Bertucelli y Mario Milanesio, entre otros.Luego recaló en Libertad de Sunchales –otra vez junto a Maffei-, para luego pasar a en Pico FC hasta que decidió partir a Europa. Retornó a Belgrano en 2005 para jugar al lado de Colla, Matías Fioretti, Cristian Romero, Stanley Easterling, Pablo Rizzo y los jóvenes Nicolás Ferreyra y Facundo Núñez. En total, en la Liga Nacional Gallo disputó 290 encuentros, promediando 8.8 puntos, 1.9 asistencias, 1.7 rebotes, un robo y 23.8´.
Su cuarto y último paso por Belgrano se daría en 2010, cuando descolgó las botas y, tras unos años de haber estado alejado de las canchas, volvió tras el llamado de Ángel Cachari para apuntalar a un grupo de muy buenos valores juveniles que más tarde le darían varias alegrías al club (como Gonzalo Silvero, Diego Choternasty, Elías Eterovich y Juan Cruz Colla).