Juan Carlos Cecchi: “Debuté antes en la Selección que en la Primera de Boca”


El centrodelantero nicoleño tuvo una estelar aparición en el fútbol argentino y con solo 17 años César Menotti lo hizo jugar en un amistoso ante Unión Soviética, meses antes de ponerse la camiseta “Xeneize” en 1981. “El Flaco me avisó la noche anterior que iba a ser titular en ese partido y no pude pegar un ojo en toda la noche”, contó.



Marcelo Sassaroli
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Jorge Carlos Cecchi es uno de los nicoleños que logró jugar en el profesionalismo en el década del 80, teniendo en su currículum el orgullo de haber sido integrante del famoso equipo campeón de Boca del Metropolitano 1981 con Diego Maradona y Miguel Brindisi como principales estrellas. Además jugó el Mundial Sub 20 en Australia 1981 y con solo 17 años César Menotti lo hizo jugar dos amistosos en Mar del Plata con la Selección Mayor.
Sin embargo su carrera fue corta y se retiró a los 24 años. Priorizó la familia, y consiguió un trabajo como encargado de un edificio en el barrio Belgrano de Capital Federal, decisión de la que no está arrepentido y disfruta de la gran familia que formó con Adriana desde hace más de tres décadas, con quien tuvo a Melina (31), Mailén (30), y Franco (22), y además sus hijas le dieron a tres nietos, Khalil (3) y Candela (1) la mayor, que reside en San Luis, y la segunda a Lautaro (9). En un extensa charla vía whatsapp este ex atacante de flamantes 57 años (los cumplió el viernes 15), el “Pato” nos contó sus orígenes, su paso por Boca y la Selección, y anécdotas ocurridas.
Jorge tiene el orgullo de haber vestido la camiseta de la Selección Argentina Mayor. Fue en diciembre de 1980 en dos amistosos ante Unión Soviética y Suiza. “Todos dicen que Mascherano debutó antes en la Selección que en la Primera de River, pero yo lo hice antes porque tuvo mi estreno con la albiceleste previo a hacerlo en Boca. Así que debuté antes con la Selección que en la Primera de Boca. Nosotros practicábamos con la Selección juvenil en Villa Martelli y éramos sparring de los mayores. Y a César Menotti lo sorprendió mi velocidad que lo superaba a Gallego y Passarella. Así que me citó para esos amistosos, la noche anterior de jugar ante los rusos el “Flaco” vino y me dijo: `Pibe descanse bien, que mañana juega´. Te imaginas no lo podía creer, yo pensaba que iba al banco y cuanto mucho jugar diez minutos, pero jamás de entrada. De más estar decir que no pude pegar un ojo en toda la noche”.

Sus inicios en San Nicolás
“Yo de chico vivía en una casa que alquilábamos ubicada en Lavalle 187 con mis padres Roberto y Amelia, y mis hermanos Roberto y Sandra. En esa zona como era céntrica no había potreros, teníamos un patio con baldosas y con mi hermano corríamos las macetas y pateábamos. Cuando tenía siete años mis padres compraron un terreno en Villa Bonelli, después llamado Barrio Güemes. Y ahí construyeron una casa donde nos fuimos a vivir. En esa época jugábamos y apareció “Chilo” Ponce, un hombre que hacía todo a pulmón. Se dedicó a nosotros enseñándonos a patear, a cabecear, nos ordenó en una cancha de baby. Ahí se armó la famosa "aplanadora de Barrio Güemes", le metíamos 14 o 15 goles a todos que participaban y ganamos el primer campeonato de esa categoría”.Después me fui a 12 de Octubre, pero me quedaba lejos, por lo que me dieron el pase y me fiché en Somisa, que habían sido los campeones. Estaban Ariel Magariños, Gustavo Iranzo, Daniel Ardisson, Norberto “Cuchi” Torres, Daniel Ronco, Giachini, y hasta jugué en una categoría más grande con Rubén Acevedo y mi hermano Roberto”.

La prueba en Boca
En esa época los clubes de AFA solían venir a captar chicos del interior, y Boca vino a hacer una prueba. “Mingo Acevedo se dedicaba muchos a los chicos, le dijo a mi padre que Boca venía a seleccionar futbolistas con Carlos Román como coordinador. Pero pasó que me acosté y mi padre me vino a decir que tenía que cumplir e ir, así que me cambié y salí volando a la cancha de Doce. Llegué tarde, ya habían jugado la 62-63. Así que me tocó integrar la 60-61 y metí cinco goles, todos pases de Osvaldo “Mono” Armella. Así que como era lógico me eligieron. Pero como era muy chico no me podía alojar en la Candela, entonces mi padre me dijo me lo llevo, pero Alberto J. Armando dijo si es tan bueno que se quede. Y allá además me encontré con varios nicoleños como el “Colorado” Bastía, Del Pópolo, Daniel Ronco, el “Pelado” Conte, que fue como un hermano para mí. La Candela quedaba en un lugar retirado en el Gran Buenos Aires, había villas cerca, y él me avivó como manejarme. Arranqué en la séptima, hice muchos goles, nos consagramos campeón invicto faltando como cinco fechas. Me pasaron a la sexta ese mismo año, que peleaba el título con River, y le hice dos o tres goles”.

Citación a la Selección Juvenil
Su visita frecuente a las redes llamó la atención del entrenador la Selección Sub 20 de Argentina. “Terminaba el año y me citó Duchini junto a Rugggeri y Genaro. Practicábamos en distintas canchas, porque a veces íbamos al Viejo Gasómetro, a Excursionistas, Comunicaciones, y otros lugares. Para nosotros era todo desconocido, y tardábamos cerca de una hora y media en llegar. Convocaron muchos chicos, porque trajeron varios del interior del país. Debían inscribir 18 en la lista de buena fe y quedé seleccionado para el Sudamericano de Ecuador. La primera fase la disputamos en Guayaquil, que está al nivel del mar, y clasificamos al segunda ronda y nos tocó en la altura de Quito por lo que sentimos que no rendíamos físicamente. Yo tenía una velocidad impresionante y ahí apenas si caminaba. Perdimos por goleada ante Brasil y Uruguay, que tenía a Francescoli, Aguilera y Ostolaza”. “Luego me tocó jugar la Copa Joao Havelange en México, y jugar en el Estadio Astezca fue algo impresionante. Y por último el Mundial de Australia, en el que faltando diez días para empezar me lesioné la rodilla. Por suerte Carballo, que era masajista de Defensores de Villa Ramallo, me ayudó a recuperarme. Yo había peleado el puesto con Rinaldi, Centurión y Perazzo, y ahí fue Enrique Borrelli el que me sacó la titularidad. Pero me pusieron en el segundo tiempo frente a Australia, y luego jugué contra Inglaterra y Camerún, que ganamos 1 a 0 con un gol mío, pero igualmente no pudimos clasificar a segunda fase”.

Debut en el “Xeneize”
El 5 de abril de 1981 cuando aún tenía 17 años tuvo su estreno en la primera del conjunto de la ribera, en el triunfo por 2 a 0 ante Independiente en la Doble Viscera, reemplazando a Perotti. “Cuando regresé de Ecuador debuté en la primera de Boca ante el Rojo. Jugué algunos partidos más entrando 15 o 20 minutos en ese equipo que se coronó campeón del Metropolitano 1981”No pudo consolidarse en la primera, vino Vladislao Cap para ser DT en 1982 en lugar de Marzolini. “En el Nacional me iba a poner de titular, pero un dirigente le avisó al entrenador que yo no podía jugar porque era menor de edad y no estaba inscripto. Y a los pocos días me llamaron para hacer el servicio militar en Campo de Mayo y justo se desató el conflicto de Malvinas. Tres meses comiendo polenta, durmiendo mal. Igual Cap me llamó y me puso en un partido ante River en la Bombonera, que salió 0 a 0”. “Posteriormente vino Carmelo Faraone, que trajo muchos refuerzos y no me tuvo en cuenta y me mandó a practicar con inferiores. Solo jugué por Copa Libertadores ante Jorge Wilstermann y The Sgtrongest de Bolivia cuando ya estábamos eliminados”Su pase a TemperleyPosteriormente Cecchi contó: “Al no tener lugar en Boca me cedieron a préstamo a Temperley- Zuccarelli me prometió el oro y el moro, que iba a jugar al contragolpe y me necesitaba porque yo era rápido. Jugaba colgado del travesaño, Aldape hizo muchos goles y comí banco todo el año lo que fue tremendo”. “Boca me dejó libre, de ahí pasé a Almirante Brown, anduve bien e hice siete goles en siete partidos. Y al primero que no convertí lo pusieron al `Chulo´ Rivoira. Luego apareció El Porvenir interesado en contratarme, pero finalmente me llevó Aldovisi de Mar del Plata. Y ahí tuve buen rendimiento, incluso me quiso llevar León de México, pero el presidente Moscuzza no me quiso dar el pase, y tampoco me dejó ir a Circulo Deportivo de Nicanor Otamendi”.

El retiro
El atacante manifestó: “Me fui bajoneando, y ya no quería jugar más. Pero apareció Tigre que estaba en el Nacional B y ahí tuve continuidad. Pero faltando pocos días para el cierre del libro de pases D`Accorso no arregló y lo sucedió Hugo García, que venía de Atlético Tucumán. Y me dijo que iba a traer refuerzos de allá y no me quería hacer perder el tiempo, el mismo verso de todos cuando no te quieren. Tenía contrato hasta fin de año, pero resolví irme y colgar los botines”.


ANÉCDOTA
El gran “aporte” a Boca

Cecchi recuerda a manera de anécdota, y a la vez risueñamente cual fue su mayor contribución al Boca campeón del Metropolitano 1981. “Krasousky era el cinco, un león quitando y corriendo, por lo que era importante en el funcionamiento. Pero faltando pocas fechas para terminar el t orneo llegó al límite de amonestaciones, y Ferro venía pisándonos los talones. Y como yo vine lesionado de la Selección Juvenil, por aplicación del artículo 225 el uruguayo pudo jugar y así Boca pudo consagrarse campeón. Por eso yo digo que ese fue mi mayor aporte al equipo”.