Pago de bono y necesidad de efectivo se conjugaron para poblar el centro nicoleño 


En el octavo día del régimen de aislamiento social ordenado por el Gobierno nacional, el centro de San Nicolás exhibió una postal muy distinta a la de las jornadas precedentes. Estuvo al cobro el bono extraordinario para beneficiarios de asignaciones y jubilados y se formaron largas colas en las puertas de los bancos. Muchas personas explicaron que necesitan el dinero en efectivo para su abastecimiento diario en los comercios de cercanía.


A veces más, a veces menos; pero el aislamiento social preventivo y obligatorio ordenado por el presidente Alberto Fernández en todo el país se viene cumpliendo con bastante rigor desde el viernes de la semana pasada en San Nicolás. Desde entonces, con las persianas bajas de todos los negocios –excepto los que expenden alimentos o artículos de limpieza y, claro, las farmacias– y sin atención personal en los bancos, el centro viene exhibiendo la misma quietud. Pero ayer, sobre todo en la mañana, pero también pasado el mediodía e incluso en la tarde, las calles del centro volvieron a bullir. Tal vez no como en un viernes cualquiera previo a la cuarentena general impuesta como resguardo social contra el coronavirus. Pero sí, a todas luces, en abierto contraste con lo que tendría que suceder en una situación de aislamiento social preventivo.Cientos y cientos, acaso miles de nicoleños se acercaron ayer hasta el centro de la ciudad para formar cola frente a los bancos, aguardando su turno para ingresar a los cajeros automáticos.

¿Por qué el aluvión?
Ayer estuvieron al cobro los bonos extraordinarios de beneficiarios de las asignaciones familiares (y también para jubilados) que abona la Anses y cuyo depósito bancario efectiviza el Banco Nación.El cobro puede hacerse efectivo en cualquier otra casa bancaria y en cualquier red de cajeros. Incluso en el marco de la actual emergencia sanitaria existen facilidades: no hay pago de comisión para quienes pertenecen a una red y emplean otra, ni tampoco restricciones en cuanto a la cantidad de dinero a retirar. Así, varias fueron las casas bancarias de San Nicolás en cuyas veredas se formaron filas que daban vuelta a las esquinas más cercanas.Distancia interpersonalDe por sí largas por el número de personas que las integraban, esas filas fueron más extensas en muchos casos (los más afortunados, casi contradictoriamente) en virtud de las distancias interpersonales de un metro y medio que los propios beneficiarios conservaban entre sí, distancias preventivas que en varios casos les eran impuestas por efectivos policiales encargados controlar un aislamiento transitoriamente desbordado.Ya el miércoles la ciudad había mostrado más gente en sus calles que los días previos. Era el primer día hábil después de un feriado extra large y la gente quería volver a aprovisionarse de alimentos y demás productos necesarios para la obligatoria reclusión en el hogar.
Pero lo de ayer fue más notorio. Mucho más. Pese a que los cobros seguirán disponibles, hubo una inmensa mayoría que prefirió hacerse de contante y sonante lo antes que pudo. Según explicaban a EL NORTE, hubo mucha gente que llegó desde distintos barrios, en cuyos comercios de cercanía no tienen la posibilidad de pagar con tarjetas de crédito, débito u otros medios de pago electrónico. Necesitan plata en la mano para la subsistencia diaria.Y aun quienes todavía conservaban algunos pesos en sus billeteras, también optaron por abalanzarse ayer sobre los cajeros automáticos, temerosos de que en algún momento de mayor necesidad los cajeros estén vacíos. Las autoridades prometen que eso no va a suceder. Pero a veces es difícil creer.


FOTO: DANIEL DORADO / EL NORTE.