La celebración de la paz en 1945, un nuevo nombre para la plaza 


Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, los nicoleños también celebraron y la plaza fue escenario principal para los actos programados. Como tantas veces en su historia, fue abierta y pública tribuna desde la que se alzaron voces en defensa de ideales nobles. Ello ha quedado documentado en las columnas periodísticas.



Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, desatada por la ambición sin límites de un personaje nefasto para la humanidad, sostenedor, junto con otros, de sistemas dictatoriales de gobierno felizmente obligado a doblar la cerviz por la decisión férrea de otras naciones, que las llevó al triunfo en la terrible contienda luego de más de cinco años de lucha, San Nicolás celebró ese hecho trascendente que traía nuevamente la paz entre los hombre y sus naciones.Y fue escenario principal para los actos programados, nuestra plaza que, como tantas veces en su historia, fue abierta y pública tribuna desde la que se alzaron voces en defensa de ideales nobles.Ello ha quedado documentado en las columnas periodísticas, como esta noticia que extractamos del periódico Acción, del 16 de agosto de 1945. El título y subtítulo: “La fe democrática nicoleña se volcó en las calles. Profusión de banderas, condenadas al totalitarismo”. Su texto, como sigue:“Desde las primeras horas de la tarde fue dable observar el movimiento desplegado con motivo del acto que más tarde debía realizarse en la Plaza Mitre, en homenaje a los países aliados que dieron cuenta del totalitarismo que quiso imponer la fuerza desatada por quienes por suerte han pasado a ser sombríos recuerdos de un pedazo sangriento de la historia del mundo”.

Concentración previa
Un numeroso grupo entre los que privaban los estudiantes se concentraron a las 16.00 en la Plaza Mitre, desde donde partieron irrumpiendo en vivas a la democracia, dirigiéndose hasta la plaza 23 de Noviembre para arriar la bandera que ellos mismos habían izado en horas de la mañana. A su paso recibían de las personas apostadas en las aceras, efusivos aplausos de adhesión.El acto principal“De vuelta a la Plaza Mitre, se concentraron alrededor de la rotonda, desde donde hicieron uso de la palabra los señores Dr. Franklin Sauret, Dr. Carlos G. Linlaud, Dr. Carlos del Forno. “El público ubicado en los alrededores que sumaban 2500 personas, aproximadamente, siguió con vivo interés las alocuciones que los mencionados señores pronunciaron.“Todos significaron con acertados conceptos el valor que tenía para el mundo entero la desaparición de la maquiavélicas aspiraciones del ex eje desterrado para siempre desde el momento en que el último vestigio del mismo se arrodillaba ante la potencia de la razón personificada en la acción de los países democráticos”.
Al término de los actos relatados, se formó en la plaza una numerosa manifestación que recorrió las calles de la ciudad, enarbolando banderas y entonando el Himno Nacional y la Marsellesa.La misma finalizó el recorrido, disolviéndose en la esquina de Mitre y Sarmiento.Su cuarta denominación “Eva Perón”Por resolución del Intendente don Federico M. Bisogni, de fecha 30 de julio de 1952, que originó la ordenanza Nº 107, se le impuso el nombre de “Eva Perón” en memoria de la difunta esposa del Presidente de la República Gral. Juan D. Perón. Su texto expresa:Art. 1º Sustituye con el nombre de Eva Perón, el de calle Bartolomé Mitre y Plaza Mitre.Art. 2º Autorizase al D. E. a invertir hasta la suma de $5.500 m/n. (cinco mil pesos moneda nacional), en cumplimiento de la presente ordenanza y para la adquisición de placas, tablillas, etc., cuyo importe se imputará al saldo del ejercicio 1951.En esos días se había levantado un Temple al pie de la columna central, donde representantes o delegados de los distintos sectores locales hacían guardia de honor, como homenaje ciudadano.Se inaugura un busto de la Señora PerónEn 1953, al cumplirse el primer aniversario del fallecimiento de la Señora Eva Duarte de Perón, se erigió un busto con basamento de mampostería sobre el sector de la calle Guardia Nacional, frente al edificio del Club Social, en el que –en esa época– funcionaba la denominada “Casa del Nicoleño”.En el acto de inauguración, luego se ser descubierto el busto por el intendente municipal, Sr. Bisogni, este hizo uso de la palabra para referirse a la personalidad de la extinta. Luego fueron encendidas dos lámparas votivas colocadas a los costados del monumento; se cumplió un minuto de silencio y tras el repique de las campanas de nuestra iglesia, el párroco Dr. Rodolfo Torti, procedió a su bendición.
Este monumento fue arrancado, destruido a martillazos y arrojado al río en los momentos posteriores al golpe de estado del 16 de septiembre de 1955. Recientemente fue restituido en el Policlínico de la UOM.

Un reclamo
Cuando en 1969 se preparaban los actos para la celebración del 150.º aniversario de la declaratoria de ciudad a nuestro pueblo, que se cumplió el 23 de noviembre de ese año, el autor de estas crónicas intentó abrir una campaña a favor de la reconstrucción de la columna, que no prosperó, motivando solo la reacción de uno de los actores en el momento de la demolición, por lo que sostuvimos una breve polémica. Habíamos publicado entonces, en el Diario “EL NORTE”, la siguiente nota, bajo el mismo título de esta: “Los errores cometidos por desconocimiento de causas o antecedentes son perdonables y, mediando buena voluntad, se pueden reparar.Tal lo que sucedería en lo relacionado con la columna histórica que durante cien años permaneció en el centro de nuestra “plaza principal” (que al momento del erigirse la “Pirámide” -como se la llamó entonces- ostenta el muy significativo nombre de “Plaza de la Constitución”), y que fue demolida en 1956, precisamente al cumplirse el centenario de su creación y 66 años de su reemplazo por la que se demolió.Esta columna a la que se llamó “Monumento a la libertad”, fue construida en 1856 e inaugurada el 25 de Mayo de ese año, en torno a la cual se celebró el aniversario argentino con un acto cívico-patriótico en el que participaron autoridades y pueblo. Cuatro años más tarde ya estaba remozada, con revoques, postes de protección y alumbrado, obras que se inauguraron el 9 de julio de 1860.Tales los antecedentes iniciales de este sencillo pero significativo monumento a la libertad, que para su construcción y ornamentación se tomó como modelo, o referencia, la histórica columna de la Plaza de Mayo, por sugerencia de los miembros de la Comisión Municipal.De ahí en más, todas las celebraciones patrióticas, la tuvieron como testigo y actora, ya que en su cúspide flameó siempre la enseña nacional culminando ese noble “curriculum” brillantemente el 25 de Mayo de 1910, con motivo de las fiestas del centenario argentino, donde los documentos gráficos y escritos nos presentan hermosamente engalanada con profusión de banderas -color de cielo-; vestida con los flamantes metales de las placas que se colocaron en homenaje a la efemérides, e iluminada con el encendido verbo de los oradores que dicen su agradecido recuerdo a quienes nos legaron Patria.
La “iconografía” de la columna es el más elocuente testimonio de su condición histórica. Pero dejando estas divagaciones retrospectivas –que hemos hecho para recordar antecedentes, olvidados por un momento–, vayamos a lo que motivó estas líneas periodísticas. ¿No sería factible en este luminoso sesquicentenario de la declaratoria de ciudad, llamar a la conciencia de autoridades y de la ciudadanía y reconstruirla, sin reproches? Fue una parte del patrimonio del pueblo el que se destruyó con una inconsistente medida de seguridad y por ser un “adefesio” (¡cuánto costó demolerla!... ¡y cuántos “adefesios” gloriosos jalonan las rutas de la patria!...)El civismo argentino se arrimó a ella en todo momento del devenir nacional. Insistimos: ¿no podría repararse esa afrenta a la espiritualidad ciudadana, y reconstruirla?... (otras tierras conservan con mucho amor ruinas y testimonios del pasado, y que nosotros los argentinos cuando hacemos un viaje admiramos y lo documentamos para, a nuestro regreso, proyectar diapositivas, escribir crónicas de viaje y dar charlas sobre las maravillas que hemos contemplado, ¿por qué, entonces, negar lo nuestro?). La oportunidad es propicia para reparar un error. Nunca fue reparado.