La bajante y la falta de veda, destruyen a los pescadores villenses


¿Alguna vez pensamos por todas las manos que pasan los peces antes de que los compremos en una pescadería o comamos en un restorán? Se trata de las especies de nuestra costa, las que viven en el río Paraná. Los pescadores son el eje de esta cadena y sin embargo su trabajo está cada vez más precarizado.

En Villa Constitución hay al menos 230 pescadores con licencia, y entre ellos hay un centenar que se dedican exclusivamente a la pesca; el resto realiza la actividad de manera temporaria. Un sector clave para que funcione la cadena de consumo del pescado de río y que está totalmente precarizado. Las condiciones de trabajo de los pescadores locales revisten una gran inconsistencia que se profundiza aún más en estos momentos debido a la extrema bajante del río Paraná y a la falta de cumplimiento de la veda. Esto repercute no solo en la falta del cobro de subsidios para este engranaje imprescindible en la cadena del consumo de peces de río, sino que afecta gravemente a la depredación de las especies autóctonas del río Paraná.

Vivir de la pesca
Actualmente un grupo de pescadores de entre 80 y 100 personas cuenta con el carnet comercial y trabajan de manera organizada. Ellos conformaron una cooperativa que está ultimando sus pasos legales para poder operar. Son pescadores desde muy pequeños, en su mayoría de familia de pescadores que heredaron el oficio y viven exclusivamente de esta actividad. Este grupo de pescadores tiene sus canoas en barrio Bajo Cilsa, en donde con la ayuda del Municipio lograron mejorar un camino de acceso más elevado que la senda anterior, lo que les permitirá -cuando el río recupere su cauce- tener acceso hasta la costa. También está previsto llevar agua potable hasta esa zona de la costa. No obstante, la falta de un puerto fiscalizador, cámara de refrigeración y estructuras mínimas que le permitan acopiar y generar productos de valor agregado, les impide no solo avanzar, sino sustentarse. El proyecto del puerto fiscalizador que debe tener al menos 20 años en Villa Constitución, aún no se concretó, siendo una herramienta necesaria para que los pescadores puedan desarrollar su actividad y mejorar sus condiciones de trabajo.

Precio sostén
Otro punto clave en esto es que la Provincia haga cumplir el precio sostén. Con esta herramienta, los pescadores pueden hacer valer y respetar el precio del pescado y no lo que les quiera pagar un acopiador, que además de ser mísero, cuando la pesca es buena, bajan el precio aún más. Sin precio sostén los pescadores quedan a merced del acopiador que hoy les paga 10 pesos el kilo de sábalo que luego se exporta a 300 pesos el kilo lo que representa 3000% más. “Nosotros tenemos de gasto al menos 3000 pesos por semana para ir a pescar y no recuperamos ni 2000 pesos”, explicó uno de los pescadores indicando que además del gasto de combustible, tienen que pagar el hielo para traer la mercadería y la de comida de los días que están en la isla pescando. “A veces pensamos que el Estado nos quiere exterminar, hacer todo turismo, eso parece, porque no tenemos precio, es un abuso lo que hacen con nosotros, sabiendo el sacrificio que hacemos. Diez pesos el kilo de sábalo es una vergüenza y sin embargo tenemos que agachar la cabeza y seguir adelante”, sumo otro de los pescadores y auguró: “Nosotros apostamos mucho al cambio que se pueda dar con la Cooperativa porque creemos que a través de ella podemos traerle la solución; si bien sabemos que no va a ser inmediata, pero sí que a futuro lo podemos lograr”.

Fondo reconvertible
Tampoco se utiliza el fondo reconvertible que prevé la ley para cuando ocurren situaciones como la actual, en donde la bajante tan pronunciada no permite la pesca, ni la cría de los sábalos debido a que esta especie nace y crece en bañados y aguas playas que son más cálidas, que hoy no existen ya que el cauce del Paraná sólo ocupa el canal de navegación, es decir, aguas profundas y por ende más frías. Como dato esperanzador, este grupo de pescadores se mantiene en contacto con otros pescadores de la provincia de Santa Fe con el fin de organizarse y lograr que se cumpla la legislación vigente, el Precio Sostén y el salario mínimo vital y móvil para los pescadores. Con el permiso de acopio, el cual también está en trámite en la Provincia dejaría de ser rehenes de los grandes acopiadores y poder vender ellos por su cuenta; incluso la cooperativa podría poner su propia pescadería.

Compromiso político
“Es una situación muy complicada, uno tiene hijos chicos, no alcanza ni siquiera para comprarles los útiles”, iba enumerando las falencias Claudio Fernández uno de los pescadores que conformó la Cooperativa. “Yo creo que esto también depende de los funcionarios políticos, que esta realidad se cambie, que realmente valores el trabajo que uno está haciendo porque es alimento lo que nosotros estamos trabajando”. El grupo mantiene esperanzas en lograr una reunión con las autoridades del nuevo gobierno provincial para avanzar en solucionar la situación actual. “Si ellos nos reconocen como trabajadores, nos entregarán una oblea y carnet de pesca que nos habilite para que nosotros hagamos nuestro trabajo”, agregó. También piden el cumplimiento de la Ley provincial 12.212 la cual regula la captura, cría y/o cultivo de los recursos pesqueros; la investigación y capacitación; la comercialización e industrialización.


FOTO: Francisco Delgado tiene 54 años y toda su vida ha sido pescador. WEB