Un tercer lugar no es poco, pero buscábamos más que eso


En diálogo con EL NORTE, el base de la Selección nicoleña dejó sus sensaciones respecto a lo que dejó el Provincial de Mayores que se disputó en nuestra ciudad, competencia que marcó su despedida de las los combinados de la ABSN, tras dos décadas de presencia. “El último triunfo con Chivilcoy nos dejó un alivio sobre todo porque terminamos ganando y dejando una buena imagen”, comentó “Nico”.


FACUNDO MANCUSO
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Luego de la agónica victoria conseguida frente a Chivilcoy, del tercer puesto obtenido y del cierre del Provincial de Mayores que se desarrolló en nuestra ciudad, llegó la hora del balance para la Selección de San Nicolás. Y el encargado de llevar la voz de mando, como en la cancha, fue Nicolás Ferreyra, quien en diálogo con EL NORTE dejó sus sensaciones respecto a lo que dejó la competencia, la cual marcó su despedida de los combinados de la ABSN, tras dos décadas de presencia. En primer lugar, el experimentado jugador que actuó para Quilmes de Mar del Plata en la última Liga Nacional, reconoció que el torneo dejó “un sabor agridulce” para los locales. “El último triunfo con Chivilcoy nos dejó un alivio sobre todo porque terminamos ganando y dejando una buena imagen. Un tercer lugar no es poco, pero buscábamos más que eso. La Asociación, el cuerpo técnico y los jugadores trabajamos para otra cosa”, sostuvo “Nico”. Al mismo tiempo, confesó que en su regreso al seleccionado nicoleño después de cuatro años, “soñaba con algo más. “Sabía que iba a ser mi última participación con la selección después de tantos años y por eso me hubiese gustado retirarme ganando el Provincial”, agregó el base, campeón provincial con los Cadetes y los Juveniles de San Nicolás en el 2000. Al buscar las explicaciones sobre los resultados alcanzados por los anfitriones, Ferreyra apuntó que “esto es un deporte, que hay rivales que juegan mejor y te pueden ganar, y que Bahía Blanca es uno de esos”. En cuanto al nivel de juego desplegado por el equipo de Ariel Amarillo, el conductor de 33 años afirmó que “el tiempo de trabajo le da a uno confianza dentro de la cancha”. “Acá hubo en nuestro caso jugadores que nos conocemos de otros procesos –marcó- y chicos nuevos que fueron surgiendo y que se fueron mezclando con la generación anterior”. “No fue fácil lograr esa química y lleva tiempo conseguirla. Y para este tipo de torneos lo que no hay es tiempo. Yo inclusive llegué un par de días antes del inicio de la competencia. Y acá hay rivales que hace bastante que están jugando juntos o que se vienen preparando jugando antes los zonales, es decir desde hace meses”, resaltó Ferreyra, indicando más tarde que “eso se vio en la cancha”. “Más allá del trabajo que se hizo y de las buenas intenciones que hubo del cuerpo técnico y de nuestra parte, no fue fácil encontrar la armonía que se buscaba”, subrayó. Al hacer un análisis en lo personal, el “Cachorro” aseguró: “A mí me encanta jugar para San Nicolás”. “Pensé que iba a tener unos días más para poder entrenarme con el equipo y por distintos motivos personales no pude hacerlo. Es algo que me reprocho ahora porque pude haber estado un poquito mejor yo y con un conocimiento mayor del equipo y de mis compañeros. No pude llegar como hubiese querido y llegué sobre la hora, y con dos meses sin haber hecho nada de básquet”, manifestó. Igualmente, expresó: “De todos modos me voy contento por haber vuelto a jugar con la camiseta de San Nicolás y por saber que en nuestro básquet se están haciendo cosas buenas y por saber que hay chicos que vienen atrás que están jugando muy bien”. Finalmente, Ferreyra destacó que en el básquet de San Nicolás “hay futuro”. “Hacía rato que se necesitaba ganar un título como el que ganaron los juveniles y también que se necesitaba organizar un torneo así como el que se hizo. Hay que apoyar a la nueva camada que se viene”, afirmó el que fuera el goleador del dueño de casa, con 15.8 puntos de promedio. A pesar de la escasa preparación que tuvo y de haber sumado apenas un par de entrenamientos junto a sus compañeros, sobre la madera a Ferreyra le alcanzó para mostrar su clase y entregar sus destellos de calidad; esos que le permitieron mantenerse en el deporte de elite durante quince años y que le dieron un nombre en el básquet nacional.