LA SOJA DE LA REGIÓN ESTÁ AFECTADA POR LA FALTA DE LLUVIAS

“Seguro estamos en una pérdida del 50 por ciento en soja de primera. La soja de segunda prácticamente está perdida, tal vez se pueda recuperar algo en algún lote. En cuanto al maíz de primera, hay una pérdida aproximada del 50 por ciento. Varía de acuerdo al lugar, la zona, la calidad del campo. El maíz de segunda es un poco más variable”, sostuvo a EL NORTE el productor Ing. Agr. Ariel Bianchi.

Se complica el panorama de la soja a días del inicio de la cosecha, como consecuencia de la falta de precipitaciones. Además, el clima adverso incrementa la incertidumbre para la próxima siembra de los cultivos de invierno. Las zonas más comprometidas y que se pueden agravar son el centro y sur de Santa Fe y el norte y oeste de Buenos Aires. EL NORTE consultó al productor Ing. Agr. Ariel Bianchi sobre la situación en nuestra zona.
“La situación de los cultivos en el Partido de San Nicolás es bastante compleja. Tenemos un problema grave ocasionado por la sequía. Nos vamos a encontrar en la soja de primera, con una disminución del rendimiento de alrededor del 50 por ciento. Se han cosechado los primeros lotes con rendimientos muy bajos. Los primeros lotes son los que más problemas pueden llegar a tener. Se han visto rendimientos de unos mil kilos por hectárea, lo que representa una pérdida mayor al 50 por ciento. Cuando se vengan los próximos lotes estimo que va a mejorar el promedio. Igualmente seguro estamos en una pérdida del 50 por ciento en soja de primera. La soja de segunda prácticamente está perdida, tal vez se pueda recuperar algo en algún lote. En cuanto al maíz de primera, hay una pérdida aproximada del 50 por ciento. Varía de acuerdo al lugar, la zona, la calidad del campo. El maíz de segunda es un poco más variable, con pérdidas muy altas y otros no tanto. Siempre estamos hablando de mermas en la producción estimada de alrededor del 50 por ciento”, analizó.

Emergencia y ´presión impositiva´
Para Bianchi, la parte ganadera merece un párrafo aparte. “Si bien se ha llegado relativamente bien, lo preocupante es que no queda pasto para el invierno. Se está consumiendo todo ahora, no se han podido hacer reservas, y no se han podido sembrar aún los verdeos. La parte ganadera es una preocupación para el futuro, los próximos meses, el invierno. Ahí notaremos el efecto de esta gran sequía que estamos viviendo”, destacó. “Considero que en el Partido de San Nicolás se va a armar la Comisión para la Emergencia Agropecuaria. Aunque no soluciona los problemas que tiene el productor. Esto se soluciona bajando la presión impositiva. El productor toda la vida ha tenido con el clima, años muy buenos, años normales y años muy malos. Los años muy buenos, el productor hace la reserva para soportar los años muy malos. Desde hace un tiempo a esta parte, a esa reserva se la lleva el Estado. Y cuando tenemos años muy malos, el Estado no aporta nada. Este momento es muy malo, y el Estado seguramente no va a aportar nada y una vez más muchos productores van a seguir quedando en el camino”, evaluó el productor local.

Condición entre mala y regular
En otro orden, desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estiman que en el caso de la soja, con un área sembrada de 17,2 millones de hectáreas a nivel nacional, casi un 50% de esa superficie mantiene una condición hídrica entre regular y sequía. Es decir, tres de cada 10 lotes de soja tienen una condición de cultivo regular a mala, mientras que seis de cada 10 están en una condición normal que en los próximos días puede virar a una condición regular a mala si sigue sin lluvias. “La extrema variabilidad del clima hace recordar las condiciones de extrema sequedad en las que terminó la campaña gruesa 2017/18. Febrero y los primeros diez días de marzo no dejaron lluvias importantes a gran parte del área central, en especial el este. Hay pérdidas muy graves de rindes y de superficie sembrada. Aún no es posible estimar el piso de producción con la que terminará está campaña de soja de extenderse la falta de agua”, grafican desde la Bolsa de Comercio de Rosario que esta semana también advirtió que el 60% de los lotes de la zona núcleo presentaba una condición entre mala y regular.
En el caso del maíz, cuya superficie implantada fue de 6,3 millones de hectáreas, una de las más elevadas en los últimos 20 años, se prevé un escenario similar a la soja, pero con un 40% del área sembrada con una condición hídrica regular a sequía. De ahora en adelante se va a definir la producción y los déficit hídricos. Las perspectivas climáticas ponen en jaque las previsiones de la cosecha gruesa y se teme que esto repercuta en los cultivos de invierno, como trigo y cebada, que comienzan a sembrarse en mayo, ya que el panorama “no es alentador”.