EL GOBIERNO PROMETE MÁS ACCESO A DÓLARES PARA IMPORTAR INSUMOS

Kulfas prometió que no habrá cierre de actividades productivas. WEB

La intención es evitar que se frene el repunte que muestran distintos sectores de la actividad. Las aclaraciones de cámaras empresariales llegaron en medio de un aumento de la posible suba del Impuesto a las Ganancias corporativas.

El bolsillo fue históricamente el principal termómetro para definir los resultados electorales en la Argentina. Y el 2021 no tendría por qué ser la excepción, aún en medio de la grieta que divide como nunca a la sociedad. El Gobierno lo sabe y por eso toda la energía estará puesta en que la economía llegue lo mejor posible a octubre. El escenario ideal sería una inflación más cerca del 2% mensual, dólar estable y recuperación gradual del salario.

Rebote

La reactivación económica de los últimos meses está principalmente vinculada con un rebote luego de la gran caída provocada por la cuarentena estricta de abril y mayo del 2020. A partir de allí era lógico esperar una mejora como la que se está produciendo. Este repunte tiene un peligro latente: la segunda ola de contagios del COVID- 19, que luce inevitable a la luz de lo sucedido en el hemisferio norte, pero además por la escalada de casos en países vecinos como Brasil y Paraguay.

Restricciones

En sendos encuentros con la UIA y la Cámara Argentina de Comercio, tanto el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, como el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, dejaron trascender que las futuras restricciones eludirán cualquier posible cierre de actividades productivas. Esto significa que las eventuales medidas que habría que tomar para reducir el nivel de contagios se concentrarán específicamente en las limitaciones de esparcimiento y las reuniones sociales.
 “La industria y el comercio ya han demostrado que los protocolos funcionan muy bien y que cuando aparece un caso de coronavirus también se responde muy rápido”, explican en Desarrollo Productivo. El objetivo, por supuesto, es aprovechar el envío que está mostrando la industria, que arrancó el año con una suba de 4,4% interanual en relación a enero del año pasado.
Posiblemente el sector podría sufrir una marcha atrás en caso de que se tomen medidas de aislamiento sean los restaurantes, como sucedió tanto en Europa como en Estados Unidos. Pero aún es prematuro para arriesgar qué podría suceder y en qué momento deberían tomarse medidas específicas.

Megaemisión

Desapareció la vieja dicotomía que impuso el propio Presidente sobre “economía versus salud” al explotar la pandemia. Ya no hay margen para subestimar los efectos de volver a parar abruptamente la actividad, como sucedió en 2020. No sólo porque caería el empleo y afectaría una vez más a los cuentapropistas. Además, exigiría nuevos paquetes de estímulo que generarían un desbalance en la política monetaria y cambiaria justo en medio del proceso electoral. La megaemisión de 2 billones de pesos del año pasado generó estragos en el tipo de cambio y en la inflación. Repetirlo sería un suicidio. La economía argentina no tiene “resto” para nuevas aventuras.
La consultora Quantum Finanzas, del economista Daniel Marx, estimó que el déficit primario de este año sería finalmente mucho menor al proyectado: 3,2% en vez de 4,5% que figura en el Presupuesto 2021. Se trataría de un ajuste significativo incluso en medio de un año electoral. Detrás de esta mejora de las cifras fiscales no aparece una deseable reducción del gasto público, sino otros factores: una mayor presión impositiva (por ejemplo por el impuesto a la riqueza), pero también la gran cosecha de soja, que aportará un ingreso excepcional por retenciones, y mayor recuperación económica que la esperada.
La mejora de los bonos empezó a reflejar también esa mejora de las expectativas, vinculadas con una economía que crecería más del 6% y un menor déficit al presupuestado. En otras palabras, el escenario de una reestructuración sigue presente, pero los pagos de capital recién caen en 2025.
El otro aspecto sensible de los desafíos que enfrenta la economía en el corto plazo está relacionado con el acceso a los dólares para las empresas. Los industriales le plantearon a Kulfas que las dificultades para acceder a insumos importados complican la actividad económica: “Si hay un escenario de aumento de la demanda, entonces tienen que estar dadas las condiciones para que la oferta crezca en igual proporción”, fue la explicación brindada por el titular de COPAL, la cámara que agrupa a las empresas alimenticias, Daniel Funes de Rioja.
El ministro del área se comprometió a darles mayor fluidez a los importadores, sobre todo cuando se trate de insumos para la producción. Reconoció que se han producido dificultades en los últimos meses, pero en parte las atribuyó a situaciones externas. Por ejemplo, se registran problemas para abastecer al mercado de neumáticos o autopartes que provienen de Brasil, pero que no están relacionadas con las aprobaciones locales.
Tampoco hay margen para pensar en una apertura indiscriminada ni mucho menos.