El confinamiento obligatorio concentró la mayor parte del consumo en los hogares, con lo cual la generación de residuos domiciliarios creció notablemente en relación con el promedio habitual. “Muchos aprovecharon para hacer limpieza en sus casas y ello provocó en el complejo sanitario un ingreso de basura 20 por ciento superior a la media tradicional”, explica Gerardo Di Giácomo, gerente del ENTRE. La situación se normalizó en los primeros días de abril.

El sentido común lleva a suponer que la obligación de aislarse en los hogares trae aparejada una mayor cantidad de generación de residuos domiciliarios en virtud de que todo lo que se desecha va a terminar en el mismo cesto de basura. Lo interesante es que el ENTRE, empresa que presta el servicio de recolección y tratamiento de residuos domiciliarios en San Nicolás, le puso cifras a esa suposición.“Hemos registrado un incremento importante en la cantidad de residuos que ingresaron al complejo ambiental, particularmente durante la primera etapa de la cuarentena que se implementara el 20 de marzo”, explica Gerardo Di Giácomo, gerente del ENTRE.“En ese primer período notamos un ingreso extraordinario de residuos, producto de que la gente se confinaba en sus domicilios y allí se concentró la mayor parte del residuo generado. Pero, además, a todo lo que consume habitualmente se sumó que mucha gente se puso a ordenar la casa y desechar todo lo que ya no utiliza. O a arreglar el jardín, cortar el césped, podar las plantas, limpiar el galpón, etc. Todo ese material se incorporó a los residuos generados habitualmente por consumo”, cuenta Di Giácomo.

“El registro que hemos calculado para esos primeros diez días nos muestra un incremento del 20 por ciento en el ingreso habitual de residuos que tenemos en el complejo de relleno sanitario. En tiempos normales, San Nicolás tiene una generación promedio de 3000 toneladas de residuos domiciliarios por mes, lo cual representa un promedio de 850 gramos de generación de basura por día, por habitante. Esa cantidad creció un 20 por ciento durante finales de marzo”, agregó.“En abril se normalizó la situación. Hay que entender una cosa: si bien el mayor consumo domiciliario promovió una mayor generación de residuos, el consumo fuera del hogar bajó mucho, con lo cual se da una compensación que termina estabilizando el escenario”, asegura el gerente del ENTRE.Con la reactivación del comercio y algunas otras actividades, el panorama tiende a normalizarse.

Seguridad

Por ser una actividad esencial, la recolección de residuos nunca dejó de prestarse. Durante la pandemia, el servicio se instrumenta bajo estrictas y excepcionales normas de seguridad. “Cuando el uso del barbijo casi no existía le entregamos a nuestros empleados los barbijos que aumentan la protección de contagio y prevención de expansión del coronavirus”, asegura Di Giácomo. “Hemos pasado por diferentes tipos de barbijos hasta llegar a los que nuestro personal hoy utiliza habitualmente y que tienen características personalizadas, además de ser lavables y contar con filtros recambiables”, añadió.Además, la empresa incorporó unas cabinas sanitizantes donde el personal que ingresa y egresa al predio de relleno sanitario es rociado con un material que elimina todo tipo de bacterias, que es inocuo para la piel y la ropa.“Los camiones recolectores de residuos tienen un doble proceso de higiene. La cabina es tratada cada día con hipoclorito de sodio diluido para garantizar que no queden bacterias. También se hace una aspersión con el mismo material a la parte trasera del camión, más concentrado, para que eliminar cualquier rastro que pueda representar un riesgo”, contó Di Giácomo. Además, al inicio de la jornada se le toma la temperatura corporal a cada trabajador que ingresa al predio mediante un dispositivo infrarrojo. Y se realizan charlas informativas sobre el protocolo de actuación que rige la actividad.