Aldo Arcangel Osorio es uno de los futbolistas nicoleños que cumplió todos sus sueños, jugó en Primera División después de realizar gran sacrificio y luego tuvo el privilegio de ser transferido a Europa, donde estuvo cerca de cuatros años en clubes de Italia y España. Se retiró a los 32 años porque ya había cumplido las metas trazadas y quería disfrutar otras cosas, como familia, amigos y salir a divertirse como todo joven aspira, y que la exigencia del profesionalismo lo había privado. En una charla nos contó su trayectoria, sus mejores momentos, sus logros.Pertenece a un una familia futbolera porque sus hermanos Oscar (cat. 67) y Cristian (cat, 72) fueron atacantes. Y sus sobrinos también lo son, Brian (cat 92) y Abraham (cat 97) están jugando en Australia; Abiel (2002) muestra sus condiciones en Vélez y Mateo (2004) en Argentinos Jrs.“Cuando empecé a jugar en Almirante Brown me propuse ser profesional, me esforcé mucho porque yo sabía que había hecho poco tiempo inferiores y corría en desventaja con respecto al resto. Traté de pulir aspectos técnicos y así poder ganarme un lugar”, explicó este atacante que a fuerza de goles se hizo conocido en Argentinos Jrs. a fines de la década del 90 y luego fue vendido al Lecce de Italia, firmando un contrato por 5 años. “Soy categoría 74 y me inicié en el Baby de San Cayetano, y teníamos como uno de los rivales fuertes a San Nicolás, que tenía a Gastón Córdoba y Gabriel Flores, que siempre nos ganaba. Hice inferiores en Paraná, pero fue un año nomás porque me alejé del fútbol y me dediqué al remo”, evocó el “nueve” de Barrio 14 de abril.
Un accidenteCon casi 17 años decidió probar suerte en Almirante Brown de Isidro Casanova, de la mano de su hermano Oscar (ex Rosario Central). “Tenía en claro que quería ser profesional, sabía que no me sobraba nada y tenía que dar todo de mí para llegar a alcanzar mi meta. Soy muy creyente en Dios y me apoyé mucho en él, rezaba todos los días para que no me tocara volver a San Nicolás. Le di duro, fui goleador en Reserva hasta que me dieron la oportunidad de debutar en Primera. Y ahí tuve la mala suerte de golpearme la cabeza contra la pared perimetral en un partido que enfrentamos a Atlético Rafaela. Forcejeamos con Cecilio López, y caí mal y pegué un terrible golpe que me llevó seis para recuperarme”.
Figura en FlorestaPero ese trance no le quitó las fuerzas ni las ilusiones. Estaba convencido de lo que ambicionaba y siguió remando. “Después fiché en Huracán que dirigía Nelson Chabay, pero no pude consolidarme. Regresé y para seguir en ritmo entrené un par de meses en Fútbol San Nicolás, esperando me llegara la chance de ir a un club. Y mitad del 98 llegó la propuesta de All Boys, que participaba en la Primera B Nacional, que dirigía Ricardo “Negro” Rodríguez. Había muchos jugadores conocidos como Carlos Olarán, Carlos Mayor, Walter “Pescadito “Paz, Claudio García, Sergio y Fernando Batista. Llegué un poco después de iniciado el torneo, y era difícil jugar porque estaban como atacantes Gabriel Bordi y el “Turco”García. Pero cuando me pusieron anduve muy bien y me gané la titularidad, hice once goles en once partidos, así que convencí a todos. A mitad de campeonato “Checho” Batista se hizo cargo del equipo e hicimos una gran campaña, peleamos por el ascenso, había equipos poderosos. Llegamos a semifinales y quedamos eliminados ante Juventud Antoniana de Salta, y fue el que ganó ese Reducido”.
Figura en ArgentinosEn virtud de sus destacadas actuaciones, varias instituciones de Primera posaron su mirada en este potente delantero, con una asombrosa capacidad de juego aéreo. Con Jorge Cyterszpiler como representante (quien fuera el primer manager de Diego Maradona), desembarcó en Argentinos Jrs. El DT era el conocido Osvaldo “Chiche” Sosa, luego sucedido por Carlos “Colorado” Mac Allister. Y en el equipo de La Paternal mostró lo mejor de su repertorio, anotando goles fundamentales. “Debuté y ya convertí ante Estudiantes, y en la tercera fecha le hice dos goles de cabeza a Independiente en el 2 a 2, lo que derivó en la salida de César Menotti. Ese buen arranque me dio mayor confianza para seguir creyendo en lo mío, y además me entendía bien con mis compañeros, tenía al “Pocho” Insúa como enganche y el hondureño Eduardo Bennett como socio de ataque. Enfrentamos a grandes equipos, el Boca de Riquelme y Palermo era extraordinario, que se coronó bicampeón. Hice una gran temporada lo que influyó para tener muchas ofertas del exterior”.
Al viejo mundoA mitad del 2000 cruzó el Atlántico para incorporarse al Lecce de Italia. “Para mí significó una gran experiencia jugar en Europa, porque además de otra forma de juego, se hablaba otro idioma, otras costumbres. Pero me fui adaptando, y continué perseverando. Quien me iba a decir que los jugadores que veía por TV de joven, iba a enfrentarlos, como Buffon, Zidane,Walter Samuel, Paolo Montero, entre otros. Después estuve una temporada en el Crotone, en el ascenso”.
La rompió en TalleresEn el 2003 retornó al país para defender los colores de Talleres de Córdoba, que tenía bajo promedio y estaba a hacer una campaña de campeón para salvarse. De la mano de Juan José López la “T” estuvo cerca de la hazaña. De esa etapa, repasó: “Formamos una gran dupla con el uruguayo Víctor Piriz Alves. Anduve derecho y fui el segundo goleador del campeonato detrás de Roly Zárate. Luchamos arriba todo el torneo y terminamos terceros, y en la promoción nos tocó descender al perder ante Argentinos Jrs, que coincidencia justo mi ex club”.Después volvió a Europa, para incorporarse al Numancia, que militaba en la máxima categoría. “Ahí también me fue bien y entre los grandes defensores que me marcaron recuerdo a Gabriel Milito, que estaba en Zaragoza”, recordó. “Luego regresé a la Argentina jugué para Quilmes la Copa Libertadores con Gustavo Alfaro, un técnico muy detallista. Después pasé a Newell´s otros seis meses, que competía en la Copa Sudamericana. Y el 2006 jugué un semestre en Argentinos, que era conducido por Gregorio Pérez y ahí decidí colgar los botines”.
Una reflexión finalPor último Aldo expresó: “Después de abandonar el fútbol me dediqué a manejar mis propiedades, también incursioné como intermediario, y además jugué varios años en Senior para River. Y también le dedico tiempo a mi hija Valentina que festejará nueve años el sábado (por hoy), aunque en los dos últimos dos meses no puedo visitarla porque no se puede entrar a Capital Federal debido a la cuarentena. Haciendo un repaso de mi carrera, hoy pienso que si tuviera otra vez 18 años, volvería a jugar y trataría de mejorar lo que más costaba. Trato de volcar mi experiencia a mi sobrinos que están jugando en Australia y clubes de Buenos Aires, para que se dediquen a pleno”.
FOTO: Osorio vivió uno de sus grandes momentos en el 2003 jugando para Talleres de Córdoba.