Aquí me pongo a cantar


¿Quién escucha la voz de los que no hablan, la de los que cayeron del sistema, la de los números descartables, de los rostros impávidos de una nada que se perderá en polvo del desconocimiento, de los que no trascenderán, pero que forman la montaña de huesos que sostienen a los poderosos? No bailan en Tinelli, ni comen con la Legrand, sólo nacen y mueren en el olvido. Se atreven a soñar un rato y despiertan olvidando todo en la vigilia.


Germán Rodríguez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Como en ese sueño pagano
del que va y viene desolado,
se sumerge en la peor miseria
y busca su nombre en el listado.

Con los muchachos en Motomel,
planeaban asados y vinos,
hoy son todos presa fácil
de los perros del destino.

Farfulló vanas expectativas,
en sus sueños creó un destino,
no sabe de macros ni de micros,
y cuando despertó estaba despedido.

El hombre debe ser el sustento,
como la escuela y la Biblia ordena,
pero nada dicen esos libros
cuando en la calle el obrero queda.

Ni los ángeles del cielo
ni los diablos expulsados
pueden explicar ese infierno
el del tipo desocupado.

No hay camino más largo,
no hay paso que genere más desidia
cuando el obrero recién expulsado
debe contárselo a su familia.

Que psicología, que terapia,
que estrés y otros chamuyos,
el tipo que fue despedido
sabe lo que le espera a los suyos

En la calle no hay aliados,
solo sabe de dolor y de miseria,
el tipo mira a su hijos
y el futuro les pinta a mierda.

El guacho
Al guacho le pintó la lija
la panza le pide socorro,
tirado en el techo sin nada
cubre el hambre con un porro.

Abajo los grandes pelean,
el viejo a la vieja la faja,
los pibes sueñan con héroes,
que matan y roban con facas.

“Estate atento” le gritan,
vigila y cuida la tropa,
en Lares como todos saben
vive y vive la falopa.

Llegan en bicis y en Audis,
en eso el adicto es gracioso,
no hay clase social que lo diferencie
cuando el tipo se vuelve vicioso.

El pibe arriba está firme,
se mueve entre “tenders” y sogas,
si viene un patrullero él avisa,
ya es soldadito de droga.

El viejo
El viejo sentado en la mesa,
llora y gime desolado,
en esta argentinidad posmoderna
no hay peor que el jubilado.

Llegó la boleta de gas,
y así no se puede pagar,
que el frío no vuelva jodido
porque de baja se lo van a dar.

Sin un mango en el bolsillo
y un verano que pinta desgraciado,
le pedirá ayuda al vecino
y de la luz quedará enganchado.

El viejo antes era derecho,
pero su dolor es al ñudo,
en estos tiempos modernos,
sos honrado o sos boludo.

Al fondo le cantan loas como antaño
a los dioses griegos,
la inflación se come la plata
y de tuertos quedamos ciegos.

Llora por esta Argentina,
que a todos deja en desvelo,
pibes pidiendo en la calle
que si hay hambre no hay consuelo.

El pibito es soldado de los narcos,
el Julián quedó desocupado,
y ahora en el Congreso votan
por quién es más desgraciado.

En un festival de gritos
votan leyes sin destino,
con una política tan sucia
qué difícil es ser argentino.