De amores y deudas retroactivas


Las empresas piden retroactivos de sus pérdidas y tiran el debate sobre la mesa. ¿Se le va a pagar también retroactivo a todos aquellos trabajadores que con estas brillantes medidas de endeudamiento quedaron en la calle?. ¿Cuánto se calcula que se les debe abonar por toda la angustia y miseria que están viviendo, de ese futuro que ven destruirse, de ese dolor de quedar afuera del sistema? Silencio dice el juez.


Germán Rodríguez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Luego de una catarata de críticas que ni siquiera pudieron tapar la urgente condena a De Vido ni los carpetazos de los reidores oficiales, finalmente el gobierno debió poner marcha atrás y la compensación retroactiva al gas la pagará el estado y las empresas (ponele). Por lo menos lo intentaron dicen en sus fueros más íntimos.
Esta novedosa ocurrencia puede ser disparador para un tsunami de reclamos de pérdidas que no tendrían fin pero que si uno lo piensa con un corazón lleno de agujeritos serían relativamente justas.
La verdad es que si se analizaba un poco le podríamos haber dicho que sí a esa idea y después reclamar también por los retroactivos propios. Por ejemplo el almacenero tranquilamente podría tomar la libretita e ir uno por uno a los clientes pidiéndoles por la pérdidas que tuvo con los aumentos de la mercadería y así sucesivamente en una infinita lista de nunca acabar en donde cada argentino de bien pediría su retroactivo correspondiente, lo que incluye a empleados, reclamando retroactivos a empleadores, cuyos sueldos perdieron catastróficamente con el costo de vida.

Traición de castas
Teniendo en cuenta que en estos últimos años las boletas de gas aumentaron como un dos mil por ciento, desde la Empresa ven como muy de mala onda que la gente haya arrugado en pagar unos pesos más. Con un dólar devaluado el empresario promedio sabe que pasear en Europa es más costoso y no cae bien que un Macri no lo sepa y no se compadezca de esa situación. Casi suena a traición de clases. En las logias más secretas creen que debió haber insistido, que es un insensible empresarial. Pero el excelentísimo Mauricio, como un adelantado en estas cuestiones que los simples mortales no alcanzamos a entender, pero en las que él ya fue y vino como quichicientas veces, dejó picando una idea atrevida y que en cualquier momento la vuelven a poner en marcha con la luz, total si sale, sale y si la opinión pública se pone muy densa, se pide la prisión de Cristina, de Maradona, de Cacho Castaña y la sala se llena de humo.
¿Podemos pedir un retroactivo por todas nuestras pérdidas? ¿Si alguna vez alguien nos rompió el corazón tenemos ahora un aval para llegar a esa persona y reclamarle 19 días de espera y 500 noches de desazón? ¿Cómo se cobraría eso? ¿Podemos decir pagame los mil besos que soñé que nos daríamos, las lunas de miel que no fueron y las ilusiones que se desmoronaron con una entrada al cine y un tarro de pochoclos?

Los grandes perdedores
Peor aún ¿Quién le va a pagar el retroactivo a aquellos que con estas medidas pos liberales se quedaron en la calle sin miras de conseguir nada y se comieron los pocos ahorros, la mísera indemnización y el futuro de la familia? ¿Cómo se calcula esa guita que se perdió, que no entrará más y que se antoja más lejana con la inflación galopante e incontrolable que desde la Casa Rosada no parecen ver, salvo cuando llega el delivery de sushi? ¿Cuánto habría que adicionarle a esa gente de Motomel y de Protto que ve cómo todo eso que soñó para el más adelante hoy se derrumba en un pozo tan oscuro como la peor de las pesadillas? ¿Está bien a esa gente querer cobrarle un retroactivo en la boleta de gas para que unos empresarios no pierdan? ¿Y todo lo que perdieron los otros?.
Mauricio dice en su discurso que vivíamos de una ilusión, que creíamos que las cosas se nos debían regalar sin tener en cuenta que así rompíamos los sueños de esos poderosos de ser más poderosos. También dijo que en España el gas es muy caro, aunque omitió mencionar que en España los sueldos son más altos también y la calidad de vida es superior, pero bueno, como él imagina que la mayoría de aquellos que no llegan a fin de mes difícilmente viajen a la madre patria, puede tirar cualquier verdura. Son unos genios, loco.