Semana Santa en los rincones de la Patagonia: un recorrido por los 'spots' más imponentes


Con un rumbo fijo hacia la cordillera, hay maravillas para visitar entre Villa La Angostura y San Martín de los Andres, entre ellos Villa Traful, el Nahuel Huapí y hasta bosques ocultos para disfrutar de las inmensas arboledas. Picnics, actividades acuáticas y aéreas, junto con el sol para aprovechar al máximo y desconectarse del ruido y la rutina urbana.

La rutina del año ya comenzó y de la mano vienen los fines de semana largos que se presentan como una oportunidad para una escapada a renovarse. Las tendencias en turismo tienden a que las personas hagan varios viajes cortos en el año: esta vez, una propuesta para dos o más días en un rincón de la Patagonia que se renueva con el cambio de estación. En lo que va del año, muchos turistas llegaron atraídos por sus playas y sus lagos ocultos entre las montañas, que junto a los Siete Lagos, vivieron una muy buena temporada de verano.
Ahora, con Semana Santa ya a la vista, este lugar se prepara para recibir turistas que aprovechan los fines de semana -largos o no-, para una escapada. Y aún hay muchos días de sol para aprovechar al máximo y desconectarse del ruido y la rutina urbana.

Lagos, mucho verde y gastronomía nocturna
La propuesta es fijar rumbo hacia la cordillera, los lagos cristalinos, arroyos y cascadas en entornos de bosque y mucho verde entre San Martín de los Andes y Villa La Angostura, en la provincia del Neuquén. Allí, ni la más agradable brisa del sur cordillerano hace descender la temperatura, óptima para disfrutar de las playas con lagos más bellas, de arenas blancas y aguas color verde y turquesa. San Martín de los Andes tiene varios puntos de referencia para aprovechar a orillas de sus lagos y disfrutar rodeados de los encantos del Parque Nacional Lanín.

Para poner el gps
A metros de la ciudad, está la costanera del Lago Lácar. A otros 6 km se encuentra Catritre con área para hacer picnic, baños y confitería, o bien recorrer un poco más, hasta Quila Quina. Ubicada a 19 km, cuenta con el balneario La Puntilla, con confitería, varios servicios, e incluso artesanías mapuche. Desde ahí es posible acceder a la cascada del arroyo Grande, y hasta las pinturas rupestres. Para los que se inspiran con las caminatas, en una hora se puede hacer el Sendero El Cipresal. Estos paisajes son ideales también para el mountain bike, remo, kitesurf, rafting, cabalgatas y aprovechar alguna de las excursiones guiadas. También hay sectores de playa, por los que vale la pena hacer un alto en el camino y zambullirse en aguas cristalinas antes de que empiece el frío. Uno de ellos es el lago Falkner, a metros de la ruta, al igual que los lagos Villarino y Espejo, o bien el lago Meliquina que cuenta con una ancha y extensa playa y una preciosa Villa. Imperdible, además, es pasar por Villa Traful, una auténtica aldea de montaña que se convirtió en uno de los 18 Pueblos Auténticos que hay hoy en Argentina. A orillas del lago Traful, esta pequeña localidad guarda un secreto: un increíble bosque sumergido con árboles de hasta 30 metros de altura que permanecen de pie, fácil de observar desde un paseo en lancha o buceando entre ellos. La inigualable Villa La Angostura Conocida por ser el jardín de Neuquén, acá, las zonas de playas son bien extensas y cuentan también con sectores recreativos y para navegar en alguna excursión clásica en catamarán y llegar al Parque Nacional Los Arrayanes. El Nahuel Huapi como el Lago Correntoso son ideales para hacer kayac, canotaje, buceo o simplemente nadar. También hay muchos lugares para conocer senderos entre bosques, miradores y llegar a alguna cascada, optando por trekking, cabalgatas o en bici. Otra propuesta: hacer trekking -hay más de 12 senderos de diferentes dificultades-.
Dos recomendaciones locales: las caminatas a la Cascada Ñivinco, ubicada en el circuito de los 7 Lagos fue una de las excursiones estrella de la temporada. Si el viaje incluye unos días más, una visita a las Ecohuertas es ideal para hacer algo bien distinto: se realizan visitas guiadas martes y jueves a huertas donde se cultivan productos regionales -se pueden comprar-. Para la noche, una imperdible parada en uno de los restaurantes: sus circuitos gastronómicos siempre son un punto de gran atracción en ambos destinos, por la variedad de productos regionales y ahumados -trucha, jabalí, ciervo, cordero, quesos y otras delicias-, además de las cervecerías que son, ya, un clásico.