La Crisis golpea fuerte en kioscos y drugstores


Desde la UKRA, Unión de kiosqueros de la República Argentina aseguran que cerraron el país 28.000 locales desde 2016 a la fecha. El golpe también lo sienten los distribuidores de golosinas. De no mermar los tarifazos, la situación empeorará. Mayo es por excelencia un mes difícil económicamente hablando. En medio del cambio de temporada verano-inverno y sin fechas destacadas, suele ser un mes donde “hay que remarla” afirman los comerciantes.

Liliana kiosquera y dueña de dos comercios céntricos dialogó con El Norte y destacó: “Hay una variabilidad en los precios que no para. Los kiosqueros y almaceneros, hacemos un pedido con los costos en un valor, y los recibimos en otra lista llena de aumentos”. En ese sentido especificó que “desde hace meses se da esta situación. Es realmente una incertidumbre constante, no sé cómo vamos a hacer este mes, no llegamos simplemente a cubrir los gastos”.
Ahora bien, a esta feliz descripción, hay que agregar los temidos `tarifazos´ y las cargas impositivas. En ese contexto, la comerciante contó que los sábados por la mañana abría el negocio, pero ahora “ya no vengo. Si abro, lo que alcanzo a vender, no me cierra en número costear el precio de encender las heladeras”. Las heladeras, la luz, el alquiler, la contadora, ingresos brutos, los empleados, todo sube según describió Liliana con mucha tristeza.
“Es un estrés constante, ya no sé qué vamos a hacer” enfatizó y acentúo en la problemática de no tener un valor certero en las boletas que llegan a su local para pagar. “Desde el impuesto a las bebidas que costaba 300 pesos y ahora alcanzó los 750, hasta la impagable boleta de luz”. Esta es la realidad que describen los comerciantes del rubro en un sondeo que llevó adelante este medio.
Para condimentar, el dato más relevante se suma al contexto: “Se vende menos, intentamos comprar lo más barato y lo que más sale. Los productos para los chicos de la escuela. Cuando son dos o tres hermanitos, el costo es muy alto. Los papas no llegan a fin de mes y se nota” comentó a este medio la dueña del comercio céntrico.

Precios, quinta a fondo
Las gaseosas y golosinas, fueron los productos que más aumentaron en el último tiempo. Los chocolates, protagonistas de la temporada de invierno, aumentaron hasta un 40% en los últimos tres meses. Una botella de agua de 500ml, costaba el año pasado unos 20 pesos. Hoy se consigue entre 30 y 35 pesos.
En algunos lugares llega a valer hasta 40 pesos. La gaseosa más consumida, Coca-Cola, aumentó el 50% desde enero a hoy. Las galletitas, si existirá producto tan consumido como este por los más pequeños, “también aumentaron, y mucho” contó la kiosquera. En una suba alrededor de un 40% , en enero se podía obtener un paquete de 10 galletitas por 20 pesos, hoy no bajan de los $35, las más económicas.
Los bizcochos, dulces y salados, fieles compañeros del mate argentino, eran la opción “ganga”. Un paquetito de bizcochos alcanza los 38 pesos, el más barato. La yerba. Para agarrarse la cabeza. Tomar té o mate cocido, una opción a barajar.
Un paquete de yerba que costaba entre 40 y 50 pesos en enero de 2019, vale hoy el doble. La más económica, si se consigue, cuesta 80 pesos el medio kilo y de ahí para arriba, 90 a 100 pesos.
“Cuando no tengas ni fe, ni yerba de ayer, secándose al sol” cantaba el tango interpretado por Gardel y escrito por Discépolo en el año 1929. ¿De qué hablamos, cuando hablamos de retroceso?. La bebida más consumida por los Argentinos ya es más cara que una coca-cola.
Los caramelos, desde hace unas semanas se empezaron a vender por gramos. Los sueltos superan los 2 pesos, y la mayoría de los comerciantes solo quieren venderlos por cantidad. El Capitán espacio, un famoso alfajor, símbolo de una época y siempre económico, costaba 15 el año pasado, hoy vale 30. El compañero, de la marca Guaymallén, afamado por su accesibilidad, manejaba un precio por alfajor de 10 pesos, subió a 25.

El desencanto de la volatilidad
Mientras Liliana cuenta la odisea que realiza a diario para sostener su espacio de trabajo andando, una señora se acerca a comprar con su hijo de edad escolar. Pide un jugo muy pequeño y un alfajor (económico). Son 65 pesos.
La inflación, ¿es entonces una sensación? Cuando las pantallas de televisión, los diarios y portales muestran un dólar que no para de crecer: ¿afecta directamente en la vida diaria de las familias, las pymes y los comercios? Sí. Cuando el precio de las naftas no encuentra un techo, en aumentos mes a mes, a veces por semana ¿se ve reflejado en el estilo de vida de los ciudadanos? Por supuesto que sí.
“El día a día está cada vez más difícil, para empleados, dueños y las familias todas” dijo Marcos, dueño de un almacén de barrio, después de mostrar las boletas de luz que no llega a pagar este mes. “charlamos mucho con los vecinos y los distribuidores, se está haciendo muy difícil vivir así” manifestó. Entonces, la suba del dólar más el aumento constante en las naftas, impacta directamente al sector kioskero, drugstores y pequeños almacenes que están muy afectados por el panorama actual, dado que estos comercios mantienen un flujo constante de intercambio con los distribuidores de productos, es decir, directamente proporcional al aumento del insumo principal del transporte, el combustible.