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El 15% de los conductores nicoleños supera el límite permitido de alcohol

11 Julio 2018 (05:47)

Junto a la falta de uso de casco, el exceso de alcohol en sangre es una de las infracciones más recurrentes en el tránsito nicoleño. El dato fue aportado por el Juzgado de Faltas, y corroborado por la subsecretaría de Ordenamiento Urbano. Se registró el caso de un motociclista que superó en 25 veces el límite permitido para ese tipo de vehículos. En promedio, 15 de cada 100 conductores controlados tienen más graduación alcohólica de lo permitido.

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El 15% de los conductores nicoleños supera el límite permitido de alcohol
Foto 1/1    Los controles se realizan a diario, y se intensifican los fines de semana. ILUSTRACIÓN WEB

El flagelo de la accidentología de tránsito en San Nicolás reviste una complejidad muy grande en virtud de que no sólo requiere de políticas activas en materia de prevención y sanción sino -igual de importante- la conducta responsable de los que conducen vehículos. En este segundo aspecto del problema, hay mucho por aprender aún.

De acuerdo a datos proporcionados a este medio por el Juzgado de Faltas, en San Nicolás las infracciones más recurrentes obedecen a exceso en los niveles de alcohol en sangre y la falta de casco en quienes conducen motocicletas.

“Son las infracciones que más se repiten, por encima del estacionamiento en doble fila o lugares prohibidos”, aseguró el Juez de Faltas de nuestra ciudad, Federico Funes. A partir de este dato, EL NORTE consultó sobre el tema al subsecretario de Ordenamiento Urbano, departamento municipal desde donde se implementan los controles de tránsito.

“La cantidad de casos de alcoholemia es variable de acuerdo al día en el que se hacen los controles, puesto que se registran más casos positivos durante los fines de semana que durante un día laborable. En promedio, podemos decir que cada 100 conductores sometidos al test de alcoholemia, 15 dan resultado positivo”, afirmó Pablo López de Armentía, máxima autoridad del área de Ordenamiento Urbano.

“Hacemos controles de alcoholemia todos los días, y en lugares variables. Y  se refuerzan durante el fin de semana. Al finalizar los operativos, lo que hacemos es plasmar en un registro la cantidad de vehículos controlados y el número de test que arrojaron resultado positivo. El promedio de conductores que tienen más alcohol en sangre de lo permitido es de un 15 por ciento, aproximadamente, aunque varía de acuerdo al día, la hora e -incluso- hasta de la temperatura”, comentó López de Armentía.

 

Tres categorías

La ley establece que para el conductor de motocicletas el límite permitido es 0,2 miligramos de alcohol por litro de sangre, un rango superado -muchas veces- en forma alarmante. De hecho, López de Armentía reveló que uno de los registros recientes deja constancia de un motociclista que tenía 5,2 miligramos de alcohol por litro de sangre, es decir, un indicador 25 veces superior al permitido.

Para las categoría Profesional (vehículos de transporte de cargas y/o pasajeros, remises, taxis, etc) el valor establecido en situación de trabajo es cero. Para los conductores de vehículos particulares de hasta 3.500 kg, el máximo permitido es 0,5. Y para las motos es 0,2.

“Un sábado a las 10 de la mañana se detuvo a una camioneta que circulaba por avenida Falcón. Al proceder con el test, el resultado arrojó que el hombre tenía 3,2 de alcohol en sangre”, contó López de Armentía, es decir, más de seis veces el valor límite. “Tiempo atrás un camionero dio positivo luego de que se lo encontrara circulando en contramano por la autopista Buenos Aires-Rosario. Es decir, un conductor alcoholizado representa un riesgo para todos”, dijo.

 

Tolerancia cero

La Ley es muy taxativa al momento de sancionar al infractor alcoholizado. “Un conductor que arroja resultado positivo al test de alcoholemia no puede seguir al frente del volante, con lo cual lo que hacemos es proceder al secuestro del vehículo. Esto ha provocado que el galpón del corralón hoy esté repleto de unidades”, afirmó el funcionario. Los controles se realizan con alcoholímetros homologados por el ente correspondiente, para evitar que el infractor pueda objetar el procedimiento.

“Las infracciones por alcoholemia, falta de casco, de licencia de conducir o de póliza de seguro ameritan el secuestro de la unidad. Lo que sucede, muchas veces, es que el conductor que dio positivo de alcoholemia puede ponerse violento y se resiste al secuestro del vehículo”, completó López de Armentía.