Diario El Norte

Política

Crónicas de la tierra media: En el gobierno piden que el mundial dure seis meses

17 Junio 2018 (18:01)

Rodó el balón, Messi erró el penal y los antimessis estallaron desde sus sillones, con medio sanguche de milanesa en la diestra, puteando al astro argentino. El que más insultó fue el excelentísimo Sr. presidente quién ruega que Argentina pase de zona porque sino la gente se va a avivar que el dólar esta imparable, como la inflación y la crisis que se devora los salarios.

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Crónicas de la tierra media:  En el gobierno piden que el mundial dure seis meses
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Cuatro años de espera valieron la pena, la pelota empezó a rodar el pasado jueves y no se detendrá por un mes, uniendo a todo el mundo detrás del evento deportivo más importante del planeta y bla bla bla. Messi, la representación de sueños y frustraciones, corolario y receptor de las criticas mas avezadas y los elogios mas desmesurados acariciara el esférico, como solo su talento cuasi inhumano sabe hacer, y el sueño de los argentinos volará surcando moléculas de oxigeno e hidrogeno, o lo que sea que se respire en Rusia, mientras miramos de reojo la estufa y nos sumamos un saco más porque no nos animamos a prenderla todavía “hasta que no vuelva a nevar como en el 2007 no es necesario prenderla” dirá el mandamás del hogar que sabe que su economía no resistirá otra súper boleta, esta vez de gas, que emule a las bestiales cifras de un verano que todavía no terminamos de pagar. Para colmo que la mañana es terriblemente fría, Messi pifia el penal. Así no hay corazón que se caliente

 

Warriors

Ahí va corriendo el gallardo equipo argentino, superando a Islandeses (¿así se dice?) como escollos, trabando cada pelota ante la atenta mirada y prestancia del jefecito Mascherano que, al igual que San Martin cuando lo agarró a trompadas al jefe español allá por el 1800 y pico, después de tener que fumarse todo un viaje engorroso por la cordillera para liberar a nuestro hermano país Chile (desagradecidos totales, todavía que les hicimos un favor enorme quieren la Patagonia), es el gladiador de una selección que representa la esperanza de esta patria y le mete un trancazo al vikingo que no entiende nada salvo defender y defender. Los corazones de los argentinos laten frente a la pantalla y le sacuden a la picada compuesta de mortadela, chorizo seco y fiambrin porque con la inflación galopante, hoy para armar una buena picada de esas que le gustan a los gauchos futboleros, hay que pedir un préstamo especial al FMI (ah, cierto que ya lo pedimos)

 

Traeme la copa

Messi, siempre Messi, acompañado de la ovación de este pueblo hambriento de gloria y de comerse un asado, para lo que habrá que esperar el aguinaldo, que disfruta como la estrella del Barcelona pone en alto la bandera celeste y blanca mientras gambetea a troche y moche. La gambeta de este artista del balompié es lo que mejor nos representa como argentinos, hasta cuando recontracaliente tira la pelota a la tribuna  porque no le sale una y los gringos no se mueven de abajo del arco en hilera. Messi es la idiosincrasia del potrero, del pibito que jugaba descalzo (y que volverá  a hacerlo porque si se rompen los botines es muy difícil que con lo bajo que quedaron los sueldos puedan comprarle nuevos) y soñaba con la magia de Maradona. ¿A quién le importa que las paritarias se demoren tanto y que las que cierran lo hagan por cifras mucho menores a lo que será la inflación de este año, que pinta llegar al 30%, pero sin tener en cuenta el tarifazo que se fue al mil por ciento, si juega Argentina, papá? Cuando juega la selección no importa el frio descomunal que no se podrá detener porque el gas es impagable, ni que la plata no alcance, ni que se haga imposible llegar a fin de mes, no importa nada porque cuando juega la selección jugamos todos. Ponele.

 

Sueños

La camiseta se transpira con sangre y es lo único que importa, esa tela que lleva los colores de nuestra enseña, la vistieron grandes próceres como kempes, el Diego, Distefano, Passarella, héroes de mil batallas, guerreros espartanos que enfrentaron a legiones de italianos y brasileros y los dejaron tendidos en el suelo cual Aquiles a los troyanos. Sueños de selección y FMI que nos vuelve a endeudar hasta nuestros nietos en un país que pareciera que se va a la lona, dividido a más no poder y en una crisis que se antoja insalvable, con un dólar que se acerca a los 30, destruyendo el poder adquisitivo. Pero ¿a quién le importa eso, si salimos campeones? lo demás no importa papá.

Y si Mauricio, póngale velas a Messi.