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Relatos de un Viajero: Los misterios de la Ciudad Prohibida

27 Mayo 2018 (12:29)

Uno de los paseos clásicos de Beijing, capital de China, es sin dudas La Ciudad Prohibida. Allí estuvimos hace poco en familia, como siempre, y disfrutamos de esos imponentes palacios que albergaron durante 500 años a las dinastías gobernantes.

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Relatos de un Viajero:  Los misterios de la Ciudad Prohibida
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Por Pablo González

diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar


Era un día de muchísimo frío. Las manos se congelaban, y no había abrigo que alcanzara. Pero teníamos que conocer La Ciudad Prohibida, en pleno centro de Beijing (la capital de China). Lo hicimos en familia, como siempre, y la experiencia fue formidable.

Construido entre 1406 y 1420 por orden del emperador Yongle, el complejo actual consta de 980 edificios y ocupa una superficie de 72 has. El conjunto ejemplifica la arquitectura palacial tradicional de China1 y ha influido en el desarrollo cultural y arquitectónico de Asia oriental y otras partes del mundo, por lo que la Ciudad Prohibida fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987. Además, está considerado por la Unesco como el mayor conjunto de estructuras antiguas de madera en el mundo.

La Ciudad Prohibida o Palacio Imperial de Pekín es uno de los mayores sitios turísticos en la capital de China. Un lugar para el que hay que reservar prácticamente un día del viaje, o al menos varias horas, para conocer todos sus secretos e impactantes maravillas que nos hablan de las dos poderosas dinastías de emperadores que gobernaron el inmenso territorio chino.


En el centro

Una de las grandes ventajas es que se encuentra en el centro de Pekín, o Beijing en la lengua local. Así que es muy posible que el alojamiento esté relativamente cerca. Aunque hay que tener en cuenta el descomunal tamaño de la capital china, donde viven más de 11 millones de personas. 

En definitiva, para conocer este Palacio Imperial, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco hay que dirigirse hasta la famosa plaza de Tiananmen y, por la puerta del mismo nombre, acceder al recinto de la Ciudad Prohibida.

Hay que decir que el conjunto del palacio se extiende durante más de un kilómetro en el que se van sucediendo los patios interiores y los salones. Se trata de un recinto que fue la residencia real de 24 emperadores chinos a lo largo de más de cinco siglos, desde 1420 hasta 1949, por lo que es un espacio histórico de primer orden. 


Los Salones 

Los llamados Salones de la Armonía son el comienzo de la visita. El primero de ellos es el más impactante: es el Salón de la Suprema Armonía. Frente a un gigantesco patio de 30.000 metros cuadrados, era el lugar predilecto de los emperadores chinos para sus celebraciones más fastuosas. Tras esto se contempla la Gran Escalinata de mármol, en cuya parte posterior descubrirás otros dos Salones de la Armonía.

Se dice que todo en la Ciudad Prohibida se construyó teniendo en cuenta la armonía numérica, basada en las relaciones entre los números impares. Por ejemplo, se dice que hay 9.999 estancias en todo el complejo. Si bien parece más una leyenda, ya que muy pocas personas han podido comprobarlo.

De hecho, en la actualidad solo es visitable aproximadamente una quinta parte del complejo, aunque paulatinamente se van a abriendo cada vez más espacios a los turistas.


Números impares

Lo que sí que es cierto es que hay muchos elementos basados en números impares. Y quizás uno de los más llamativos sea el impresionante Muro de los Nueve Dragones que es uno de los espacios más fotogénicos del conjunto.

El Salón de la Longevidad Feliz se ha abierto recientemente al público y en él hay una fantástica exposición de objetos realizados en piedras preciosas. Es un espacio muy oficial, aunque todavía lo es más el Salón de la Normas del Buen Gobierno, donde se guarda un trono imperial dorado alzado sobre la figura de dos elefantes.

Y por mencionar solo otro más de los espacios destacados, se podría citar el Salón de la Paz Benevolente, donde se ha preparado una exposición de esculturas, entre las que no faltan los motivos más clásicos del arte chino, como son los dragones o los leones.


Final de la visita 

El recorrido concluye saliendo por la Puerta del Poder Divino, precisamente al otro extremo del Palacio Real respecto a lugar de entrada por  la plaza de Tiannamen.

No obstante, si se quiere poder apreciar de un solo vistazo todo el conjunto de la Ciudad Prohibida, es recomendable subir a la colina que hay vecina. Se trata del Parque Jingshan, también conocido como Feng Shui, y desde ahí arriba se contempla el gran Palacio Imperial en su totalidad, como si fuera un excelente resumen visual tras las horas de visita entre sus salas, salones, patios y jardines.