Diario El Norte

Editorial

La falta de planificación, nuestro talón de Aquiles

21 Mayo 2018 (22:32)

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Un informe del Ministerio de Educación de la Nación confirma el divorcio entre la demanda laboral y las carreras que eligen los jóvenes al igual de las propuestas del nivel superior. 

Para las provincias del NOA, por ejemplo, se determinaron profesiones vacantes en áreas como procesos productivos, diseño y construcciones, producción agropecuaria y alimentaria, salud humana, tecnología de la información, comunicación, preservación de recursos naturales y medioambiente. Es decir que se necesitan más ingenieros y profesionales del agro, pero el sistema educativo superior apunta para otro lado en cuanto a la disponibilidad de carreras.

En Salta, por citar otro caso, el 60% de los estudiantes cursa carreras sociales. Entre las más elegidas aparecen administración, comercio, derecho, docencia y educación. Solo el 5 por ciento se forma en producción agropecuaria y alimentaria o en salud animal; un 4 por ciento está abocado a los conocimientos naturales, físicos y matemáticos; un 3 por ciento cursa tecnología de la información y de la comunicación, un 2 por ciento está en las ciencias de la preservación de recursos naturales.

Al mismo tiempo, carreras como las ingenierías, arquitectura, englobadas en "procesos productivos, diseño y construcciones", tienen al 15 por ciento de la matrícula del nivel superior. Los estudiantes de las ciencias de la salud, con enfermería a la cabeza, representan un 13 por ciento.

Para definir con mayor precisión las titulaciones requeridas, resultan imprescindibles la articulación y el trabajo conjunto entre las instituciones de educación superior, las autoridades gubernamentales y los distintos actores del territorio. La idea debería pasar por analizar las demandas productivas, las carreras elegidas y la oferta educativa.

Otro dato llamativo es que el 39 por ciento de la oferta educativa la concentran las carreras educativas y docentes. Muy atrás, en segundo lugar, quedan las propuestas académicas del rubro procesos productivos, diseño y construcciones, que representa el 11 por ciento.

Un contraste más: mientras las carreras jurídicas representan el 1 por ciento de la oferta educativa, el 16 por ciento de los estudiantes del nivel superior las cursan. Aunque las propuestas educativas en títulos docentes llega casi al 40 por ciento, solo el 10 por ciento de los estudiantes sigue esa formación.

El país está “patas para arriba”. Existe una enorme oferta educativa en carreras que poca gente cursa y no hay suficiente oferta educativa para carreras y actividades que se necesita. En pocas palabras, se están utilizando muy mal los recursos, ya sea por falta de planificación o de articulación de los distintos actores del sistema educativo.

El dinero que se destina a la educación no es ilimitado. De allí que resulta imprescindible hacer una adecuada planificación de lo que el país necesita. Claro que para ello primero deberíamos saber qué tipo de país queremos ser; en qué debemos especializarnos, etc.

A un joven le puede interesar estudiar, por ejemplo, abogacía; pero si el país no necesita más abogados debería fomentarse el cursado de otro tipo de carreras. No estamos hablando de prohibir el cursado de aquellas carreras que no estamos necesitando como Nación; pero sí hablamos de incentivar el estudio de otras.

En todo el mundo la educación está planificada. En el nuestro es un pecado capital. Se destina mucho dinero a educación el que quizás no sea suficiente, pero aún con los recursos actuales, se podrían utilizar mucho mejor. Ese es uno de los grandes debates que todavía está pendiente.