Diario El Norte

Culturales

El legado literario de Alberto Lagunas

06 Marzo 2018 (22:16)

Durante el mes de febrero falleció Alberto Lagunas “En el silencio en que se apagan las vidas de los creadores”. Inés Santa Cruz, profesora, investigadora y amiga del extinto escritor nicoleño le brinda con este texto su merecido homenaje.

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   El legado literario de Alberto Lagunas
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Por Inés Santa Cruz(*)

 

Nos ha dejado un gran escritor y un viejo amigo. En el silencio en que se apagan las vidas de los creadores. Quisiera dejar una breve reseña de su paso literario entre nosotros.

Alberto  Lagunas  nació en San Nicolás, provincia de Buenos  Aires.  Era Profesor y Licenciado en Letras en la Universidad Nacional de  Rosario.  Ejerció la docencia y la crítica literaria. Comienza a publicar en la década del sesenta y su tarea no puede encasillarse en las preocupaciones de sus coetáneos. Pero no por reclusión (fue asiduo  participante de "El  escarabajo de Oro" que dirigía Abelardo Castillo y circulaba tanto en la Capital Federal como en las principales ciudades del  país), sino  porque  sus  ideas acerca de la literatura y, sobre  todo, de  la relación entre lenguaje y realidad eran diferentes.

En l967 publicó su primera colección de cuentos "Los años  de  un día", y en l973 "El refugio de los ángeles", que había recibido la mención de honor en la Dirección de Cultura de la Provincia de Santa Fe. En l984, da a conocer "Fogatas de Otoño". Cuenta, además con  un  poemario,"Ayeres"  (l973), una nouvelle "La travesía", junto  con  numerosos artículos, ensayos -entre ellos el estudio preliminar a "Páginas de Bioy Casares seleccionadas por el autor" (l985) y a "Sonetos del amor oscuro" de Federico  García Lorca" (Primera edición  completa  de  los mismos, l994)-, así como cuentos  publicados en el país y en el extranjero,  de los que destacamos su colaboraciones en la revista "El Cuento" de  México.

"Diario de un vidente" mereció el primer premio en el Concurso Internacional de Narrativa Losada (l980), cuyo jurado estuvo  integrado por Ana María Barrenechea, Adolfo Bioy Casares, Beatriz Guido, Eduardo Gudiño Kieffer y Jorge Laforgue.

Sus primeras entregas fueron relatos breves, sugerentes, surrealistas y con mucho humor, como "Marlene" la historia de la planta carnívora, publicado en "El escarabajo" e ilustrado por Napoleón. Y desde allí,  permaneció fiel a sí mismo, con marcada tendencia al simbolismo. No acusa influencias directas, pero sí amor por los  grandes maestros: Virginia Woolf, Thomas Mann, Kafka, Poe, y todo el simbolismo.  Después vinieron Silvina Ocampo,    Cortázar, Bioy Casares. Borges es algo ineludible, pero no se manifiesta como presencia  gravitante.  Sí,  su cercanía con  Alejandra  Pizarnik. En los años que corren  crece su admiración por Marguerite Yourcenar.

Guillermo Maci notó tempranamente las innovaciones técnicas y la riqueza de su universo narrativo. Cuando su obra fue más conocida, algunos críticos encontraron similitudes con Felisberto Hernández, pero  sus cuentos no adscriben a la calificación de  "relatos-plantas" con que ese autor describe el escritor uruguayo, porque Lagunas tiene vocación por el equilibrio y la estructuración de sus relatos. Más bien recuerdan la imagen  de esas postales o cuadros que ofrecen  diferentes figuras de acuerdo con el costado desde donde se las mire. Pero la nitidez  está presente en todas.

En 1994 da a conocer una reedición de "Diario de un vidente", donde incluye piezas de sus obras anteriores y relatos inéditos.  Los cuatro apartados de esta edición, "Diario de un vidente", "Cuentos con  mellizos","Relatos  breves” y "El amor que no se dio" permiten ordenar un balance sobre sus temas.

En el primero se conjugan intereses diversos: "El vientre de la noche" muestra la soledad de los seres paridos por la noche y "El aprendizaje  del héroe", magnífico encaje de fábulas y metamorfosis muestran que dicho aprendizaje no es lineal, ni unilateral.

En "El alma entera", nos trae dos imágenes:  Santa Teresa de Jesús y una doble que el autor inventa, "la bruja Saterna", en un  curioso contrapunto entre lo religioso y la hechicería, señalando que "el  alma entera" se abastece de ambas.

En "La ciudad de los locos" muestra que razón y locura son modos arbitrarios de  ordenar el patio de la realidad, a través de  una nueva aventura del flautista de Hamelin. "Alicia en el país de lo ya visto" es una  alegoría de la memoria simbólica. Se aclara o se apaga, yuxtapone mitos (ensambla la historia de Alicia con la de Cenicienta),  desde  la concepción de un tiempo cíclico.

La apertura a otros mundos posibles es para este autor una experiencia estética encuadrable en lo fantástico o en lo  psicológico. No podemos saber si habitamos espacios y tiempos  diferentes  porque  las categorías racionales reducen nuestra percepción. En "Diario de un vidente", el protagonista percibe yuxtapuestas las decoraciones y mobiliarios  que  se  han  ido sucediendo en un misma  cuarto  y  -como  en "Informe sobre voces" -comunicaciones de otros mundos. En "Diario de un vidente"  que, además, es una espléndida composición de voces  narradoras, se insinúa la angustia del sujeto que accede a estas  percepciones. No caben las teorías de Donne, ni las explicaciones borgeanas.  Sí la mirada de los poetas simbolistas que no se  escandalizaban por la simbiosis entre sabios y brujos, alquimia y poesía.

En "Cuentos con mellizos" se despliegan  distintos matices del arquetipo simbólico de los gemelos, como partícipes de una unidad  compartida en algún paraíso perdido. Por esta razón, los mellizos erran por el  mundo como elementos opuestos, negándose mutuamente a reconocer su eterna   incompletud  ("Capricho  sobre  la  partida  del hermano más querido", "El  esperado", "La vuelta", "Los mellizos"). Sin duda, el  mito de los gemelos inclina estos relatos hacia una lectura psicológica, en tanto es significativa respecto de identidades, escisiones, nominaciones, problemas inherentes para el investimento del "yo".

"El amor que no se dio" es casi una nouvelle  donde  se  narra  la búsqueda  infructuosa  de la biografía de un escritor a través de sus papeles, a la manera de Henry James. Magnífica resolución retórica que rompe  con todas las andaduras espacio-lógico-temporales, conserva el suspenso, el clima y el anticlimax de las crónicas de amor y muerte.

La serie de los relatos breves permite al autor distanciarse del caudaloso  encadenamiento de imágenes y, sin salir de su universo semántico, palpar con más fruición el placer de la estructura ajustada,  como en  "El montacarga". O, trabajar una imagen única y obsesiva en "Figura esfumada". Apretar en trazos limpios y brevísimos la intensidad de los sueños en "Tres relatos". Ensayar con ironía una suerte de apólogo,  en "La casa embrujada".

También son una suerte de recreo para sus poco piadosas ironías. Los blancos son muchos, en especial, la crítica literaria. En "La casa embrujada" saltan dardos hacia las interpretaciones psicológicas o el socorro  de la sociología. Un relato más actual "Yo  también tuve mi visión apocalíptica", se regocija con la nomenclatura estructuralista y post-estructuralista.

Posteriormente presentó libros de poesía- “Cantos olvidados”, “En esta casa ya no caben los muertos” y su novela “El tajo feroz”. Sublime en sus versos, irónico hasta la ferocidad en su novela. Para recordar.

 

 (*) La autora de este artículo es profesora y licenciada en Letras. Vive en Rosario. Ha sido egresada, docente y miembro de la carrera de Investigador de la Universidad Nacional de Rosario. Durante diez años se dedicó al proyecto sobre literatura de la región del Litoral.