Diario El Norte

Editorial

La reactivación llegó a las vacaciones, pero hay que repensar algunas cosas

06 Febrero 2018 (01:58)

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Tras conocerse la enorme sangría de dólares que generó el turismo internacional en 2017, como consecuencia del atraso cambiario que reinó durante el año pasado, el Gobierno se jugaba una ficha importante este verano. 

Ante pronósticos de que el rojo de la balanza sectorial se profundizará aún más, luego de cerrar con un récord negativo de más de u$s 10.650 millones, el macrismo estaba expectante por el éxito o fracaso de la temporada turística doméstica. Por eso, si hay algo politizado en el arranque del año, ese es justamente el inicio de la temporada veraniega.

En este sentido, enero -el mes más importante para la industria del turismo-, dejó un balance más que aceptable para los operadores locales. Hay consenso de que el verano 2018 es positivo, aunque sin mucho espacio para festejos desmesurados para los rubro gastronómico, hotelero y del espectáculo.

Desde la Confederación de la Mediana Empresa plantearon con claridad lo que está dejando esta temporada: un leve crecimiento en la cantidad de viajeros pero con un nivel de gastos más controlado y estadías más cortas que el promedio de los últimos años. El crecimiento en el número de visitantes en las principales plazas se movió con una tasa de variación que fue del 4% al 8% respecto de enero de 2017, pero con la misma tónica en casi todos los destinos: bolsillos más gasoleros.

Sin embargo, la entidad reconoce que enero "podría haber sido mejor" si no hubiese sido por –se estima- los 2,5 millones de personas que viajaron a plazas vecinas.  Según CAME, "para los que buscan turismo-shopping el país no es competitivo".

El avance del billete verde, en plena temporada alta de verano, amenazó con complicar las vacaciones de quienes ya habían decidido viajar al exterior. Tras haber estado durante meses amesetado y por debajo de los $18, la divisa comenzó a escalar fuerte, justo en el mes de mayor afluencia de turistas hacia destinos internacionales.  Sin embargo, este avance cambiario, que acumuló un alza de casi 15% desde mediados de diciembre hasta fines de enero, no cambió la tendencia. Por el contrario, los "termómetros" que miden el comportamiento de los argentinos en el exterior, están demostrando que un dólar que alcanzó una marca histórica, al rozar los $20, no alteró los ánimos en plenas vacaciones.

Según datos del Banco Central, que sigue día a día la evolución de las compras con tarjetas de crédito realizadas en moneda extranjera, los saldos por estos gastos acumularon una cifra récord, de más de u$s 800 millones.  Para ponerlo en perspectiva, esto implica un salto de casi 36% respecto de los u$s 594 millones acumulados por estas operaciones a fines de enero de 2017. Si el comparativo se traza respecto del primer mes de 2016, cuando ya el Gobierno de Macri ya había liberado el cepo y así "blanquear" el valor del tipo de cambio, el salto es aún más importante, de casi el 100%.

La explicación es que seguimos estando caros y la ultima devaluación no cambió drásticamente la ecuación. Hacer compras en otro país, vecino o no, implica encontrar precios muchos más acomodados al bolsillo.

La contracara de la misma moneda es la caída en los ingresos por turismo de extranjeros en el país. Para ponerlo en perspectiva, según datos del Central, en 2010 los turistas extranjeros dejaron en la economía una cifra récord de u$s 3.600 millones. En 2017, en cambio, ingresaron u$s 1.955 millones, casi 50% menos.

Ya nos hemos referido a este tema: las autoridades económicas deben tomar medidas para evitar esta situación. Más allá de que a todos nos gusta viajar, lo cierto es que un dólar barato no termina siendo adecuado para la actividad productiva local, tampoco para el turismo receptivo.

No estamos hablando de implementar una mega-devaluación, pero sí de equilibrar un poco más la balanza. Finalmente, una reflexión que no debemos dejar de lado: si crecieron tanto el turismo exterior como el turismo interno, es porque la situación ha mejorado. No estamos hablando de una bonanza generalizada, pero evidentemente existe un mejor clima como para tomarse algunos días de descanso. Más allá de las pálidas que escuchamos a diario, este no deja de ser un dato sumamente alentador.-