Diario El Norte

Rugby

Agustín Monje: seguir jugando al rugby con la ropa de árbitro

28 Diciembre 2017 (07:47)

Tiene 22 años, cursó en este 2017 el cuarto año de medicina en Rosario y logró mantener activa su pasión por el rugby desempeñándose como referí. “Fue una buena manera de seguir involucrado con el deporte”, dijo el nicoleño, que representa al club Regatas y tuvo este año su debut a nivel nacional. “Quiero llegar lo más lejos que pueda”, tiró.

Facebook Twitter Compartir en Whatsapp

Agustín Monje: seguir jugando al rugby con la ropa de árbitro
Foto 1/1    El nicoleño, en plena labor arbitral. WEB

Llegó el final del secundario y Agustín Monjes debió afrontar la inevitable encrucijada que le quita el sueño muchos de los juveniles que practican deportes: dejar o seguir. El nicoleño jugó al rugby en Regatas hasta los 18 años, pero tenía en claro que su futuro estaría en Rosario estudiando medicina, por lo que abandonar la actividad deportiva parecía ser un camino inevitable. Sin embargo, el deporte le dio una posibilidad que no dejó pasar. “Era muy probable que dejara de jugar cuando me fui a estudiar, entonces ser árbitro fue una buena manera para seguir involucrado con el deporte. El último año que jugué acá probé dirigir para darle una mano al club y me gustó”, contó Agustín, que se encuentra de vacaciones en la ciudad.

“Cuando fui a Rosario empecé a dirigir de a poco, más que nada Juveniles, y una vez me evaluaron y me pusieron con un entrenador de referís. Desde la Unión de Rugby de Rosario hay varios entrenadores que hacen coaching, analizan los partidos, videos, te van a ver dirigir y tratan de corregirte aspectos generales, cómo corrés, qué es lo que tenés que ver, etc.”, señaló, y agregó: “Allá me agarró Santiago Borsani, mi entrenador, que fue referí internacional de Rosario muchos años, y empecé a trabajar con él en el 2014. A partir de ahí empecé a crecer, a avanzar con muchas de las herramientas que me dio; desde que empecé a trabajar con él tuve otra mirada”. En ese sentido, apuntó: “Al principio lo mío fue como una cuestión más recreativa para hacer algo el domingo y seguir adentro de la cancha, pero después le empezás a encontrar el gusto de poder dirigir cosas más interesantes, más competitivas, más grandes…”

A la URR le interesó trabajar con Agustín, que con 18 años era uno de los más jóvenes en el plantel arbitral. “Hoy somos muchos los jóvenes, la mayoría tenemos menos de 30 años. El juego cambió mucho y el referato va cambiando también porque tenés otras demandas”, tiró. 

 

Paso a paso

En 2016 dirigió por primera vez a los mayores en partidos de Reserva del Regional del Litoral, y a fin de ese año debutó en Primera División en el encuentro entre Uni de Rosario y Uni de Santa Fe. Y en este 2017 fue convocado a una concentración nacional de referís del panel de la Unión Argentina de Rugby, así que comenzó a dirigir a ese nivel. “Arbitré Argentino Juvenil, Torneo del Interior B y A, ahora hace poquito arbitré un torneo que se llama Super 9, y también en el Campeonato Argentino de Mayores del ascenso. Este año fue de un crecimiento muy importante para mí porque fueron muchas cosas nuevas”, remarcó el joven de 22 años. Esta evolución no lo sorprendió. “Era uno de los objetivos que me había puesto cuando empecé, por ahí no en lo inmediato, pero se dio bastante rápido”, tiró, y contó que toda su rutina de entrenamiento la maneja de manera individual. “Tengo un preparador físico que me da rutinas, voy a correr, me entreno en el gimnasio y también trabajo con una psicóloga deportiva con la que trato los aspectos más específicos del referato, y también de cosas que pasan dentro de la cancha, la concentración, etc. Está bueno, somos varios los referís que trabajamos con ella y a mí me ha dado muchos resultados”.

 

Cuestión de respeto

El rugby es sin dudas uno de los deportes que más “protege” a los árbitros dentro de la cancha. “Hay mucho respeto. Siempre hay algún caso, pero no existe esa violencia contra el referí que hay en otros deportes. Obviamente hay reclamos, como en todos lados, pero con mucho respeto; todos jugamos, y está bueno porque se interpreta mucho que el referí es parte del juego también”, opinó el nicoleño, que este año dirigió más de 30 partidos y fue linesman también en unos cuantos. “Nos pagan por partido una especie de viático. Yo como estudio lo guardo y lo tengo como un ahorro, es una ayuda, pero es algo amateur. Son apenas dos o tres los árbitros que se dedican profesionalmente en Argentina”, reconoció.

“Es el deporte que hago y lo tomo como cuando jugaba. Lo disfruto mucho”, comentó luego, y no quiso aventurarse demasiado a la hora de hablar del futuro en la actividad. “Supongo que va a depender de cuando termine de cursar y todo lo demás, pero veré cómo va yendo la carrera aparte. Quiero llegar lo más lejos que pueda, como cualquier deportista creo que sería una buena experiencia, pero creo que también está bueno ir avanzando de a poco. Hasta ahora cumplí con todas las cosas que esperaba”.

En lo inmediato, a Agustín le gustaría “Empezar a dirigir partidos de mayor nivel a nivel nacional, que creo que es una cuestión que viene por decantación”. “Las competencias nacionales son cada vez más exigentes y están muy buenas, y obvio que a medida que uno vaya creciendo me encantaría dirigir algo a nivel internacional, pero bueno, a su debido tiempo… soñar es gratis y casi obligado, porque es casi imposible no hacerlo”, dijo.

Monje representa a Regatas (cada árbitro debe representar a un club), al igual que otro joven como Martín Rossi y un referente como Leandro Domingo. “Como yo, muchos chicos le encontraron otra veta al deporte, otra manera de jugarlo, y la verdad que está bueno. A medida que te vas metiendo es un deporte más, es raro porque no hay muchos árbitros, pero te das cuenta que la competencia es buena y que tenés mucho para hacer, que se puede crecer mucho”, concluyó.