Diario El Norte

Policiales

"Muchas denuncias por robos calificados eran en realidad rencillas personales"

09 Julio 2017 (13:44)

En diálogo con el Jefe de la policía Distrital Paulo Rodríguez, el comisario analizó la violencia con que se está viviendo en la sociedad y cómo deben lidiar las fuerzas policiales con la misma. Asimismo se habló de la interacción de los ciudadanos con los representantes de la seguridad y cómo se van construyendo las relaciones. Cambios de paradigmas y seguridad en la San Nicolás contemporánea.

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Foto 1/1    Jefe de la policía distrital comisario Paulo Rodríguez.

La violencia se ha convertido en un común denominador en gran parte de los hechos donde deben actuar las fuerzas policiales. Una violencia que no reconoce grados, no encuentra momentos ni circunstancias acordes, una violencia en la mayoría de las veces injustificada “El grado de violencia con que se cometen delitos y con el que se manejan las relaciones interpersonales en general es preocupante. Tenemos muchos hechos de cuestiones menores que derivan en agresiones físicas y después terminan con personas lesionadas. Desde simples incidentes de tránsito hasta cuestiones vecinales menores que llegan a la violencia, e inclusive cuando la policía es requerida, hay agresión al personal y los recursos de los agentes”, comentó en entrevista exclusiva con EL NORTE el jefe de la policía distrital comisario Paulo Rodríguez.
-En las últimas crónicas policiales hemos advertido un grado de violencia elevado hacia las autoridades policiales. ¿Cómo repercute eso en el trabajo de las fuerzas?
- Mucho se ha hablado de la violencia institucional. En este caso siempre lo dejamos sometido al accionar de la justicia pero debemos hablar un poco de lo que es la violencia hacia las instituciones que ocurren hasta sin ningún motivo. Muchas veces se han visto agresiones al personal policial porque se ha cometido un exceso, o al personal de médicos y ambulancias porque llegaron con demora a un evento, lo mismo con los bomberos que cuando llegan a los lugares para actuar los agreden, lo que ha sucedido en varias oportunidades. Lo vivimos nosotros en la zona de barrio Coviccos hace 20 días atrás donde había una reyerta entre dos grupos antagónicos y cuando llega el personal policial resulta que uno de esos grupos comienza a agredir a los efectivos. Se detiene a dos y se van hasta el destacamento de Covicoos con la misma modalidad de agresión ya que arrojan piedras y palos. Se logró aprehender a otros más y derivó todo en una violencia sin sentido hacia las instituciones y para colmo cuando las instituciones están actuando para solucionar una reyerta. Algo absolutamente incomprensible”.

-¿Cómo debe lidiar el agente con la agresión?

-El policía que anda en la calle ve de parte de quién surge la agresión y lo entiende como que es aprovechar una circunstancia particular para descargar un recelo sobre la institución policial. Por ejemplo dos de las personas que más activamente participaron de ese hecho hoy están detenidas por accionar de la fiscalía Nro. 1 y DDI por robo calificado. Por lo general más allá que muchas veces no se pueda aprehender a las personas cuando cometen esta agresión, se las identifica y generalmente han tenido reiterancia delictual.

- ¿Cómo es el trato del policía con la gente? ¿Se nota un progreso en las relaciones?

- Nosotros continuamente hacemos reuniones con la gente en diferentes barrios. Estas se producen en general por requerimiento de los vecinos. Cuando quieren que vaya la policía es porque hay una situación en términos de seguridad que atender. Los ánimos no son los mejores, pero no obstante eso la gente tiene un panorama más amplio del problema de la seguridad. Ya no se conforma con las explicaciones que desde la policía se les pueden dar. Uno observa que la gente tiene un enfoque más amplio de esa cuestión. No he notado desconfianza a la policía pero si reclamos y el hacer notar errores que uno comete en la actividad diaria. Básicamente no es el centro de la protesta. La gente se muestra comprensiva en principio con la policía. El inicio del discurso de la gente es “nosotros sabemos que ustedes tanto o nos pasa tanto” y es un indicativo de la sensación que tiene el ciudadano de la policía que apunta a la falta de recursos, a la laxitud de la justicia u otros factores que van ampliando sobre a quién reclamar.

-¿Usted considera que hay una mirada aprobatoria del ciudadano a la labor policial?

-La verdad es que la relación policía-ciudadano de hace dos o tres décadas atrás lamentablemente tenemos que ir olvidándonos. Pasaron cosas muy importantes a nivel sociedad que no se van a poder recomponer por una cuestión demográfica. No va a existir más el policía en la cuadra porque es imposible físicamente. De todas maneras con todas las dificultades de la policía local se ha logrado que ciertas zonas sean zonas seguras y eso es una cuestión que a lo mejor no alcanzamos a valorar en toda su dimensión porque nos quedamos que vemos dos policías en la esquina parados hablando por teléfono. Lo que no está pasando en ese lugar no lo tenemos en cuenta y lo que no está pasando es realmente lo importante. En San Nicolás existen prácticamente zonas con tasa cero de determinados delitos como por ejemplo robo calificado en la zona céntrica. Es algo que no valoramos pero es muy importante. Somos la agencia primaria que atendemos las necesidades de seguridad, tenemos que cuidar las falencias.

-¿Y qué sucede con los barrios de la periferia, los considerados inseguros?

-En algunos barrios de la ciudad requieren otro tipo de atención que no es solo la policial. La policía no tiene una acción asistencial. Es preventiva y represiva de ilícitos como dice la ley, prevenir y reprimir delitos una vez cometidos. En esos lugares a lo mejor se necesita otro tipo de asistencia que no tenga que ver con la prevención de delitos solamente. Se necesita una prevención fuera de lo policial, más profunda, más intensa apuntada a otro nivel social que no es lo que hacemos nosotros que es atacar las consecuencias de eso. Las causas se tienen que atacar por otro lado. La policía no tiene los medios, ni los recursos, ni las facultades, ni la capacidad de hacerlo. Lamentablemente en esos lugares estamos actuando para tratar de sacar las armas, identificar a las personas, estas son sometidas a proceso y todo un mecanismo que tiene que ver con la justicia penal. Donde más ocurren estos hechos, más cantidad de procesos hay de este tipo, sucede que no es la solución, porque la mayoría de los casos son delitos no detenibles como amenazas, delitos leves, abusos de armas. Son delitos que permiten la excarcelación y se repiten de forma indefinida.

-¿Cuesta diferenciar los robos calificados de los conflictos interpersonales?

-Muchas veces ocurre que ingresan personas heridas al hospital o el móvil concurre donde hay un herido y lo primero que surge de la víctima es que lo quisieron robar. Eso hace que tome intervención la fiscalía, la DDI mueve todo un andamiaje policiaco judicial que a las pocas horas termina estableciendo que en realidad se trató de otra cosa y no una tentativa de robo calificado. En una gran cantidad de casos que arrancan como una tentativa de robo calificado terminan siendo hechos derivados de cuestiones personales ente el autor y la víctima.