Diario El Norte

Policiales

13 razones para empezar a tomar conciencia

13 Junio 2017 (08:56)

Trece muertes en lo que va del año en accidentes de tránsito, trece pérdidas fatales a las que se les suman infinidad de víctimas en recuperación, muchos con lesiones permanentes, otros tantos que nos saben si llegarán al otro día. Muertes que se multiplican en una ciudad que no toma conciencia de lo que nos sucede. Las reglas se rompen porque no son tan claras, y demandan más campañas de concientización, más controles, más voluntad de todos para cambiar.

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13 razones para empezar  a tomar conciencia
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Velocidad, el motor pide velocidad, dispara la adrenalina, demanda potencia, reta a los cobardes. Entonces la máquina acelera, sortea obstáculos, se mete entre los pacientes conductores impávidos que gastan horas de su día enclaustrados dentro de las cajas de metal. La máquina exige, quiebra reglas, patea al sistema, aboga por un pronto destino. No existe el miedo, no existen las precauciones, los cascos son para los miedosos. El caucho come el asfalto, el motor brama un grito de guerra, el viento sacude a los pobres espectadores, el monstruo de acero demanda como un dios hambriento al que solo lo satisface la sangre mientras ruge ensordeciendo a quienes no lo quieren escuchar.

El silencio es lo primero que llama la atención, un ruido atroz que luego se quiebra en un vacío de sonidos que cala los huesos. Los testigos del estallido quedan impávidos, sorprendidos, sin aun poder creer lo que sucedió. Sangre, hierros retorcidos, llantos quedados, un largo quejido que estremece y el silencio profundo de aquel que ya dio todo lo que tenía para satisfacer a la velocidad. La muerte, la inevitable muerte que a veces llega cuando no debe pero que cuando se la provoca no permite evadir castigos. Luego la sirenas, los familiares acercándose, los gritos de estupor, las madres destrozadas de un dolor inexplicable, los hermanos insultando al cielo y los hijos que se saben solos.

 

Negar lo innegable

No sabemos, no aprendemos, no entendemos o no queremos entender, vemos los spots  publicitarios con desdén, leemos las cifras de las muertes, como si sucedieran en otro universo y seguimos en la nuestra. Somos argentinos piolas, nos creemos lo de la viveza criolla y esquivamos las reglas apenas podemos. Nos burlamos del otro que se banca la cola en el semáforo, lo rebasamos por derecha, le cruzamos el vehículo, nos mandamos en rojo, puteamos al que va lento, somos  vivos porque nos creemos superiores y que el que acata todas las normas es un gil. Después cuando nos encontramos con 13 muertos en lo que va del año por accidentes de tránsito, el número maldito, más un sin fin de heridos que se hallan en recuperación, con lesiones permanentes, cuando la muerte nos toca de cerca, nos sentimos mal, nos  damos cuenta de nuestros errores, pero es tarde, muy tarde y así seguimos quebrando reglas y muriendo en el asfalto. Son accidentes nos dicen, son cosas que pasan y no es así, esa es la peor de las falacias. Un accidente es un volcán en erupción o un terremoto, cuando se puede evitar no es accidente, es otra cosa.

 

¿Qué vemos?

Vemos todas las caras, la mayoría sonrientes, los rostros de quienes ya no están, de quienes murieron de manera atroz, de quienes se fueron antes de su hora, vemos a esos que dejaron un infinito dolor detrás, a hijos cuyas madres llorarán por el resto de sus vidas, a maridos que dejan un lugar vacío en la cama, vemos imágenes de nicoleños que ya  no nos cruzaremos, vecinos que no saludaremos, vemos lo que podemos ser si seguimos por este camino. Trece muertes y un sin fin de lesionados, un número importante de personas que ya no caminarán bien, que deberán recuperarse de lesiones cerebrales que ya no les permitirán pensar como antes, mucha secuelas y cicatrices que los acompañarán por siempre, que los volverán dependientes de fármacos y de otras personas. Como una plaga, la peor de todas, los accidentes de tránsito llenan las salas de los hospitales, arrasan las guardias, toman todos los recursos, significan gastos que a veces no se pueden afrontar.

Y lo peor es que no aprendemos, no entendemos, nadie ve la gravedad del asunto. Son accidentes y los accidentes ocurren nos dicen, pero no es así, estamos en un estado de inconsciencia colectiva que se debe combatir desde sus raíces, con educación, con charlas, con capacitaciones intensas. Estamos en emergencia vial y es hora de que sea declarada por el Concejo Deliberante, que tomemos el toro por las astas, porque lo que queda es más caro. Si son necesarios más controles, más inspectores, mas inversión siempre va a ser más barato que los costos que conllevan la muerte o las rehabilitaciones.

 

Recorrido siniestro

A pesar del denodado esfuerzo del personal médico del Hospital San Felipe, el 6 de enero cerca de la medianoche falleció Alberto Gómez de 75 años. El hombre víctima había sido atropellado por un Ford Focus blanco el pasado 14 de diciembre, en la intersección de Avenida Morteo y Nación. Al ser trasladado a la sala de emergencias del nosocomio se dictaminó que Alberto tenía contusión hemorrágica cerebral y fractura del parietal izquierdo.

El 15 de enero Fernando Damián Mongelos, de 26 años, en Avenida Illia y la calle Juana de Núñez,

por causas que se investigan, habría perdido el control de su Motomel 110 CC, cayendo a la cinta asfáltica y pereciendo en el acto. Aunque llevaba el casco colocado, el impacto de la caída fue tan fuerte que no logró impedir el desenlace fatal.

El 19 del mismo mes en la ruta nacional Nro. 9 en el Km 223, por el carril Buenos Aires – Rosario, los efectivos policiales encontraron el cuerpo ya sin vida de Esteban Javier Chiqueta de 30 años, y a unos metros una motocicleta Honda, modelo  XR125, color negro, la cual le pertenecería. Según testigos, lo vieron pasar a gran velocidad por la vera de la ruta, la cual se encontraba en reparaciones y tenía habilitada media calzada.

El primero de febrero en la intersección de Moreno y Ugarte, a la altura de barrio San Cayetano,  Braian y Joaquín Alcaraz venían circulando en una motocicleta y por razones que se tratan de establecer perdieron el control del rodado y cayeron violentamente sobre el asfalto. A raíz del tremendo golpe Joaquín de 18 años, perdió instantáneamente la vida. A la llegada de la ambulancia ya nada se podía hacer para salvar al joven, quien presentaba un golpe frontal en el cráneo.

Al día siguiente un hombre identificado como Cristian Duriale, de 37 años con domicilio en barrio Avambaé, perdió su vida tras colisionar contra un automóvil. La víctima viajaba a bordo de una motocicleta marca Honda CG Titán y todo sucedió en inmediaciones de la Ruta 188 y calle Santiago del Estero, de barrio Trípoli. Como consecuencia del impacto, el motociclista fue trasladado al nosocomio local, pero al poco tiempo perdió su vida a raíz de las lesiones recibidas.

El 23 de febrero un ómnibus Mercedes Benz en el kilómetro 222 de la Ruta 9 habría atropellado a Oscar Miguel Guiffrey de 63 años quien iba a bordo de una bicicleta playera.

Tras el siniestro, el ciclista fue trasladado hasta el Hospital San Felipe donde recibió asistencia pero lamentablemente falleció no habiendo resistido las lesiones.

El 24 de marzo Hugo Díaz de 17 años, junto a Maximiliano, venían circulando con su motocicleta Honda CG Titán por Illia cuando llegando a Marconi frente al Hotel JB, por razones que son de investigación, fueron embestidos por un Fiat Duna. A raíz del impacto Hugo recibió profundos cortes en la mano y pierna perdiendo mucha sangre.

 

Rápidamente fue trasladado al Hospital San Felipe donde debía ser intervenido quirúrgicamente pero a pesar del denodado esfuerzo de  quienes lo asistían, finalmente falleció en el viaje.

El 15 de abril alrededor de las 5:00, un joven de 19 años sufrió un grave accidente vial sobre la Ruta 188 en el kilómetro 22, a la altura de General Rojo. La víctima fue Carlos Antonio Giménez quien conducía su moto Yamaha Cripton 110, y fue encontrado tirado sobre la cinta asfáltica en estado inconsciente. Fue trasladado hasta el hospital San Felipe donde quedó internado en la Unidad Terapia Intensiva por varias horas, siendo intervenido quirúrgicamente. Lamentablemente, el joven no pudo resistir las lesiones y falleció.

Al día siguiente falleció Rubén Fleitas de 39 años quién se encontraba internado. Fue el 1 de enero de este año cuando Rubén, por causas que se deben establecer a bordo de una motocicleta marca APPIA, de 110 c.c. colisionó con un colectivo de transporte local. Al momento del accidente la víctima presentaba un traumatismo de cráneo severo, neumoencéfalo, edema cerebral, contusión hemorrágica frontal, hematoma subdural parietal izquierdo, fractura del hueso frontal múltiples, y fractura de fémur de pierna derecha. El mismo se hallaba bajo asistencia mecánica respiratoria en la unidad de terapia intensiva.

 

Más muerte

El primero de mayo  un automóvil volcó cuando circulaba por Ruta 188, a la altura de calle Gaboto. A raíz del impacto el conductor perdió la vida, aunque se especula que pudo haber sufrido un paro cardiorespiratorio. El hombre perdió el control de su vehículo Siena y dio un vuelco quedando el vehículo en la zanja del carril San Nicolás Pergamino. La víctima fue identificada como Miguel Rada de 57 años quien permaneció consciente hasta que arribo la policía y una ambulancia.

Posteriormente fue trasladado hacia el Hospital San Felipe con una dolencia cardíaca, y lamentablemente Rada falleció algunas horas después en el nosocomio local.

El 11 de mayo, aproximadamente a las 7.30, Gustavo Javier Calegari, de 30 años, a bordo de su motocicleta Honda CG 125 c/c, por razones que se deben establecer, colisionó con un automóvil VW Suran, en calle Mendoza, entre Perón y Hernández, cayendo a la cinta asfáltica y perdiendo la vida en el instante.

Calegari se dirigía a prestar servicios como policía local en la sede ubicada en el paseo costanero y al pasar por calle Mendoza, aparentemente se encontró con el otro vehículo que saldría de un garaje, colisionándolo.

El 6 de junio falleció Orlando Anselmo García, de 62 años, quien había sufrido un accidente con su motocicleta en la esquina de Italia y España el pasado 1º de junio. García había quedado internado en estado delicado en el hospital San Felipe. En el accidente estuvieron involucrados la moto y  un vehículo Xsara Picasso. García resultó con politraumatismos varios.

El 7 de junio un trágico accidente vehicular tuvo lugar en la ruta 9, Km 227 cuando un auto se despistó y volcó. Aparentemente las dos ocupantes salieron despedidas, una mujer de 23 años y su pequeña hija de tres años. Las mismas fueron trasladadas al Hospital San Felipe donde lamentablemente falleció la madre y la pequeña se encuentra en grave estado. Jaqueline Cané de 23 años, iba al comando de un VW Gol, y por causas que se tratan de establecer se habría salido de la cinta asfáltica dando varios tumbos en la banquina.-