Diario El Norte

Editorial

El valor de los datos confiables, en un país que se acostumbró a la mentira

12 Mayo 2017 (23:53)

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El juez federal Rodolfo Canicoba Corral citó a indagatoria al ex Secretario de Comercio kirchnerista Guillermo Moreno por la presunta adulteración de las estadísticas del INDEC.

La causa se inició en 2007 cuando el kirchnerismo intervino el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el entonces Fiscal de Investigaciones Administrativas Manuel Garrido presentó una denuncia contra Moreno por la manipulación del Índice de Precios al Consumidor (IPC).

La indagatoria de Moreno venía siendo reclamada desde tiempo atrás por el fiscal Carlos Stornelli. El último pedido del fiscal fue luego de un peritaje realizado por la Universidad de La Plata que determinó que un programa informático del organismo controlaba que no hubiera desviaciones de precios en la medición del costo de vida para no tener índices negativos en los anuncios oficiales.

"Tales hallazgos resultan más que contundentes sobre la acreditación de los hechos investigados y redunda sobre la sospecha de la manipulación de datos estadísticos que, durante el período que se investigó, habría ocurrido", sostuvo Stornelli al imputarlo a Moreno y demás funcionarios.

La información no ha cobrado todavía demasiado vuelo periodístico, probablemente nunca lo haga. En medio de tantos escándalos que salpican tanto al gobierno anterior como algunos funcionarios de la actual administración, lo de Moreno resulta algo pequeño. Sin embargo, a nuestro entender el tema reviste una gravedad inusitada, por varios aspectos.

Falsificar estadísticas o datos oficiales desde el mismo estado es desolador. Estos constituyen la base sobre la cual se trazan todas las políticas de un país. ¿Cómo saber si vamos en la dirección correcta, cuando ni siquiera sabemos el punto de partida? Además la responsabilidad del estado en sus acciones siempre es más grande, se supone que los datos por la seriedad que debe tener toda acción oficial son aceptados y creídos por la población, por el perjuicio es mayor.

Lamentablemente, nos hemos acostumbrado a convivir con irregularidades, esto es uno de esos casos. Durante más de una década nos mintieron en la cara diciéndonos que la inflación era inferior a dos dígitos, que la pobreza caía de manera sostenida, inaugurando obras que nunca se hicieron, etc., etc., etc. Pero un día se cayó el velo y volvimos a la realidad.

Debemos ser conscientes de la gravedad de los delitos de Moreno y socialmente no permitir más que nos mientan o manipulen condenando con nuestro voto a quien lo intenta. Si finalmente la justicia los encuentra culpable, estaremos en presencia de una anomalía mucho más grave de lo que algunos suponen. No se puede mentir alegremente en los datos, cuando esas cifras resultan vitales para el presente y el futuro de un país, erosionándose además la credibilidad del propio estado.

Afortunadamente las cosas están cambiando. Uno de los principales logros del actual gobierno ha sido el sinceramiento, en ese contexto debemos remarcar los índices que está proporcionando el INDEC. Recientemente acaban de difundir que la inflación de abril fue del 2,6%, una cifra muy lejana a las aspiraciones del Presidente Macri. Sin embargo, la información se suministró y prácticamente nadie la pone en duda. 

Es un gran logro. Por supuesto que ahora lo que debe hacerse es bajar la inflación, la pobreza, mejorar la actividad y el empleo. Pero al menos sabemos que no nos están mintiendo. Eso no es poco, en un país que se ha acostumbrado a convivir con políticas de esta índole y que suele no condenar social ni penalmente a los mentirosos, a pesar que el daño causado es inconmensurable.-