Diario El Norte

Editorial

Mejorar el consumo interno, atendiendo otras variables económicas

05 Mayo 2017 (23:01)

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En el gobierno nacional, no son pocos los funcionarios que sostienen que la caída del consumo que publica el INDEC está sobredimensionada.

Este tema es justamente uno de los grandes "debes" del macrismo y, uno de los argumentos críticos preferidos por la oposición.

No es para menos, ya que los indicadores en góndolas y shopping centers continúan mostrando retrocesos, a contramano del retorno al sendero del crecimiento que pregona el Gobierno.

Ya sea que se trate de los censos del INDEC, de datos sectoriales o de los sondeos de la Confederación Argentina de Comercio (CAME), cada nueva noticia genera preocupación en las autoridades.

No obstante, cuando hablan en privado, los funcionarios dejan entrever su desconfianza en los números y sostienen que el descenso real ha sido mucho menor del que mensualmente se informa. Según sus propias estimaciones, esa caída no sería superior a los tres puntos porcentuales, pero siempre una disminución.

Queda claro que la diferencia entre 14% y 3% no es una brecha menor, que tampoco entra en la categoría de "error estadístico". ¿Cómo es posible semejante divergencia? Para integrantes del equipo económico, responde a una cuestión de criterio en la medición.

Así, por ejemplo, a raíz de la crisis las compras ya no se realizan preferentemente en grandes supermercados (que son los que considera el INDEC), sino que reparten sus consumos entre centros mayoristas, autoservicios y los formatos de cercanía.

Tal es así que estos establecimientos han tenido que aggiornarse para poder capitalizar la mayor presencia de la clase media, que recurre a ellos para lograr ahorros de entre un 30% y un 50% en varios productos de la canasta.

Al margen de los errores técnicos que pudiera tener cualquier medición, lo cierto es que el consumo se mantiene en caída. Pero cuidado: tampoco es un tema que por sí sólo revele si es correcto o no el camino elegido en materia económica.

Durante la última etapa del gobierno kirchnerista se siguió fomentando artificialmente el consumo, mediante incentivos de todo tipo. Sin embargo, cuando eso no está acompañado de creación de bienes y servicios (generación de riqueza y genuina) termina siendo pan para hoy y hambre para mañana.

El consumo es importante, pero no todo se soluciona con este. También se necesitan inversiones en bienes de producción, fomentar el ahorro de los ciudadanos, etc. Se ha creado, durante la última década, una falsa creencia de considerar que el consumo es lo más importante.

Las grandes economías del mundo no se desarrollaron solamente en base al consumo, sino a partir de otros parámetros. Obviamente que en las grandes potencias los ciudadanos tienen un buen poder adquisitivo, pero también tienen la capacidad de exportar sus productos generando recursos genuinos, invirtiendo en fábricas, en obras públicas, etc.

El consumo es apenas una herramienta más de la política económica. Nos acostumbraron a creer lo contrario, ahora cuesta mucho cambiar este concepto.

Busquemos el camino de crecimiento, incentivando el consumo pero también –por ejemplo- siendo más eficientes en la producción y buscando aumentar las exportaciones. Esto último será lo único que nos dé un crecimiento sustentable en el tiempo.-