Diario El Norte

Policiales

La venta de drogas, un negocio muy rentable en San Nicolás

12 Marzo 2017 (11:37)

Lejos de los carteles que se ven en las grandes ciudades, la comercialización de drogas en San Nicolás tiene que ver con pequeñas bandas que mantienen el bajo perfil. Su característica es la descentralización, la dinámica y los aspectos típicos de la venta al menudeo, lo que genera una gran dificultad para poder ser detectado. Distintos actores de una cadena delictiva que no parece tener fin.

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La venta de drogas, un negocio muy rentable en San Nicolás
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Con los siete allanamientos efectuados el pasado viernes, uno en pleno centro de la ciudad, frente al Colegio Misericordia, donde en un mini mercado, vendían cocaína a gente de clase media acomodada, se dio un nuevo golpe al narcotráfico en San Nicolás. La persona detenida fue identificada como Julio Neri, más conocido como “el Negro Pocavida”.

Ya son numerosos los detenidos por venta de estupefacientes en la región. El año pasado superaron el centenar lográndose el secuestro de una importante cantidad de drogas dispuestas para la venta. Pero ante tanto trabajo, el consumo sigue creciendo y como si se tratara de una “Hidra”, el monstruo de la mitología griega, cuando se corta una cabeza surgen siete más y la venta no se detiene.

El mercado ilegal de venta de drogas funciona casi siempre como un iceberg. Cuando un hecho sale a la superficie muestra apenas una parte de su volumen total. El vendedor detenido, con elementos de corte, balanzas y varios bagullos de cocaína y marihuana en su poder, es la última parte de un entramado tan complejo que pareciera no tener fin y del que nadie sabe a ciencia cierta sus ramificaciones. El perfil del mercado ilícito en nuestra ciudad tiene en sus contornos la característica de la descentralización y la dinámica, aspectos típicos de la venta al menudeo de drogas, lo que genera una gran dificultad para poder ser detectado.

El imaginario colectivo tiene en la figura del cartel, como un gran estereotipo de las organizaciones delictivas integradas por narcotraficantes, sin embargo en San Nicolás son pequeñas bandas que suelen mantener un perfil bajo como forma de proteger su actividad. Tenemos noción de la violencia en que se manejan cundo se dan enfrentamientos armados en los barrios, pero que generalmente tienen que ver con puntos de venta al menudeo en sectores de la ciudad y el robo de potenciales clientes. En mayor medida estos choques son entre los últimos eslabones de la cadena de venta.

A modo de ejemplo, tengamos en cuenta que  un gramo de cocaína a principios de año 2017, se comercializa por sumas de dinero que van desde los $200 a $500 ,dependiendo de la pureza de la sustancia.  El precio del kilogramo de cocaína al por mayor oscila en cambio entre los $ 85.000 a $100.000 de las que se pueden elaborar unas veinte dosis por gramo. Estas cifras muestran a las claras la rentabilidad que puede tener este negocio para quienes lucran con esta actividad ilegal.


Kioscos

Generalmente los pequeños distribuidores dedicados a la venta minorista son clanes familiares o grupos de amigos que deciden poner un “kiosquito” de venta de drogas. El vínculo entre operadores de este delito posee un condimento fundamental para desarrollar la actividad, hablamos de cierta garantía de mutua confiabilidad. Esto explica la proliferación de puntos de venta. Una radiografía permite observar disgregación, proliferación y también alta rentabilidad en la venta de cocaína de máxima pureza. El vendedor la corta para estirarla y convertirla en más dosis de mala calidad. El proceso no demanda grandes inversiones ni métodos novedosos. Solo agregarle al material estupefacientes “aditivos” los que sin neutralizar por completo el efecto toxico, ni modificar la apariencia de la sustancia, la hacen crecer en volumen. Estos aditivos imitan ciertas características o comparten alguna propiedad con los efectos de la cocaína, como provocar picazón o efecto anestesiante. Así con el agregado de elementos como vidrio molido, bicarbonato de sodio, aspirina, desparasitante de animales, fármacos con poder analgésico, es posible obtener más dosis de la cantidad original de cocaína. El negocio depende del volumen de ventas, sustancias comercializadas o la modalidad de venta.


Distribución

Existen múltiples modalidades en la distribución de drogas en la ciudad. Están los que efectúan deliverys, llevado la sustancia a domicilio o a un punto de encuentro previamente acordado con el cliente, el vendedor de a pie, en moto, o remis. También tenemos el pasamano en la vía pública o en un kiosquito de venta de drogas que se monta en domicilios particulares y los falsos negocios o locales que tras su fachada comercial esconden el tráfico y venta ilegal.

Lo ocurrido el viernes sirve como ejemplo para entender lo que estamos desarrollando. Neri tenía un mini mercado que funcionaba de fachada para la venta de droga en el mismo lugar. Debido al nivel de clientes con los que se manejaba, la cocaína era de mayor calidad, apenas cortada y en algunos casos hasta pura. También usaba su domicilio de calle Colón para vender a los potenciales clientes, la mayoría conocidos vecinos del centro de San Nicolás o la mencionada modalidad de deliverys alcanzando el producto donde fuera requerido. Por lo que se estima en la investigación Nery llevaba muchos años haciendo esto ya que se manejaba en un círculo de confiabilidad imprescindible para el éxito del negocio.

Como mencionamos en la edición de EL NORTE de ayer, también fue detenido el proveedor quien operaba en barrio 12 de marzo teniendo en su haber los elementos de corte necesarios para hacer rentable la venta del producto. 

Asimismo el viernes hubo cuatro allanamientos en otra causa vinculada a la venta de drogas, en este caso se realizaron dos detenciones y hay una persona prófuga. Aquí los detenidos vendían la droga en casa quintas donde en ocasiones organizaban fiestas. Es importante volver a destacar el círculo en el que se manejaban. 

El complejo entramado en el cual la venta de drogas ilegales avanza y se transforma es un negocio subterráneo que crece en todas sus escalas y funcionamiento y cada vez que se detecta y erradica un vendedor, otro aparece y ocupa su lugar para abastecer una demanda cada vez más ávida de adquirir sustancias estupefacientes.

Son las denuncias anónimas de los ciudadanos las que permiten iniciar las investigaciones que demandan meses de arduo trabajo de campo para recolectar las pruebas necesarias y solicitar las órdenes de allanamiento y detenciones.