Diario El Norte

Política

José María Diaz Bancalari: Una vida dedicada a la política

15 Enero 2017 (14:59)

Con la muerte de Díaz Bancalari se marchó una parte importante de la historia política de nuestro país. Comenzó desde abajo, militando y teniendo la dosis necesaria de valentía para hacerse lugar. Fue un negociador nato que se inició en los cargos públicos a los 28 años siendo prosecretario legislativo del Senado de Buenos Aires. El golpe militar de 1976 lo regresó a la práctica de la abogacía en el estudio que compartía con el Dr. Alejandro Romero.

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José María Diaz Bancalari: Una vida dedicada a la política
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Por Daniel Erne

Romero como Díaz Bancalari eran hombres de la UOM ligados a la derecha sindical. Mientras el “El Negro” o el “Mono” hacía de segundo, Romero llegó a ocupar el cargo de Ministro de Educación durante el duro período en que Victorio Calabró gobernó la provincia de Buenos Aires.

Fueron años de extrema violencia donde la izquierda y la derecha peronista, sumados a los otros grupos subversivos, sembraban el miedo y la muerte, San Nicolás no quedó fuera.

El mítico estudio de abogados ubicado en calle Pellegrini guarda los secretos de aquellos que se habrían refugiado luego de perpetrar un crimen.

Durante la dictadura, fue de los pocos abogados laboralistas que se animó a defender presos políticos y firmar hábeas corpus, gesto de valentía que fue reconocido especialmente por los integrantes de la Unión Obrera Metalúrgica, los sindicatos de la Alimentación y Luz y Fuerza.

En los comienzos de la década del '80 la militancia peronista, a puertas cerradas, se reunía pensando en que siempre que “llovió paró”.

Estaban los históricos del peronismo nicoleño de los '70 y aquellos que habían estado trabajando en proyectos con mayores pretensiones. Allí bajo la tutela de Alejandro Romero se armaba la agrupación peronista que intentaría quedarse con la intendencia de San Nicolás. Todavía recuerdo a Bancalari en el escenario montado en el Club Lavalle cuando Romero presentaba a su gente. Con prolijidad hizo uso de la palabra siempre subordinado a su jefe.

Antes del regreso definitivo a la democracia el Dr. Romero propuso lo que denominó el Plan Pericles, un programa integral que apuntaba el desarrollo de San Nicolás en todos sus aspectos.

Ya siendo intendente José María Díaz Bancalari se implementó el  Plan San Nicolás Crece, una serie de obras financiadas por los vecinos  que implicaron agua, cloacas y gas para muchos barrios. Dinámica que quedaría instalada como una política de estado con diferentes nombres, continuada durante los gobiernos sucesivos hasta nuestros días.

 

Sorpresa

Luego de la sorpresiva elección de 1983 donde se impuso como presidente Raúl Alfonsín y en la provincia de Buenos Aires también ganaba la UCR siendo elector gobernador Armendáriz, San Nicolás queda en manos del Justicialismo que se encontraba desorientado en el ámbito país tras la derrota de Ítalo Lúder.

 Bancalari había aceptado el compromiso de ser un instrumento de la política del Dr. Alejandro Romero que tenía aspiraciones mayores a ocupar un cargo municipal.

Se recuerdan todavía las conferencias de prensa donde Romero ocupaba el centro del despacho municipal y Bancalari aparecía como un colaborador más. Esa sociedad no duraría mucho tiempo, El Negro como le decían sus amigos que luego se convertiría en el “Mono”, sabía que el roble no crece bajo la sombra del ciprés. Rompió amarras con Romero y se lanzó a gobernar el municipio. Tenía claro que llevando a cabo una gestión digna su salto político a otra instancia sería un mero trámite.

Adaptó el plan Pericles de Romero, lo transformó en San Nicolás Crece y se comenzaron a realizar las obras vitales para los vecinos.

Recordemos que durante la intendencia anterior de Ondarcuhu nuestra ciudad se vio favorecida por obras de infraestructura de vital importancia. Prácticamente la ciudad fue un pozo donde se realizaron desagües de magnitud; de lo contrario habríamos sido una sucursal de Venecia.

Junto a Lucas Gainceraín, Vilchez y Di Rocco, integrantes de sus gabinetes, desarrollaron las primeras obras que hicieron sentir al vecino de barrio parte de San Nicolás. Sus colaboradores armaban el andamiaje de los proyectos y Díaz Bancalari se encargaba de convencer a los nicoleños.

Son recordadas sus caminatas matinales desde su casa en calle Urquiza hasta el municipio. En el camino saludaba a los vecinos y se paraba a charlar como uno más. Nunca se envenenó de gloria.

 

Su salto

 

Terminado su período al frente del municipio preparó a su delfín Eduardo Di Roco a quien llevó de la mano a la intendencia. Le dejó parte de su gabinete.  “El Negro” ya era un hombre fuerte dentro del Peronismo de la provincia de Buenos Aires. Fue allí que conoció a Duhalde quien era intendente de la localidad de Lomas de Zamora. Con el “cabezón” armaría una sociedad de intereses que se prolongó durante muchos años hasta que Néstor Kirchner se interpuso entre ambos.

En 1987 fue electo diputado nacional y ocupó la banca hasta que en 1990, cuando Antonio Cafiero lo convoca para conducir el Ministerio de Gobierno y Justicia de la provincia de Buenos Aires. Al termino de su gestión al frente del ministerio integra las listas de justicialismo bonaerense y es electo senador provincial.

Nuevamente por la voluntad popular, fue elegido Senador Provincial representando a la Segunda Sección Electoral para el período 1991/1995 en elecciones legislativas. Entre Diciembre del año 1991 y fines del año 1993 condujo en la Cámara Alta Bonaerense la comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos, espacio que resignó para tomar la presidencia del Bloque Justicialista.

Reelecto en los comicios del 14 de Mayo de 1995 y encontrándose todavía al frente de la bancada oficialista, fue convocado en junio del 97 por el Gobernador Eduardo Duhalde para volver a hacerse cargo del Ministerio de Gobierno

Allí manejó la provincia y sobre todo la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Duhalde su gran colega y amigo acompañó a Carlos Menen en la formula presidencial. Pero a los dos años conquistó la gobernación de la provincia de Buenos Aires.

Fueron los años en que se efectuaron las terribles privatizaciones donde la siderometalúrgica Somisa fue vendida originando una de las peores crisis económicas y de empleo que se recuerden en San Nicolás.

Bancalari  defendió los intereses de los somiseros y colaboró para que las jubilaciones por calorías se tramitaran rápidamente cuando se originaron los primeros retiros “voluntarios”. No fue fácil para el nicoleño sostenerse en la policía nacional durante la gestión de Carlos Menem.

En su bastión, San Nicolás, que siempre cuidó, sufrió, como lo indicada la tradición peronista, la traición política. Su primer delfín Eduardo Di Rocco a los dos años de estar al frente del ejecutivo “despide” al personal fiel a la estrategia de Bancalari. Entonces tuvo que buscar en su entorno a personalidades que pudieran pelear una candidatura. Recién volvió a colocar alguien de su riñón político cuando asume el farmacéutico Marcelo Carignani. Luego intentó repetir con su sobrino pero nada pudo hacer con la impronta de Passaglia que ahora estaba en la vereda contraria.

También vivió de alguna manera la tragedia cuando su chofer/secretario fallece en un accidente de tránsito en la provincia de Corrientes. Abeledo, quien había conocido a “El Negro” haciéndole una consulta laboral, poco a poco, se fue ganando su confianza. Se convirtió en un gran militante. Cuando fue intendente lo tuvo como chofer. Luego Abeledo que se fue codeando con lo más importante de la política bonaerense y Argentina. Logró tener brillo propio.

Cuentan, quienes lo han conocido que también tenía aspiraciones a ser elegido por Bancalari como pre-candidato a intendente de San Nicolás. A partir de ese momento Bancalari ya no tuvo más secretarios con demasiada impronta. Lo eligió a Luís Acosta que siempre supo ocupar un discreto lugar.

 

Sus cargos

 

En 1999, fue elegido Diputado Nacional. Elección que repitió en los años 2003, 2007 y 2011.

Tuvo un fuerte rol institucional durante la crisis del 2001, priorizando los valores democráticos y garantizando la vigencia institucional del país.

Fue elegido presidente del Bloque Justicialista en Diputados en el año 2003. Presidente del PJ bonaerense en el año 2004 y cuatro veces presidente del Congreso del PJ bonaerense.

Esa primera presidencia del Bloque Justicialista en Diputados fue un golpe duhaldista y tuvo lugar el 22 de mayo de 2003, tres días antes de la asunción de Kirchner.

Díaz Bancalari trata de enfriar la disputa Kirchner-Duhalde

Rechazando la idea que terminó con una tradición parlamentaria, según la cual Buenos Aires se reservaba la presidencia de la Cámara pero cedía la jefatura del bloque a otra provincia. La movida dejó las negociaciones con Kirchner en manos de Díaz Bancalari, y la caja y las designaciones en las de Eduardo Camaño, duhaldista de paladar negro que no es bien visto en la Casa de Gobierno. Ambos pelean en la búsqueda de protagonismo interno. Los coroneles peronistas del conurbano bonaerense en la Cámara no consideran un igual a su jefe de bloque, porque proviene de una sección electoral pobre, San Nicolás. Pero, para la Casa Rosada, es el único interlocutor aceptado. Esto desató una sorda pelea por debilitar la figura del bonaerense que provocó una fuerte reacción desde la Rosada. “Nuestro hombre en el Congreso es Díaz Bancalari”, aseguró en esos momentos uno de los ministros más cercanos a Kirchner.

“Para entendernos con el ‘Negro’ sólo necesitamos mirarnos”, afirmó el funcionario que ocupaba una de las oficinas cercanas al despacho presidencial. La frase da cuenta del respaldo y la confianza que tiene el bonaerense, quien desde un primer momento fue cuestionado por sus compañeros duhaldistas. “Lo vemos muy kirchnerista”, repetían durante los primeros días de la gestión del patagónico.

Díaz Bancalari trata de enfriar la disputa Kirchner-Duhalde y de ellos encarnen proyectos políticos "antagónicos", aunque admitió que existen "matices" distintos entre los máximos dirigentes justicialistas.

 

Los últimos diez años de Díaz Bancalari como legislador fueron encolumnados con el kirchnerismo y en especial con Néstor Kirchner. “El mejor dirigente de estos tiempos después de Juan Domingo Perón. No hubo otro que enseñara cómo querer la política como instrumento pacífico de transformación social y cómo hacer recuperar aquellas conquistas sociales que se habían perdido”, recordó públicamente a Néstor desde San Nicolás casi tres años después de su muerte.

 

Amistad

Había trabado una fuerte amistad con Néstor en medio de duras disputas dentro del peronismo y en especial del bonaerense. Díaz Bancalari presidió la bancada Justicialista de diputados durante el interinato de Duhalde –a quien acompañó en la gestión bonaerense como ministro de Gobierno y Justicia y continuó al frente del bloque oficialista tras el triunfo de Kirchner. Pero la pelea entre Kirchner y Duhalde por el presupuesto bonaerense del entonces gobernador Felipe Solá los enfrentó.

El Mono acompañó a Hilda “Chiche” Duhalde como segundo candidato a senador nacional por la provincia de Buenos Aires en 2005, pero cayó derrotado ante el kirchnerismo. Con el manual del peronismo bajo el brazo y marcada la consigna “el que pierde acompaña”, Díaz Bancalari como la mayoría del bloque del peronismo disidente engrosó la bancada del FPV que pasó a conducir Agustín Rossi. En 2007 renovó su banca de diputado en la boleta que llevó a Cristina Fernández de Kirchner a la presidencia. “Fue un discurso brillante, en el que Cristina dio un pormenorizado detalle de los objetivos de su gestión, de un proyecto de Nación que en su momento llevó adelante el ex presidente Néstor Kirchner”, dijo sobre la primera intervención de CFK como Presidenta ante el Congreso. Volvió a renovar su banca de diputado en 2011, con la segunda presidencia de CFK.

Su fallecimiento repercutió en el ambiente político nacional. No fue una sorpresa porque su estado de salud no prometía una recuperación. Sin dudas muchos militantes sentirán esta orfandad por algún tiempo. Pero ya lo dice la frase  “A rey muerto, rey puesto”.

 

 

Los amigos

 

Compañeros de viajes

 

Tras la muerte de Kirchner, Díaz Bancalari, acompañante en todos los viajes que realizaba el ex presidente, comenzó a desaparecer. Cristina lo respetaba por su trayectoria en el peronismo bonaerense pero no tenía demasiadas simpatía con “el negro”. Es probable que fueran celos por la estrecha amistad que había afianzado el ex presidente con el hombre de San Nicolás. Lo cierto es que despareció de las listas de acompañantes oficiales y regresó al suelo a político que era su fuerte.

Tras su caída en el departamento de la hija en abril del 2016 nunca más se recuperó. Nos hubiese gustado saber su opinión sobre todas las investigaciones de corrupción que cercan al último gobierno peronista.

Por su conocimiento y capacidad tendría en su poder información muy importante relacionada a los hechos que se investigan. Su estado de salud lo desconectó de la realidad que se dio a conocer a partir del 2016. Quizás dentro de la desgracia que le costó la vida al menos no tuvo que soportar el dolor de ver tanta corrupción dentro de un Estado que integró durante los últimos 30 años.

 

La entrevista que no pudo ser

Por Daniel Erne

 

Durante mucho tiempo tuve la intención de escribir un libro sobre el peronismo nicoleño. Mis dos grandes fuentes eran José María Díaz Bancalari y la otra Alejandro Romero.

En marzo del año pasado me comuniqué con Bancalari telefónicamente. Siempre muy atento aceptaba realizar el reportaje. Pero sus constantes viajes a Buenos Aires no lo hacían posible.

Realmente no fue posible, su accidente neurológico lo impidió. Me queda ahora Alejandro Romero que desde hace tiempo le solicito una entrevista pero es difícil de “hallarlo”.

Con Díaz Bancalari se fue un pedazo de la historia política de San Nicolás, la provincia de Buenos Aires y el país. En los últimos contactos que tuve se le notaba la voz cansada. Lo desgastó la función pública, la política y los excesos que el estar en todos lados hacen padecer a todos los seres humanos. Es cierto que fue un hombre que hizo historia, estuvo en los momentos importantes del país. Pero a la distancia creo que el precio que se paga es mucho y al final de las cuentas no se si, tanto sacrificio, vale la pena.