Diario El Norte

Editorial

La mejora continua, central para los cambios reales

08 Enero 2017 (00:15)

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Existe el dilema coyuntura- estrategia. Muchas veces se analiza la necesidad de cambios, mejoras y las formas de llevarlos a cabo. Los cambios abruptos, o impulsivos por lo general no logran resultados duraderos. La mejora continua, progresiva y constante es el real motor de los cambios culturales.

 

No es una tarea fácil revertir una cultura, una costumbre que se arraigó a partir de la necesidad de superar álgidas coyunturas. Durante décadas  tanto los gobiernos, como los ciudadanos planificaron a corto plazo, porque la incertidumbre fue la única certeza. Simultáneamente, aquello que se planteaba "a largo plazo" difícilmente se cumplía, o peor aún, por lo general se diluía ni bien anunciado.

 

Es que las acciones que se trataban de organizar, para trazar líneas de actividad que apunten a superar la coyuntura terminaban fagocitadas por las emergencias.

 

Muchas veces estos emergentes eran absolutos dominadores de la gestión, haciendo imposible ejecutar aquellos proyectos que precisamente se idearon para reducir las emergencias que imposibilitan su desarrollo.

 

Alguien sostenía con criterio "No dejes que otro te haga tu agenda. La habilidad de quien gestiona está en poder atender los emergentes sin descuidar lo estratégico.

 

De lo contrario, la "coyuntura" se convierte en el tema dominante y termina no solo con lo que se proyecta sino y también con lo instituido.

 

"La necesidad y urgencia" ha sido utilizada tantas veces para soslayar normas, mecanismos e instancias que debieron ser respetadas.

 

Se agrega a estas problemáticas la permanente "confusión" que reina en torno a cualquier tipo de determinación.

 

Más allá de las "interpretaciones" que se pueden realizar de las normas, suele haber decretos que contradicen leyes, ordenanzas que se superponen o que se aprueban y sancionan solo para cumplimentar tal o cual instancia, pero luego y hasta reconocido por los funcionarios "hay tantas leyes que no se aplican".

 

La constante atención de la necesidad y de la urgencia en detrimento de lo instituido es el mecanismo que NO nos ha permitido alcanzar logros superiores.

 

Si bien en la actualidad quedan muchísimas cuestiones en déficit, las necesidades urgentes no han sido superadas, la realidad nos está pidiendo y posibilitando ser estratégicos. No hacerlo, es poner en riesgo lo alcanzado.

 

No decimos que no se deban atender las emergencias, que no se piense en las situaciones desesperantes. Pero es hora de poder trabajar en la mejora continua, con acciones diarias, concretas y que respondan a una planificación que tenga objetivos claros, de dejar de justificarse  en la falta de recursos porque la falta de recursos se supera con planificación a largo plazo y ejecución de lo planificado. Así como una familia que no tiene todos los recursos para construir una casa puede hacerlo pensando la obra por etapas, destinando recursos para ello en forma gradual y progresiva, de la misma manera, lo estatal se puede proyectar, sin necesidad de esperar que le envíen los fondos para tal o cual obra puede realizar esa  tarea si se la pieza de esa manera.

 

No es nada fácil poder dar respuestas estratégicas a diario. Mostrar el temple ante situaciones pequeñas, que en primera instancia no requieren de grandes decisiones.

 

Se trata de intervenir con la debida antelación mucho antes de que la situación alcance ese grado de gravedad que la torna en aparentemente imposible de resolver. Eso es estrategia. Los resultados son silenciosos, porque no se genera el conflicto. En perspectiva, se ven: porque se genera el desarrollo integral.

 

La necesidad de dar respuestas rápidas ante un emergente no nos debería alejar de dar la respuesta correcta. Una respuesta que no atente después con aquello en que creemos superador de esos emergentes a largo plazo. Ya no deberíamos tener excusas para pensar y actuar de esta manera.-