Diario El Norte

Educativas

Una tendencia a abrirse del sistema educativo

24 Diciembre 2016 (08:08)

En San Nicolás se registran unos tres casos de homeschooling, una movida de padres que no acuerdan con el sistema educativo y reemplazan la formación escolar transmitiendo conocimientos a sus hijos en la casa. ¿Qué impacto tiene esta decisión en lo práctico? Opinan el Ministro de Educación bonaerense, Alejandro Finocchiaro, la Inspectora Jefe distrital, Mónica Guidi, y la psico pedagoga Ana Belén Catalín Malín.

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Una tendencia a abrirse del sistema educativo
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El homeschooling, o educación en el hogar, es la opción elegida por padres que quieren darle a sus hijos una formación diferente a partir de la disconformidad con el sistema educativo formal. Entre otras razones, los adeptos a esta movida consideran que la escuela produce una especie de aniquilamiento de la creatividad que los chicos traen al nacer.

El homeschooling nació en Estados Unidos, bajo la premisa de respetar las inclinaciones de los chicos y devolverles la libertad de aprender por gusto y no por imposición. La tendencia empezó a ganar adeptos en el país a partir de 2014, y en San Nicolás hay unos pocos casos.

EL NORTE abordó por este tema al Director General de Educación y Cultura de la provincia de Buenos Aires, Alejandro Finocchiaro. “Lo primero que hay que decir es que los padres que optan por educar al niño en su casa están haciendo algo que no corresponde, porque la educación inicial es obligatoria”, dijo el Ministro, tajante. “Como educador, no puedo estar de acuerdo con esta iniciativa porque la escuela no sólo produce conocimientos significativos, sino que también forma a las personas en los valores básicos de la vida en comunidad. Y aún más: la escuela sociabiliza, es decir, construye un entramado de relaciones que son parte de la formación integral del niño”, apuntó Finocchiaro. Precisamente, los adeptos al homeschooling están en desacuerdo pleno con la tradición de valores que reproduce la escuela como institución. “Desde el punto de vista pedagógico, no es bueno que un chico se eduque en la casa. Porque la escuela representa mucho más que la posibilidad de incorporar conocimientos”, completó el ministro Finocchiaro.

 Fuera del sistema

Sobre el tema también consultamos la opinión de la Inspectora Jefe Distrital, Mónica Guidi, en su rol de engranaje ejecutivo dentro del sistema educativo. “Nosotros no podemos ir contra una familia que considera que el sistema educativo formal no cumple con pautas a las que ellos adhieren. Pero sí tenemos la obligación de informar a las autoridades sobre la situación de un niño desescolarizado. Privar al chico de la formación en una escuela se inscribe en un escenario que nuestro sistema no contempla institucionalmente”, señaló Guidi. La máxima autoridad educativa en el distrito indicó, asimismo, que para los casos donde un niño quiera reinsertado en el sistema luego de una experiencia de educación en la casa “se puede proceder” a tomar un examen a fin de evaluar en qué nivel de aprendizaje se encuentra, y así resolver en qué lugar del sistema educativo puede incorporarse. “Lo que no existe es la posibilidad de estudiar en la casa para rendir libre y obtener un título”, aclaró la funcionaria.

 Desde la ciencia

Es interesante incorporar la mirada que tiene la psicopedagogía sobre este asunto. “Tenga la edad que tenga, cuando sacás a un niño del sistema educativo formal lo empezás a marginar del escenario más valioso del proceso formativo: la socialización”, explica la psico pedagoga Ana Belén Catalín Malín, para -luego- poner énfasis en que la institución familiar no reemplaza -en lo práctico- a la escuela como institución. “Las personas nos formamos en un nivel primario, que tiene como ámbito natural al hogar y la familia. Es ahí donde se incorporan los valores tradicionales como guías para una vida en comunidad. Pero también tenemos un nivel secundario en el proceso formativo, que puede comenzar en jardín maternal o bien ya en la escuela primaria. Y que continúa en el club, en la práctica de un deporte, etc. Ese nivel secundario es irreemplazable porque representa la instancia de relaciones con el mundo exterior al hogar. Es decir, la familia es una parte del proceso formativo y la escuela es otra. Y una no puede nunca ocupar el lugar de la otra”, apuntó Ana Belén.