Diario El Norte

Educativas

El invento de dos alumnas que sorprendió a la ciencia

20 Noviembre 2016 (23:12)

Dos alumnas de la Escuela Normal Rafael Obligado obtuvieron el primer premio del concurso Soluciones para el futuro 2016 por su proyecto Sensor para una sociedad insulinodependiente. El jurado expresó su admiración y asombro.

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El invento de dos alumnas que sorprendió a la ciencia
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María Belén Lascialandare (18) y Valentina Avetta (17) son dos adolescentes nicoleñas como tantas otras, con una única diferencia: ganaron un concurso para alumnos con un invento que sorprendió al mundo de la ciencia.

El proyecto que idearon se denomina “Sensor para una sociedad insulinodependiente”, con el que obtuvieron el primer premio en un concurso organizado por Samsung y Socialab.

Fue considerado como el más sobresaliente de todas las ediciones del certamen y que permitió arribar a un importante hallazgo científico: un sensor que detecta la pérdida de la cadena de frío de la insulina.

Al concurso se presentaron casi 600 proyectos de estudiantes secundarios de Uruguay, Paraguay y Argentina.

El premio de Samsung consistió en una tablet para las dos alumnas y la profesora. Y al haber ganado el premio mayor se entregará un aula interactiva para la Escuela Normal que se instalará a principios del año próximo.

 

Amigas

Belu y Valen son amigas y han hecho todos sus estudios en la Escuela Normal: jardín, primaria y secundaria.

Desde los 12 Valentina es insulinodependiente (así se denomina a las personas que requieren de la aplicación de insulina para controlar los niveles de glucosa) y hace un par de años tuvo un inconveniente al romperse la cadena de frío de la insulina que utilizaba.

Entonces con la ayuda de su profe, Adriana Bianconi (docente de Filosofía e Historia de las Ciencias de la Escuela Normal), comenzaron a darle forma a la idea.

“En un viaje me pasó que la insulina había perdido la cadena de frío y no me había dado cuenta. Entonces las glucemias comenzaron a aumentar y yo no sabía por qué. Descartando me di cuenta que ese día había estado en la playa y había mucho más de 30º que es cuando la insulina pierde la cadena de frío. Entonces necesité asistencia médica porque la glucemia empezó a subir mucho y yo seguía poniendo la insulina que no hacía efecto porque había perdido la cadena de frío. A partir de allí surgió la idea de hacer un sensor que detectara en forma inmediata cuando la insulina pierde la cadena de frío y evitar las hiperglucemias”, explicó Valentina a EL NORTE.

“Hicimos una encuesta y el 60% dijo que había tenido problemas porque se rompía la cadena de frío de la insulina y el 40% aseguró que había tardado dos semanas en darse cuenta”, explica Belén.

“La calidad de vida (de un insulinodependiente) depende de cómo uno se cuide. Si hace las cosas bien, vive superbien. Generalmente son cuatro pilares: educación, alimentación, deporte y medicación. Si están bien esos cuatro pilares uno tiene que estar bien”, asegura Valentina.

 

Admiración y asombro

El jurado que entregó el premio a este trabajo expresó su admiración y asombro por la precisión y la calidad de la investigación que realizaron las alumnas.

“Nuestra idea es que este invento llegue al mercado y beneficie a las 25 millones de personas en el mundo que tienen insulinodependencia”, comentaron.

Las alumnas y la profe nos explicaron que la etapa teórica del proyecto está culminada, ahora viene la parte práctica para lo cual hacen falta unos cristales especiales que se consiguen en Estados Unidos.

Por eso la Escuela Normal está organizando actualmente algunos eventos para recaudar dinero y ayudar en la compra de estos materiales para pensar en la posibilidad de que el invento se aplique en el mercado.

Belén y Valentina no pierden la humildad a pesar de haber ganador semejante premio, superando a cientos de proyectos de alumnos de tres países.

Y hoy siguen con su vida cotidiana: estudiando para ingresar a la universidad.

Belén está haciendo cursillos en la Técnica 2 porque seguirá la carrera de Ingeniería Química en la UTN de Rosario. ¿Su hobbie?: la natación.

Por su parte Valentina está haciendo cursillos a distancia. Estudiará Bioingenieria en la Universidad de Oro Verde, provincia de Entre Ríos. Pero a las seis de la tarde se toma su merecido descanso y sale caminar o a andar en bicicleta para despejarse.

“Como docente y miembro de la comunidad educativa estoy sumamente emocionada y agradecida no solo por su motivación para el estudio y el saber sino también por sus preocupaciones sociales. Ojalá contagien a otros jóvenes a hacer cosas porque como dicen ellas: ‘si te lo proponés, podés’ ”, expresó Adriana.

Ambas dejan un mensaje para otros jóvenes de su edad: “Yo les diría que no se dejen llevar tanto por como les va en la escuela o que dicen los profesores o que opinan otros sobre ellos”, dice Valentina.

“Yo les diría que se cuestionen las cosas porque la mayoría de los jóvenes hoy piensa que está todo creado. Pero siempre se pueden encontrar cosas nuevas”, asegura Belén.

“Hay que observar los problemas y tratar de solucionarlos”, coinciden.

Belu y Valen son dos adolescentes como tantas otras, con una pequeña diferencia: asombraron al mundo de la ciencia con un invento.-