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Se presentó el libro “Profeta del Genocidio”: “Había un claro enfrentamiento entre Bonamín y el obispo Ponce de León”

22 Octubre 2016 (23:38)

Ayer los jóvenes escritores Lucas Bilbao y Ariel Lede Mendoza, presentaron San Nicolás un libro basado en los diarios del vicario castrense durante la última Dictadura, Mons. Victorio Bonamín. También habla sobre el enfrentamiento entres éste y el obispo Ponce de León.

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Se presentó el libro “Profeta del Genocidio”:  “Había un claro enfrentamiento entre  Bonamín y el obispo Ponce de León”
Foto 1/1    Ariel Lede Mendoza y Lucas Bilbao, los autores del libro. EL NORTE

Ayer se presentó en los “Altos del Buen Libro”, el libro “Profeta del Genocidio” del joven historiador Lucas Bilbao y del sociólogo Ariel Lede Mendoza, que relata una investigación basada en los diarios que el vicario castrense llevó durante los años ’75-‘76 de la última Dictadura, Mons. Victorio Bonamín.

EL NORTE dialogó con los nóveles escritores y en esa conversación Bilbao comenzó diciendo que “venimos a presentar en San Nicolás, por una invitación que nos han hecho la Mesa de la Memoria y otras organizaciones, una investigación, que luego fue publicada en forma de libro, que se llama ‘Profeta del Genocidio’, donde reconstruimos y analizamos una institución de la cual sabíamos pocas cosas y había tenido en la época del terrorismo de Estado un enorme peso ideológico: se trata del Vicariato Castrense”.

Continuó diciendo que “había tenido un peso al interior de las Fuerzas Armadas, sobre todo ideológicamente. Pudimos reconstruir esa historia, armarla, fundamentalmente a través de una fuente riquísima, aunque no la única, que son los diarios del obispo castrense Victorio Bonamín. Esos diarios también están publicados en el libro y fueron la excusa para investigar la institución de la que hablamos”.

Los diarios

Preguntado Lede sobre cómo consiguieron los diarios de Bonamín, contestó que “los tenía guardados un sacerdote jesuita que se llamaba José María Meizeheier, así comenzamos el análisis de los mismos, cruzando los datos con otras fuentes de información y así fue saliendo la investigación que terminó quedando en nuestras manos”. Luego agregó que “hoy los diarios se encuentran resguardados en el archivo de la Comisión Provincial por la Memoria en La Plata”.

Interrogado específicamente sobre lo que relata el libro, Lede explicó que “el libro trata la participación de la Iglesia Católica en el terrorismo de Estado –según la visión de los autores- que se expresa fundamentalmente a través del Vicariato castrense, que es la organización que nuclea a todos los capellanes militares que asisten espiritualmente a jefes y soldados en este período de la Dictadura, de manera notoria”.

A la pregunta de si participaba la Iglesia en general o si el Vicariato era el responsable de la situación, Lede aseveró “lo que sostenemos es que el Vicariato es parte de una estrategia global de la Iglesia, que delega en esta institución más pequeña pero no menos poderosa, el trabajo más sucio de acompañar a los militares en ese tiempo de violencia estatal”.

Conflictos internos

Bilbao agregó que “eso naturalmente trajo conflictos al interior del Episcopado en el período que trabajamos, que es posterior al Concilio Vaticano II, donde hay vertientes renovadoras dentro del catolicismo que comienzan a tensionar la interna ideológica”. Añadió que “estando en San Nicolás, no podemos obviar las tensiones que tuvo el Vicariato de Bonamín con el obispo diocesano local monseñor Ponce de León, que tuvo una mirada y una pastoral totalmente enfrentada a la del Obispo castrense”.

Al referirse al capítulo que toca a Ponce de León, “tratamos de ver que en los diarios de Bonamín se relata la disputa que había entre él y Bonamín, con el nombramiento de sacerdotes que tenían que trabajar en las unidades militares, particularmente en el Batallón de Ingenieros 101 a cargo de Saint Amant”.

Lede agregó que “los diarios de Bonamín son de los años ’75 y ’76, día a día las actividades en las participaba, las reuniones que tenía, etc. Muchas de esas reuniones fueron con Saint Amant, en lo que él llamaba el Caso Ponce y el objetivo era terminar desplazando al Obispo nicoleño para poner en el batallón al capellán Miguel Angel Regueiro, que termina asumiendo en mayo de 1976, un año antes de la muerte de Ponce de León”.