Diario El Norte

Cartas del Lector

Las adicciones y el desafío de un tratamiento posible

19 Marzo 2016 (23:47)

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Sr. Director de Diario EL NORTE

Dr. Sebastián Zuelgaray:

 

En conmemoración al primer mes de la desaparición física de mi hermano, decidí escribir estas líneas sobre el campo de las toxicomanías.

Hace un mes atrás fui a visitar a mi hermano internado en la Clínica Santa Isabel, donde inició un tiempo de desintoxicación.

El día miércoles 24 de febrero tuvo convulsiones y una descompensación severa derivó en una internación en Terapia Intensiva en el Hospital Zonal “San Felipe”.

Estuvo internado hasta el día viernes 26, con respirador artificial y su cuadro se agravó hasta concluir con un paro cardíaco fulminante.

Según un informe médico, la convulsión pudo haber sido producto de una medicación excesiva, o intoxicación farmacológica.

En honor a la verdad, tuvo una sostenida adicción al consumo de sustancias tóxicas, durante décadas y en forma discontínua.

Ahora bien: ¿cómo es posible que el tratamiento que mantuvo con su psiquiatra tanto tiempo no percibiera las dificultades, los riesgos y las conductas autodestructivas?

Estos pacientes necesitan un tratamiento con profesionales idóneos, capacitados y en condiciones de dirigir un tratamiento y/o de sugerir una presentación judicial.

La psiquiatra que lo atendió a mi hermano durante mucho tiempo no supo, no pudo o la superaron las circunstancias, la cuestión es que hubiese preferido que diera un paso al costado o reconociera sus limitaciones.

Me quedó un sabor amargo no sólo por la pérdida de mi hermano, sino porque me fui de la ciudad con la convicción que la salud mental, en la sociedad nicoleña no está en condiciones de enfrentar los desafíos propios de las toxicomanías.

A mi criterio, en nuestra sociedad, en muchos hogares de jóvenes comprometidos con el consumo, niegan, esconden lo que sucede y esta es una causa social, política y terapeútica.

Nuestra familia no tiene nada que reclamar o denunciar, pero sí estamos en condiciones de afirmar que esta problemática no va a disminuir, entonces es necesario reflexionar sobre posibles modos de intervención sanitaria en este campo.

Las familias no siempre saben qué hacer y dónde recurrir.

No quiero recriminar nada a nadie, pero debo crear conciencia ciudadana sobre la responsabilidad profesional.

Se están cometiendo muchos errores graves que perjudican y deterioran la salud psicofísica.

Este problema aumentará en poco tiempo, y el alto índice de consumo, pone en riesgo la estabilidad subjetiva, aumenta la cobertura penal para jóvenes que cometen delitos, y exige un trabajo multidisciplinar.

No hay ánimo de ocultar ni negar nada, me inquieta el porvenir de una sociedad proclive a la indiferencia, con la ilusión de creer que los problemas siempre están fuera de casa.

No tuve una sensación agradable, me llevo una impresión muy deslucida y endeble de los profesionales que estuvieron a cargo de atender a mi hermano.

Pero, claro, cómo hacer responsable a alguién si él no tenía voluntad para curarse.

Me voy de la ciudad con el sabor amargo, no sólo por la pérdida de mi hermano, sino porque siento qué lejos, qué lejos está San Nicolás, de brindar un tratamiento eficaz, para el gran número de consumidores de drogas que viven en ella (Rosario, marzo de 2016).

 

Psic. Miguel Angel Gómez

DNI N° 16.594.719