Diario El Norte

La otra tapa

Se cumplieron ayer 205 años del Primer Combate Naval Argentino

03 Marzo 2016 (00:07)

El Combate de San Nicolás, que tuvo lugar el 2 de marzo de 1811, fue el primer enfrentamiento naval librado en el río Paraná entre la flota realista de Montevideo y la primera flotilla creada por el gobierno revolucionario de Buenos Aires. Los restos de Juan Bautista Azopardo yacen en el monumento que lo honra en nuestra ciudad.

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Se cumplieron ayer 205 años del Primer Combate Naval Argentino
Foto 1/1    Oleo de la primera escuadrilla naval argentina.

Por Pablo González

pablogonzalez@diarioelnorte.com.ar

 

La Junta de Gobierno instalada en Buenos Aires luego de la Revolución de Mayo de 1810, confió al salteño Francisco de Gurruchaga, nombrado vocal de Marina, poner en pie de guerra una escuadra naval. Con grandes esfuerzos Gurruchaga adquirió a particulares cinco buques de distinto tipo, y equipó tres de ellos con artillería que en su mayor parte había sido sacada de circulación por inservible, totalizando 33 cañones. Se trataba de una goleta, un bergantín y una balandra, que fueron bautizados, respectivamente, Invencible, 25 de Mayo y Americana.

El reclutamiento de la tripulación fue otro desafío, pues los habitantes de las pampas no estaban habituados a la vida marinera. La solución fue emplear a extranjeros que ni siquiera entendían el idioma castellano, aunque las guarniciones sí fueron levantadas con habitantes criollos.

El comando de la flotilla le fue dado al ex corsario de origen maltés Juan Bautista Azopardo, nombrado teniente coronel de marina. Este marino había llegado al Río de la Plata a comienzos del siglo XIX, y participó durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807 como corsario.

 

La primera misión

 

A comienzos de 1811 la Junta Patriota se encontraba inmersa en conflictos armados en varios frentes ante fuerzas contrarrevolucionarias. Una pequeño ejército comandado por Manuel Belgrano había sido enviado a la Intendencia del Paraguay para incorporarla a la Revolución, pero después de un triunfo inicial en el Combate de Campichuelo, había sido derrotado en la Batalla de Paraguarí y debió retirarse.

La Junta decidió atender el pedido de refuerzos que hizo Belgrano, y encomendó a Azopardo transportarlos por vía fluvial hasta el Paraguay. El maltés izó su bandera en la Invencible (4 cañones de a 12, 4 de a 8, 66 tripulantes), siendo su segundo al mando el español José Díaz Edrosa. El francés Hipólito Bouchard fue puesto a cargo del bergantín 25 de Mayo (14 carronadas de a 12 en bandas, 2 cañones de 12 a proa y 2 de a 8 a popa, 108 tripulantes), llevando como segundo al español Manuel Suárez. Por último, la balandra Americana (cañón de a 6 giratorio y dos de a 3 en las bandas, 26 hombres) quedó a cargo del francés Ángel Hubac, segundo Juan Francisco Díaz.

La flota que respondía a la Junta de Buenos Aires contaba con 3 navíos, 43 cañones y 200 hombres, mientras que la leal al Consejo de Regencia sumaba 4 navíos con sólo 28 cañones. Sin embargo tanto la artillería como los navíos de Montevideo eran de calidad superior a los de su adversario y principalmente la tripulación de la flotilla realista era más experimentada.

 

El combate de San Nicolás

 

El 2 de marzo el viento había rotado al sur favoreciendo a Romarate, que quedaba a barlovento. Azopardo izó a tope la bandera roja de guerra a muerte y ordenó a sus buques no abrir fuego hasta que lo hiciera la capitana y a la batería, reforzada con 36 milicianos de Rosario destacados por el capitán Gregorio Cardozo, mantenerse oculta y sin abrir fuego hasta nueva orden.

A las 9:00 los cuatro principales buques realistas se aproximaron y a 200 metros de la barranca justo frente a San Nicolás, abrieron fuego. Pese a sus órdenes, el 25 de Mayo respondió, al igual que la batería que reveló así su posición. Al intentar maniobrar lejos de la batería, los bergantines realistas Belén y Cisne quedaron varados sobre el banco de la isla. Mientras continuaba el intercambio de fuego de artillería, Bouchard pasó a la capitana para proponer atacar a las naves varadas, pero Azopardo lo descartó en razón de las dificultades que plantearía maniobrar en el estrecho canal con los vientos reinantes y ante la indecisión de sus oficiales. El Belén zafó rápidamente pero el Cisne sólo pudo hacerlo dos horas después, con cuatro impactos en la batería, consiguiendo retirarse al noroeste de la isla. En la acción inicial, el Fama había perdido su único cañón, por lo que su tripulación fue distribuida en los buques restantes.

En la tarde los realistas ejecutaron un nuevo ataque. Los navíos realistas se acercaron a la Invencible, que tras sólo media hora de fuego, luchaba sola, con daños en la arboladura y 41 tripulantes muertos o heridos. Abordada por una lancha del Cisne, Azopardo y 8 tripulantes ilesos mantuvieron la resistencia por cerca de dos horas hasta que la situación se hizo insostenible. Azopardo disparó a quemarropa sus dos pistolas para volar la santabárbara, pero el fuego no se extendió y sólo consiguió sufrir quemaduras menores. Cuando insistió en su empeño, los heridos le suplicaron que no lo hiciera, de modo que accedió a rendirse ante Robión.

Tras apoderarse de las naves, al anochecer Romarate desembarcó 50 hombres que desmontaron los cañones de la improvisada batería y recorrieron el pueblo sin causar daños. Tres buques continuaron río arriba, desembarcaron el 10 de marzo brevemente en Rosario y siguieron hasta Santa Fe, regresando luego a Colonia.

 

Consecuencias

 

La derrota ocasionó la destrucción de la fuerza naval patriota y el dominio de los ríos (el Plata, el Paraná y el Uruguay) por parte de la flota realista de Montevideo; situación que se modificaría recién en 1813 con la creación de una nueva escuadra y los triunfos que con ella obtuvo el irlandés William Brown. En lo inmediato, significó que los refuerzos requeridos por el general Belgrano no llegaron a su destino. Pocos días después del Combate de San Nicolás, el ejército de Belgrano fue atacado y derrotado en la Batalla de Tacuarí (9 de marzo de 1811).

Las principales bajas patriotas fueron los 41 hombres del Invencible. Además de Azopardo, fueron tomados 62 prisioneros, algunos de los cuales fueron rápidamente agregados a las fuerzas terrestres de Montevideo. Los realistas sufrieron también importantes pérdidas, entre ellas 12 muertos y 16 heridos en el Belén.

Azopardo fue llevado a España y recluido en Ceuta. En España enfrentó juicios por adherirse a la causa revolucionaria; fue condenado a muerte tres veces, e indultado otras tantas. Finalmente, en 1820, el movimiento liberal constitucionalista español encabezado por el general Rafael de Riego lo puso en libertad, permitiéndole regresar a América. Al año siguiente, olvidada la sentencia de inhabilitación, Buenos Aires integró nuevamente a Azopardo a las filas de la marina.

Juan Bautistas Azopardo falleció el 23 de octubre de 1848 en Buenos Aires. Sus cenizas yacen en un cofre ubicado al pie del Monumento que le rinde homenaje en San Nicolás, más precisamente a la altura de calle Pellegrini y barrancas del Río Paraná.