Diario El Norte

La otra tapa

Arabia Saudita, el aliado de occidente donde violan los derechos humanos

25 Febrero 2016 (00:24)

Un reporte de Amnistía Internacional denuncia graves violaciones a los derechos humanos en Arabia Saudita, el principal aliado que tiene occidente en el mundo árabe. Las mujeres tienen muy pocos derechos.

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Arabia Saudita, el aliado de occidente donde  violan los derechos humanos
Foto 1/1    Las mujeres tienen escasos derechos en Arabia Saudita.

Por Pablo González

pablogonzalez@diarioelnorte.com.ar

 

Muchas veces escuchamos hablar de las violaciones de derechos humanos en países como Siria, Venezuela o Irán. Pero casi nunca se habla del principal aliado que tiene occidente en el mundo árabe. Nos referimos a Arabia Saudita, el principal país petrolero del mundo, donde sistemáticamente se cometen abusos y se violan derechos esenciales al ser humano.

En este sentido, como todos los años, Amnistía Internacional (AI) dio a conocer el completo informe con el cual da una detallada descripción de cada uno de los países y las violaciones a los derechos humanos que en ellos se comete. Países como Irán, Venezuela, China, Cuba o Arabia Saudita suelen ser los más problemáticos y donde menos garantías encuentran sus ciudadanos.

En particular, el informe fue severo con Arabia Saudita, país de confesión islámica, que aplica la sharia como ley fundamental. En el paper difundido por la organización con sede en Londres, se enfatiza en la falta de libertades individuales, en la persecución de las minorías étnicas y en la violencia sexual, entre otros puntos.

"El gobierno saudí continuaba restringiendo severamente la libertad de expresión, asociación y reunión. Las autoridades detenían, enjuiciaban y encarcelaban a quienes llevaban a cabo labores de defensa de los derechos humanos y criticaban al gobierno", indica el documento.

Además, hace referencia a la opresión que se aplica sobre la confesión chiíta, minoría en Arabia Saudita y que la comunidad internacional denunció durante los últimos meses de 2015. "El gobierno volvió a ser objeto de críticas internacionales en septiembre, tras conocerse que el Tribunal Supremo había confirmado las condenas a muerte de Alí Mohammed Baqir Al NImr, sobrino de un destacado clérigo chií saudí que también estaba en espera de ejecución, y de otros dos activias, Dawood Hussein Al Marhoon y Abdullah Hasan Al Zaher", manifiesta el informe.

 

Sin libertades

 

En cuanto a la restricción a la libertad de expresión, Amnistía Internacional hizo referencia a la brutal flagelación que sufrió el bloguero Raif Badawi que "suscitó una fuerte condena internacional y tensó las relaciones de Arabia Saudita y varios estados europeos". "El bloguero continuaba cumpliendo la pena de 10 años de prisión que se le había impuesto tras ser declarado culpable en 2014 de 'insultar al islam' y violar la legislación sobre ciberdelitos", añade el documento.

Los defensores de los derechos humanos también son objeto de presión y acoso por parte de las autoridades saudíes. "Entre las personas detenidas, sometidas a juicio o presas había miembros y activistas de la Asociación Saudí de Derechos Civiles y Políticos, grupo fundado en 2009, pero que las autoridades nunca autorizaron y luego prohibieron en 2013. Al concluir el año, siete miembros de la Asociación (...) se hallaban cumpliendo penas de hasta 15 años de prisión impuestas por cargos imprecisos y demasiado generales", denuncia el reporte.

 

Pena de muerte

 

Por último, el informe de Amnistía Internacional hizo referencia a la pena de muerte en Arabia Saudita, uno de los países que más la aplica por motivos religiosos. "Los tribunales continuaban imponiendo la pena de muerte por diversos delitos, entre ellos algunos de drogas que no implicaban violencia, con frecuencia en juicios sin garantías. En noviembre, el Tribunal General de Abha condenó a muerte al artista y poeta palestino Ashraf Fayadh tras declararlo culpable de apostasía.

Al final de junio, Arabia Saudí había ejecutado al menos a 102 personas, más que en todo 2014, y al concluir el año el total había ascendido a más de 150. Muchas ejecuciones se llevaron a cabo mediante decapitación pública", concluye el documento.

 

Las ocho prohibiciones

 

Resulta curioso conocer, por ejemplo, ocho cosas que para nosotros son habituales, y que no se pueden hacer en Arabia Saudita:

 

* En Arabia Saudita las salas de cine están prohibidas porque se considera que allí los hombres y mujeres pueden mezclarse sin ser supervisados lo que llevaría a que se cometan acciones que no están permitidas antes del matrimonio.

 

* Las clases de música en las escuelas públicas están prohibidas. Para ellos la música en sí está prohibida; las tiendas y centros comerciales no tienen música, las escuelas y las universidades tampoco.

 

* Si bien a las mujeres se les permite trabajar, hay puestos de trabajo a los que no pueden acceder. Generalmente, las mujeres trabajan en el campo de la educación y de la medicina.

 

* Está prohibido el cerdo. Sus reglas estrictas establecen que tener un puerco dentro del país se considera profanación.

 

* Si bien hubo un tiempo en el que existieron gimnasios para mujeres, luego se decidió cerrarlos. Además, tanto en escuelas como en universidades, no hay clases de gimnasia para mujeres, ni siquiera hay mujeres deportistas a nivel profesional. Incluso, Arabia Saudita ha tenido problemas con el Comité Olímpico Internacional por no haber enviado nunca delegadas femeninas.

 

* No se les permite conducir las mujeres en Arabia Saudita. Los argumentos para esta prohibición radican en que lo que se busca es cuidar a las mujeres porque si condujeran, tendrían que destapar sus caras y dejarían más la casa, por lo que correrían peligro.

 

* Está prohibido que los géneros se mezclen si son solteros, La mayoría de los centros comerciales solo permiten entrar a familias y no a personas solteras y en los restaurantes hay dos zonas, una para las familias y otra para las personas solteras; y claro está que las mujeres por un lado y los hombre por otro.

 

·         Está prohibido tener una religión distinta al Islam. En caso de abandonar el islamismo o que alguien se convierta a otra religión, la pena es la muerte.